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La pandemia del Covid-19 irrumpió en la vida de todas las personas y las empresas, en prácticamente todos los países del mundo, con tristes y lamentables consecuencias.

En la Argentina, y en lo que hace al comercio exterior, se agregan además las normativas reguladoras del Mercado de Cambios, complejas medidas establecidas por el Banco Central para, entre otras cuestiones, pagar importaciones, dividendos, servicios, ingresar las divisas de las exportaciones, etc.

A su vez, esto coexiste con una Aduana que que tiene su Departamento de Procedimientos Legales de feria, al igual que las áreas de otros organismos jurisdiccionales (DGI, BCRA), el Tribunal Fiscal de la Nación, y la Justicia, salvo algunas excepciones.

Todo esto, frente a una significativa caída de los niveles de importaciones y exportaciones dentro del marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio que –ya sea en su forma más estricta o con las flexibilizaciones que se fueron dando según el momento– se extiende desde el 20 de marzo.

Los controles aduaneros y los riesgos asociados

En este escenario nos encontramos con necesidades de adaptación, con modificaciones sustanciales en las formas de comunicarse y de hacer negocios, frente a la toma de decisiones que afectan a las operaciones de comercio exterior, empresas que incluso cambian la producción de sus mercaderías tradicionales por la de productos relacionados con la lucha contra la pandemia o reestructuran sus cadenas de suministros, evaluando sus precios y nuevos destinos o países de origen y procedencia, transitando nuevas situaciones con probablemente menos experiencia en ellas. 

Esto recuerda cuando, hace unos años, empresas tradicionalmente importadoras tuvieron que incursionar en el mercado exportador como una exigencia no escrita para poder continuar importando sus mercaderías, sin tener experiencia en ese otro tipo de operaciones. 

Frente a esta realidad, las operaciones siguen adelante y la Aduana continúa ejerciendo sus facultades de control, organismo que como bien sabemos, también ejerce una importante función recaudadora.

Ejerce sus controles previos y posteriores a las importaciones y exportaciones –ex ante y ex post– y goza del plazo de 5 años de la prescripción (1)La acción del Fisco para percibir los tributos regidos por la legislación aduanera prescribe por el transcurso de 5 años, y comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha en que se hubiere producido el hecho gravado. No obstante: a) cuando el hecho gravado constituyere un ilícito y no pudiere precisarse la fecha de su comisión, la prescripción comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha de sus constatación; y b) cuando se tratare de tributos que debieren exigirse como consecuencia del incumplimiento de una obligación impuesta como condición del otorgamiento de un beneficio tributario, la prescripción comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha de dicho incumplimiento o, en caso de no poder precisársela, al de la fecha de su constatación (artículos 803 y 804 del Código Aduanero). La acción para imponer penas por las infracciones aduaneras también prescribe por el transcurso de 5 años y comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha en que se hubiera cometido la infracción o, en caso de no poder precisársela, en la de su constatación (artículos 934 y 935 del Código Aduanero). Esto genera además, que en aquellos casos de importaciones o exportaciones realizadas a principio de un año determinado, haya supuestos en los cuales el período de la prescripción sea prácticamente de 6 años

A los controles que se disparan según el canal de selectividad (2)El canal verde indica que no será necesario el control de la mercadería, ni físico ni documental; el canal naranja indica que deberá realizarse un examen de la documentación correspondiente a la destinación de que se trate, mientras que el canal rojo exigirá la realización del control documental y físico de la mercadería, este último de su especie, calidad y cantidad. Tanto en el caso de la verificación que se realice como consecuencia del canal naranja o del rojo, si existieran irregularidades u observaciones se procederá a la detención del trámite de la destinación que le resulte asignado a la operación, se le suman herramientas como el “Sistema de Intercambio de Información de los Registros Aduaneros” (Indira) que ya hace varios años permite el intercambio de información entre las distintas aduanas en el Mercosur. Así, entre otras cuestiones, la Aduana tiene acceso, por ejemplo, a los valores declarados en las aduanas de exportación de la mercadería importada a nuestro país en tiempo real y viceversa.

Valores de referencia

A ello se agrega el control que se empezó a realizar a partir de la resolución general AFIP 4710/2020, por la cual se resolvió establecer valores referenciales de exportación de carácter precautorio, para cualquiera de las mercaderías comprendidas en la Nomenclatura Común del Mercosur.

Conforme sus considerandos, apunta a que la Aduana realice un primer control del valor de mercaderías de exportación a fin de verificar que el precio declarado concuerde con los usuales en la rama de la industria o comercio y con los de mercaderías idénticas o similares competitivas.

