El director general de Aduanas, Diego Dávila, reveló datos de su agenda para este año en una nueva jornada organizada por la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA) con capacitadores de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y el soporte de la Aduana local.

La jornada, realizada días atrás en la UADE, fue dedicada a la figura del operador económico autorizado (OEA).

“Una de las primeras cosas de las que escuché hablar al llegar a la Aduana fue el OEA. Pregunté de qué se trataba, y me lo tiraron abajo. Pero cuando profundicé, me dí cuenta que es por ahí que pasa el tema de modernización del comercio exterior, de agilización y de reducción de costos“, confesó Dávila.

Fue en esa línea que el presidente de la CIRA, Rubén García, presentó la jornada, que forma parte de una serie de iniciativas anuales junto con la Oficina Regional de Fortalecimiento de Capacidades para las Américas y el Caribe, de la OMA, a cargo de Lenorado Trentini.

Facilitar el comercio es primordial para evitar gastos, costos y la burocracia que hacen que nuestro comercio exterior sea pesado y oneroso. Iniciamos este ciclo en 2016, invitando a Ana Hinojosa (directora de Facilitación del Comercio en la OMA), y seguimos en 2017 con una jornada dedicada al control de fronteras. Para este año pensamos en algo prioritario para los operadores del comercio exterior, pero con énfasis en la Aduana para su desarrollo”, dijo García.

Priority pass

El operador económico autorizado (OEA) es, en síntesis, una empresa que le abre sus puertas a la Aduana para la trazabilidad total de su cadena logística. Es casi una evolución de la aduana factoría. Y mediante los acuerdos de reconocimiento mutuo (ARM) que las aduanas del mundo firman entre sí, brindan facilidades significativas a estos operadores: sobre todo, la agilidad rotunda en despachos y libramiento a plaza, porque el control en el caso de u operador “autorizado” se hace de manera constante, en vivo y anticipadamente.

Esto no quita que sea sujeto de control. Simplemente que, si eso sucede, al tener esta certificación, en muchas aduanas con ARM tienen “prioridad” los OEA respecto de los que no lo son. Es, en definitiva, como un programa de operador premium, con “priority pass” en frontera.

“El OEA nos va a abrir las puertas de la modernización aduanera, y está en línea con dos de las 100 prioridades de Gobierno que estableció (Mauricio) Macri: la de desburocratización y la de reingeniería de procesos aduaneros”, amplió Dávila.

La semana pasada se oficializó la creación de la Dirección de Reingeniería de Procesos Aduaneros, con 4 jefaturas, una de ellas a cargo del OEA.

“Cuando hablamos de OEA -continuó Dávila- hablamos de acuerdos entre aduanas pero también de un privado que se relaciona con el Estado de una manera particular para asegurar toda la cadena logística entre el origen y el destino. Necesitamos certificar (OEA) porque no podemos generar sobrecostos innecesarios. Queremos una aduana moderna e ir hacia las mejores del mundo”, manifestó.

Repasó cómo está el programa OEA en el mundo: cerca de 20.000 empresas certificadas en Europa, más de 11.000 en Estados Unidos, 1500 en Canadá, 850 en México, 150 en Brasil y 50 en Uruguay, entre otros mercados.

“En la Argentina hay cero”, subrayó.

El operador, no la mercadería

Una vez más propugnó por una Aduana equilibrada entre el control y la facilitación, donde inteligencia y tencología componen la línea de avanzada de esa síntesis aduanera que desde el Gobierno, hace tiempo ya, se viene proponiendo, pero que el sector privado todavía no logra ver materializado del todo.

“Que el comercio fluya no tiene que ver con la mercadería, sino con los operadores, con la confiabilidad de quien opera, no de lo que trae o exporta”, advirtió el director de Aduanas.

El Sistema Aduanero de Operadores Confiables (SAOC) cuenta hoy con 4 empresas: Masisa (tableros de madera), Abbott (laboratorio), Havanna (alimentos) y Zeni (productos forestales).

Este sistema, evolucionará hacia el OEA, y para eso la Aduana instrumentó programas piloto con varias empresas (GM, Toyota, Peugeot, Ford, Cargill, Bunge, Petroquímica Comodoro Rivadavia y Arcor, entre otras) e invitó a que las empresas se sumen a la experiencia piloto para pulir el programa.

“Tienen 1 año”

Como muestra de la presión autoimpuesta y hecha pública, Dávila contó cómo le fue cuando le presentó el programa a Macri.

“Le dijimos que esto nos llevaría a dar un salto cualitativo diferente. Le contamos de un plan de instrumentación a 6 años. Y que tendríamos 54 compañías certificadas como OEA (el equivalente a entre el 45 y 50 por ciento del valor FOB exportado) en 2 años. “Tienen 1 año”, respondió, y no discutimos”.

