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Casi al mismo tiempo que en la Argentina se anunciaba una nueva ola de calor, el Servicio de Cambio Climático Copérnico de la Unión Europea (UE) informaba que 2021 fue uno de los siete años más calurosos desde que se lleva registro.

El informe, distribuido por la ONG Periodistas por el Planeta, detalla que las concentraciones globales de dióxido de carbono y -especialmente- las de metano siguieron aumentando. Ambos son gases de efecto invernadero, que atrapan la radiación solar, calentando la atmósfera en todo el planeta.

Los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de metano (CH4) alcanzaron un récord anual. Las emisiones de carbono procedentes de los incendios forestales en todo el mundo ascendieron en total a 1850 megatoneladas, especialmente alimentadas por los incendios en Siberia. Esta cifra es ligeramente superior a la de 2020 (1750 megatoneladas de emisiones de carbono).

Aumento de la temperatura

De acuerdo con el estudio, la temperatura media anual fue 0,3°C superior a la del período de referencia 1991-2020, y 1,1-1,2°C por encima del nivel preindustrial de 1850-1900.

En general, los cinco primeros meses de 2021 registraron temperaturas relativamente bajas en comparación con los últimos años muy cálidos. Sin embargo, desde junio hasta octubre, las temperaturas mensuales se situaron sistemáticamente entre las cuartas más cálidas registradas.

Las temperaturas de los últimos 30 años (1991-2020) estuvieron cerca de 0,9°C por encima del nivel preindustrial.

Las regiones más golpeadas

En comparación con este último período de referencia de 30 años, las regiones con más temperaturas por encima de la media incluyen una banda que se extiende desde la costa occidental de EE.UU. y Canadá hasta el noreste de Canadá y Groenlandia, así como amplias zonas del centro y norte de África, y Oriente Medio.

Las temperaturas más inferiores a la media se registraron en el oeste y el este de Siberia, Alaska, sobre el Pacífico central y oriental -coincidiendo con las condiciones de La Niña al principio y al final del año-, así como en la mayor parte de Australia y en partes de la Antártida.

Fenómenos extremos

Durante el verano de 2021 (en el hemisferio Norte) se produjeron en Europa varios fenómenos extremos de gran impacto.

En julio se produjeron lluvias muy intensas en el centro-oeste de Europa, en una región con suelos próximos a la saturación, lo que provocó graves inundaciones en varios países, siendo los más afectados Alemania, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos.

La región mediterránea sufrió una ola de calor durante julio y parte de agosto, con altas temperaturas que afectaron especialmente a Grecia, España e Italia.

El récord europeo de temperatura máxima se batió en Sicilia, donde se registraron 48,8°C, 0,8°C por encima del máximo anterior, aunque este nuevo récord aún debe ser confirmado oficialmente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Sequía e incendios forestales

Las condiciones de calor y sequedad precedieron a intensos y prolongados incendios forestales, especialmente en el Mediterráneo oriental y central, siendo Turquía uno de los países más afectados, además de Grecia, Italia, España, Portugal, Albania, Macedonia del Norte, Argelia y Túnez.

Durante 2021, varias regiones de América del Norte experimentaron grandes anomalías de temperatura. En el noreste de Canadá, las temperaturas medias mensuales fueron inusualmente cálidas tanto a principios de año como en otoño.

En junio se produjo una ola de calor excepcional en el oeste de América del Norte, con récords de temperatura máxima superados en varios grados centígrados, lo que dio lugar al junio más cálido registrado en el continente.

Vista del volcán Etna, en Sicilia, donde con 48,8°C se batió el récord europeo de temperatura máxima.

Calidad del aire

Las condiciones regionales de calor y sequedad agravaron una serie de incendios forestales extremos a lo largo de julio y agosto. Las zonas más afectadas fueron varias provincias canadienses y los estados de la costa oeste de Estados Unidos, aunque no todas las regiones se vieron igualmente afectadas.

El segundo mayor incendio registrado en la historia de California, el “Dixie Fire”, no sólo causó una gran devastación, sino que provocó una importante reducción de la calidad del aire para miles de personas por la contaminación.

La calidad del aire se redujo en todo el continente, ya que las partículas y otros contaminantes pirogénicos emitidos por los incendios fueron transportados hacia el este.

En total, América del Norte experimentó la mayor cantidad de emisiones de carbono -83 megatoneladas- y otras emisiones pirogénicas procedentes de los incendios forestales para cualquier verano en el registro de datos del Copernicus Athmospere Monitoring Service  (CAMS) a partir de 2003.

Cambios necesarios

Carlo Buontempo, Director del Servicio de Cambio Climático de Copérnico, explicó que 2021 fue otro año de temperaturas extremas, con el verano más caluroso en Europa, olas de calor en el Mediterráneo, y altas temperaturas sin precedentes en Norteamérica.

“Los últimos siete años han sido los siete más cálidos registrados. Estos acontecimientos nos recuerdan con crudeza la necesidad de cambiar nuestra forma de actuar, dar pasos decisivos y eficaces hacia una sociedad sostenible y trabajar para reducir las emisiones netas de carbono”, dijo Buontempo.

Vincent-Henri Peuch, Director del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus, advirtió que las concentraciones de dióxido de carbono y de metano siguen aumentando año tras año, sin signos de desaceleración y que esos gases de efecto invernadero son los principales impulsores del cambio climático.