Dichos valores referenciales serán publicados en el Boletín Oficial y en boletín de la Aduana, y no podrán aplicarse por analogía o semejanza a otras mercaderías. Asimismo, tendrán vigencia a partir del segundo día hábil administrativo, inclusive, posterior al de su publicación.

Asimismo se establece un procedimiento para que la Aduana determine dichos valores. Dicho procedimiento incluirá un análisis previo en función de la información proveniente de distintas fuentes (destinaciones definitivas de exportación para consumo previamente oficializadas, bases de datos, etc.).

Las destinaciones definitivas de exportación para consumo en las que se declaren valores por debajo del valor referencial establecido, cursarán -en todos los casos- por el canal de selectividad “rojo valor”, mientras aquellas cuyos valores declarados sean superiores a los valores referenciales sólo lo harán selectivamente.

A su vez, se reglamentó la forma en la cual se generarán altas, bajas y modificaciones de los valores referenciales.

Un ejemplo concreto de esta situación, al cierre de esta edición, es el relativo al de las cebollas, para las que se fijó un valor FOB de referencia de US$ 0,19 el kilo para las exportaciones con destino a Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

Observaciones

Volviendo al tema de los controles habituales, cuando surjan irregularidades y observaciones tras la la verificación de un canal naranja o del rojo, se procederá a la detención del trámite de la destinación. 

La detección de errores o discrepancias durante los controles “ex post” resulta en reclamos tributarios o denuncias infraccionales. Pero si son detectados en los controles “ex ante”, a los riesgos señalados se agrega la posibilidad cierta de que la mercadería quede detenida, con los serios perjuicios y altos costos que ello genera. 

Frente a esa situación, y para proceder a su liberación, deberán presentarse garantías ante la Aduana, que varían según los casos y los alcances de las imputaciones que se reciban. Caso contrario, se deberán abonar los importes reclamados o dejar la mercadería detenida durante el tiempo que transcurra la solución del problema. Todo esto –no deseable en situaciones normales– en épocas de aislamiento es mucho más engorroso.

A ello cabe agregar que las discusiones que se susciten como consecuencia de las denuncias infraccionales y/o reclamos tributarios, deberán resolverse en el marco de un largo procedimiento que se iniciará ante la propia Aduana y que transitará las distintas instancias recursivas según los casos: recurso de apelación ante el Tribunal Fiscal; demanda contenciosa ante el juez competente; recurso de apelación ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, y eventualmente ante la Corte Suprema de Justicia nacional.

Las infracciones aduaneras en general están castigadas con multas que van de 1 a 5 veces el monto de distintos conceptos según sea la conducta imputada. Como ejemplo basta señalar el caso de las declaraciones inexactas previsto y penado por el artículo 954 del Código Aduanero (3)“1. El que, para cumplir cualquiera de las operaciones o destinaciones de importación o de exportación, efectuare ante el servicio aduanero una declaración que difiera con lo que resultare de la comprobación y que, en caso de pasar inadvertida, produjere o hubiere podido producir: a) un perjuicio fiscal, será sancionado con una multa de UNO (1) a CINCO (5) veces el importe de dicho perjuicio; b) una transgresión a una prohibición a la importación o a la exportación, será sancionado con una multa de UNO (1) a CINCO (5) veces el valor en aduana de la mercadería en infracción; c) el ingreso o el egreso desde o hacia el exterior de un importe pagado o por pagar distinto del que efectivamente correspondiere, será sancionado con una multa de UNO (1) a CINCO (5) veces el importe de la diferencia. 2. Si el hecho encuadrare simultáneamente en más de uno de los supuestos previstos en el apartado 1, se aplicará la pena que resultare mayor”.

Sin perjuicio del mayor tratamiento del cual estos temas pueden sin dudas ser objeto (aunque con un alcance que excedería el de estos comentarios) cabe agregar que las diferencias de tributos reclamadas por la Aduana devengan intereses resarcitorios que se computan a partir del vencimiento del plazo de 10 días contado desde la notificación del acto por el cual las mismas se hubieren liquidado. 

Identificación de riesgos y su prevención

Esto nos lleva a reflexionar sobre de la importancia que tiene la identificación temprana de eventuales riesgos que pudieran existir en la operatoria de comercio exterior de una compañía, y a preguntarnos acerca del efectivo conocimiento que existe dentro de las empresas de cuestiones que si bien resultan puntuales y específicas, no deberían dejarse de lado durante la gestión de la importaciones y exportaciones.

En nuestra experiencia hemos visto que no siempre se conoce, por ejemplo que existe una “declaración jurada” con información sensible relativa al valor en Aduana de las mercaderías importadas o exportadas, o cuáles fueron los criterios utilizados para completar dichas declaraciones juradas.