Dávila aseguró que este año se cumplirá ese objetivo de 54 empresas, a las que le siguen 347, que equivalen al 90% del valor del comercio exterior argentino. Y señaló también que el BID financiará la inversión en sistemas y tecnología.

Parten desde muy atrás en este punto: “El 80% de los escáneres y equipos en fronteras y aerpopuertos no está interconectado. Hay que imprimir todavía…”, concluyó.

5 comentarios

  • Jorge Safe dice:

    Sería interesante saber quiénes son los funcionarios de la DGA (y sus razones) que “tiraron abajo el OEA”. Porque quizás sólo pretendían indicar que, para implementar el régimen, primero se debería modificar el Código Aduanero (trabajo arduo pero no imposible), además de tener en cuenta la igualdad ante la ley protegida por nuestra Constitución Nacional. Porque para la Ley 22.415 todos los operadores registrados ante la Aduana deben cumplir los mismos requisitos, además de tener los mismos derechos y obligaciones. Darles a unos un “priority pass” para sus operaciones, mientras otros se quedan para las suyas con un “complicated pass”, no suena muy equitativo. El OEA no se encuentra normado por el Código Aduanero, ni siquiera puede deducirse de su espíritu. Implementarlo incumpliendo sus preceptos, si bien se viene haciendo desde los 90, no sería correcto.
    Es de entender que la implementación del OEA, con “facilidades significativas y agilidad rotunda en despachos y libramiento a plaza”, debería darse en un marco donde el resto de los operadores (la gran mayoría) también puedan librar sus importaciones y exportaciones con agilidad, aunque no sea tan rotunda como las del OEA. Sino, esa mayoría se quedaría sóla con los enormes costos del desaduanamiento y jamás podría competir con los pocos OEA. Porque, eventualmente, esa enorme mayoría podría seguir atada a posibles manejos discrecionales en la operatoria y en el control aduanero. Discrecionalidad que podría darse en las terminales portuarias (y sus turnos), en las verificaciones aduaneras , en el control post del valor declarado, en la Matriz de Riesgo para el control aduanero, en posibles denuncias infundadas que podrían terminar con enormes costos para el administrado, con un posible trato desigual en la obtención de autorizaciones para regímenes especiales, etc, etc. Además, como bien saben las cámaras que agrupan importadores y/o exportadores y auxiliares aduaneros (en una segunda etapa se designarán despachantes de aduana y ATAs OEA), la mayoría de sus asociados jamás llegarán a OEA, sólo los económicamente importantes.

  • En horabuena que Argentina impulsa la figura del OEA, esto permitirá fortalecer y facilitar las operaciones de comercio internacional seguro. Son múltiples las amenazas al comercio internacional y el OEA permite realizar operaciones de manera confiables, permitiendo un intercambio fluido de mercaderías a lo largo de la cadena de suministro internacional. La implementación adecuada de la gestión de riesgo beneficia a la empresa, beneficia a la aduana, al cliente y a toda la cadena de suministro. Europa ya cuenta con mas de 14.000 empresas OEA, USA con mas de 11.000, Mexico ya está por las 850 Empresas, solo por mencionar algunas cifras; los programas OEA de Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Colombia y Ecuador, en Suramérica, van creciendo día a día, como también toda Centro America y el Caribe y por supuesto ASIA. Hay que apostarle a la figura del OEA, el beneficio es para todos.

    • Jorge Safe dice:

      Seguramente el OEA viene a la Argentina para quedarse, porque el comercio internacional tiende a ser agilizado, tanto para el OEA como para el que no lo es, ni alcanzará serlo por mucho tiempo. La idea es que lo haga sobre una base legal sólida. Para eso resultaría necesario modificar la ley 22.415. Darle una base similar a la que le dieron en Europa en el 2005, cuando se establece el Reglamento 648/2005, que modificó el Reglamento (CEE) 2913/1992 del Consejo, por el que se aprobó el Código Aduanero Comunitario (después le siguieron otras reglamentaciones). Del resto de los países mencionados, entiendo que las normas que sustentan el OEA tienen base en sus leyes, no serían simples resoluciones que las contradicen.

  • La idea me parece excelente, sin embargo una vez mas empezamos por adquirir habitos del primer mundo sin corregir las minucias cotidianas que nos hacen perder competitividad y alientan quioscos muy facilmente eliminables. Si no solucionamos la discrecionalidad del funcionario o de las terminales portuarias o los tiempos de TCA, la poca disponibilidad horaria habil, la congestion en los accesos y/o en los gates, la extorsion sindical y cientos de etceteras; esta idea solo servira para que los grandes grupos economicos sigan sumando ventajas comparativas en detrimento de los pequenos. No olvidemos que el comercio exterior de Europa, por ejemplo, esta compuesto mayoritariamente por PYMES y, en cambio, aca se reconoce que 347 empresas representan el 90% del comercio exterior argentino. No bastan las buenas intenciones, tambien hay que ser practicos sabiendo contra que nos enfrentamos.

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