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Los delegados del sindicato de aduaneros declararon el estado de alerta y movilización, con realización de asambleas informativas en los lugares de trabajo el 6 de marzo a las 11.

Según un comunicado difundido por el Sindicato Único del Personal Aduanero de la República Argentina (Supara), que lleva el título “La Aduana argentina, el patio trasero de la AFIP”, la medida se complementará con trabajo a reglamento “en todas las aduanas del país” el 6, 7 y 8 de marzo, junto con un quite de colaboración, “consistente en la no prestación de tareas fuera del horario hábil de labor el día 8 de marzo desde las 19 hasta las 7 del 9 de marzo”.

Asimismo, el plenario facultó a la comisión directiva del sindicato a tomar “medidas de acción directa” y a exhortar a las autoridades de la AFIP (de quien depende la Dirección General de Aduanas) a que modifiquen la “conducta segregacionista, discriminatoria y arbitraria contra la Aduana y sus trabajadores“.

El motivo de las decisiones adoptadas reside en problemas de vieja data que reclaman los aduaneros a la AFIP, no soluciados a pesar de un diálogo que sólo fue un “camino dilatorio incapaz de lograr soluciones tangibles”.

Asimetría en los ingresos

Los aduaneros manifiestan discriminación asimétrica en los ingresos -respecto de los acuerdos alcanzados por los trabajadores de la AFIP- en relación con el fondo de jerarquización.

Se eliminó de manera arbitraria el acuerdo homologado sobre el 0,03% del coeficiente de apropiación para el personal afectado a nuestro convenio colectivo de trabajo. Los trabajadores aduaneros fuimos injustamente excluidos de los beneficios del sinceramiento fiscal que se otorgó a los demás empleados de la AFIP”, manifiesta el Supara.

Además, denuncian “precariedad edilicia” en las fronteras, que están “colapsadas”, sin personal y en condiciones de “inseguridad laboral”. El comunicado añade que “no se determina un cupo horario de prestación de servicios extraordinarios bajo cualquier modalidad”.

Carlos Sueiro, secretario general del Supara

Por otra parte, advierten sobre el “incumplimiento y las demoras en la liquidación de la prestación de servicios cumplidos por los trabajadores y pagados por terceros” al tiempo que manifiestan que “no se actualizó el valor de la hora para la prestación de servicios extraordinarios de acuerdo con la pauta salarial del año pasado”.

Declaran la falta de “manuales indispensables para los procedimientos que garanticen un marco de seguridad laboral” y también que la liquidación del impuesto a las ganancias la consideran “incorrecta”.

“Hay cambios en la estructura que se realizan de manera unilateral e inconsulta“, agregan, y citan como ejemplo “la disposición 50/2018 que establece el congelamiento de los ingresos de personal en planta permanente; y la disposición 331/2017 que resuelve de manera perversa y arbitraria la revocatoria de las funciones asignadas oportunamente”.

Por último, protestan por la “política de arancelamiento del jardín maternal” porque entienden que así se pretende “de manera encubierta, su eliminación”. “Esta situación constituye un embate más de lo que es un orgullo de nuestra institución y cumple un servicio fundamental para los hijos de los trabajadores”, concluyen.

Nuevo paradigma

“Nos preguntamos si estamos frente a un nuevo paradigma, cuyo objetivo es separarnos de una estructura institucional que se esmera por expulsarnos. Ejemplo de ello es que no hay en toda la AFIP central un solo cargo de jefatura desempeñado por un funcionario de carrera aduanera”, agregan.

Añaden desde el sindicato que la importancia del organismo hoy es “fundamental” en tiempos en que el Estado encaró una “reingeniería de los procesos aduaneros”, en sintonía con los postulados de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) “que requiere profundos cambios y exige inversiones, restructuraciones, modificaciones funcionales y capacitación permanente”.

“La desatención de estos problemas y la grave situación presupuestaria esgrimida por la Administración Federal nos pone en un escenario muy complejo: una política de discriminación y ajuste sobre el organismo y los salarios de los trabajadores traería aparejado un serio problema de funcionamiento y nos pondría en el umbral de un inexorable conflicto gremial”, advierten.

“Nuestra organización gremial se ha caracterizado siempre -su historia así lo demuestra- por el camino del consenso y del diálogo. Pero sería un grave error de las autoridades confundir ésta virtud con debilidad. No hay margen para el ajuste y la discriminación, no hay lugar para las dilaciones de los problemas planteados. No seremos la organización gremial ni sus trabajadores los que sigamos soportando el precio del ajuste, la desinversión y la discriminación de la AFIP“, puntualizan desde el gremio.