Así, no puede descartase que existan conceptos que, debiendo ser incluidos en el valor en Aduana de las mercaderías, se estén omitiendo. 

Cuestiones como la existencia de regalías que deban pagarse, por ejemplo, a la Casa Matriz del exterior, o el tratamiento de descuentos comerciales que se otorguen por distintas razones, la incidencia o no de la vinculación entre el importador y el vendedor del exterior, la existencia de requisitos formales específicos para facturar bienes importados en ocasión de su venta local, y muchas otras circunstancias que dependerán también del tipo de operación que se esté realizando, deberían ser fehacientemente conocidas, no sólo por sus responsables directos, sino también, aunque quizás en distinta medida, por los distintos sectores de la compañía relacionados de manera directa o indirecta con la misma. 

Conclusiones

Lo dicho nos permite recordar la relevancia que adquiere, en nuestra opinión, cualquier medida que se tome para prevenir el riesgo en materia aduanera, medidas que además seguramente permitirán identificar posibles ahorros o puntos de mejora susceptibles de implementación.

Esto no es otra cosa que resaltar la importancia de una correcta y continua planificación aduanera, algo que parece obvio pero que no necesariamente lo es.

Implica, entre otras cuestiones, un análisis de los valores de las importaciones y exportaciones, la realización de un análisis de riesgo periódico, asegurarse de tener el control de la operación de comercio exterior en la compañía, de compartir la información de estas operaciones, tanto dentro de la empresa –por ejemplo con reuniones conjuntas de los equipos de finanzas, impuestos y comercio exterior- como también con las empresas vinculadas del exterior, a efectos de que estén alineadas y sean conocedoras de las exigencias y reglamentaciones locales, etc.

Todo ello, en nuestra opinión, permitirá estar un paso adelante, evitará situaciones de conflicto y ayudará a prevenir riesgos innecesarios.


El autor es abogado y director ejecutivo a cargo del área Global Trade de EY Argentina 

 

Referencias   [ + ]

1. La acción del Fisco para percibir los tributos regidos por la legislación aduanera prescribe por el transcurso de 5 años, y comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha en que se hubiere producido el hecho gravado. No obstante: a) cuando el hecho gravado constituyere un ilícito y no pudiere precisarse la fecha de su comisión, la prescripción comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha de sus constatación; y b) cuando se tratare de tributos que debieren exigirse como consecuencia del incumplimiento de una obligación impuesta como condición del otorgamiento de un beneficio tributario, la prescripción comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha de dicho incumplimiento o, en caso de no poder precisársela, al de la fecha de su constatación (artículos 803 y 804 del Código Aduanero). La acción para imponer penas por las infracciones aduaneras también prescribe por el transcurso de 5 años y comienza a correr el 1° de enero del año siguiente al de la fecha en que se hubiera cometido la infracción o, en caso de no poder precisársela, en la de su constatación (artículos 934 y 935 del Código Aduanero). Esto genera además, que en aquellos casos de importaciones o exportaciones realizadas a principio de un año determinado, haya supuestos en los cuales el período de la prescripción sea prácticamente de 6 años
2. El canal verde indica que no será necesario el control de la mercadería, ni físico ni documental; el canal naranja indica que deberá realizarse un examen de la documentación correspondiente a la destinación de que se trate, mientras que el canal rojo exigirá la realización del control documental y físico de la mercadería, este último de su especie, calidad y cantidad. Tanto en el caso de la verificación que se realice como consecuencia del canal naranja o del rojo, si existieran irregularidades u observaciones se procederá a la detención del trámite de la destinación
3. “1. El que, para cumplir cualquiera de las operaciones o destinaciones de importación o de exportación, efectuare ante el servicio aduanero una declaración que difiera con lo que resultare de la comprobación y que, en caso de pasar inadvertida, produjere o hubiere podido producir: a) un perjuicio fiscal, será sancionado con una multa de UNO (1) a CINCO (5) veces el importe de dicho perjuicio; b) una transgresión a una prohibición a la importación o a la exportación, será sancionado con una multa de UNO (1) a CINCO (5) veces el valor en aduana de la mercadería en infracción; c) el ingreso o el egreso desde o hacia el exterior de un importe pagado o por pagar distinto del que efectivamente correspondiere, será sancionado con una multa de UNO (1) a CINCO (5) veces el importe de la diferencia. 2. Si el hecho encuadrare simultáneamente en más de uno de los supuestos previstos en el apartado 1, se aplicará la pena que resultare mayor”

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