Si esto no fuera leído por expertos en comercio exterior o relaciones internacionales, y sólo desmenuzado por cabezas canosas de sentido común, la conjunción de los términos “acuerdo comercial” entre Estados Unidos y Argentina remitirá rápidamente a una escena donde ambos dan y reciben, donde la reciprocidad equitativa es un actor de reparto y la conveniencia y urgencia son los protagonistas excluyentes.

El 13 de noviembre pasado, Estados Unidos y Argentina anunciaron la firma del entendimiento marco “Framework for an Agreement on Reciprocal Trade and Investment” , que establece las bases para un futuro tratado bilateral.

Este acuerdo, según la Casa Blanca, sigue los “triunfos históricos” del reciente viaje del presidente Trump a Asia y se enmarca en la “America First Trade Policy”.

Primeras impresiones

La Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), en su presto análisis, señaló que si bien la declaración es un avance muy significativo, se trata de una declaración conjunta que requiere la finalización de un texto formal y su posterior aprobación parlamentaria.

La CERA advierte, por ejemplo, que los términos marco aún no permiten entender cabalmente las implicancias respecto al Mercosur y los criterios de Nación Más Favorecida (NMF) a los cuales Argentina está obligada por la OMC.

Proyección a futuro

De acuerdo con Laura Bacigalupo, especialista legal en comercio exterior del estudio Bruchou & Funes de Rioja, “el acuerdo prevé la apertura de nuevas oportunidades para exportadores estadounidenses en un mercado argentino modernizado, con mejores condiciones de acceso. Para los inversionistas, se propone un marco más previsible y reglas claras que favorecen la inversión bilateral. Consumidores y trabajadores de ambos países podrían beneficiarse de un mayor dinamismo económico, aunque se anticipan cambios que requerirán una gestión cuidadosa”.

La experta destacó los puntos sobresalientes del acuerdo marco. Por ejemplo, la Argentina se compromete a otorgar acceso preferencial a bienes estadounidenses, incluyendo ciertos medicamentos, productos químicos, maquinaria, tecnologías de la información, dispositivos médicos, vehículos motorizados y productos agrícolas. Por su parte, EE.UU. eliminará ciertos aranceles sobre recursos naturales y artículos farmacéuticos, condicionado al cumplimiento de requisitos de cadena de suministro y seguridad económica por parte de Argentina.

Concesiones 

“El acuerdo también contemplaría la eliminación de barreras no arancelarias, como licencias de importación, y la simplificación de trámites para productos estadounidenses. En materia de estándares y certificaciones, Argentina aceptará bienes que cumplan normas estadounidenses o internacionales sin requerir evaluaciones adicionales de conformidad”, agregó.

En materia de protección de propiedad intelectual y acceso agrícola, la Argentina se compromete a “reforzar la protección de la propiedad intelectual, alineando sus normas de patentes y denominaciones geográficas con estándares internacionales” al tiempo que promoverá el combate a los productos falsificados, tanto físicos como digitales, y trabajará en la “simplificación de registros de productos cárnicos y lácteos estadounidenses al mercado argentino”.

“El acuerdo reafirmaría el compromiso argentino con la protección de derechos laborales reconocidos internacionalmente y la prohibición de importación de bienes producidos con trabajo forzoso. Asimismo, se promoverán prácticas sostenibles en la explotación forestal y el uso eficiente de recursos”, amplió Bacigalupo.

Atención especial

“Si bien esta declaración representa un avance significativo en la relación bilateral -continuó la especialista- sectores sensibles como agricultura, automóviles y minerales críticos requerirán atención especial en las próximas etapas de negociación. El desarrollo y la implementación del texto final serán determinantes para materializar los beneficios previstos y consolidar una cooperación estratégica entre ambos países”.

En su análisis, la Cámara de Exportadores advierte  que la declaración llega en un momento en el que Washington usa el comercio como herramienta de poder duro y Buenos Aires busca anclar su estrategia externa a algún tipo de “premio” geopolítico.

El desbalance

Según la entidad, al leer la letra, las concesiones concretas aparecen casi de un solo lado. Señalan que es una suerte de “antesala” donde se comprometen a “trabajar con celeridad” para finalizar el texto y luego someterlo a sus procedimientos internos, incluyendo aprobación parlamentaria. .

El problema, dicen, aparece cuando se miran los compromisos ya asumidos y, sobre todo, el grado de asimetría entre lo que se explicita para Argentina y lo que queda abierto, condicional o directamente sin detallar en el caso de Estados Unidos.

País por país, caso por caso

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, la llamada “America First Trade Policy” se expresa en una batería de medidas arancelarias y para–arancelarias: desde los aranceles ligados a la crisis del fentanilo, la Sección 232 sobre seguridad nacional, los aranceles “Liberation Day”, las investigaciones por Sección 301, hasta el fin de la exención de minimis para pequeños envíos.

Sobre ese tablero, la Casa Blanca viene cerrando entendimientos bilaterales con Reino Unido, la UE, varios países asiáticos y, más recientemente, con economías latinoamericanas como El Salvador, Ecuador y Guatemala. Argentina se inserta en esa ola como parte de un paquete de “acuerdos históricos con socios del Hemisferio Occidental”.

El mensaje es que el acceso al mercado norteamericano se negocia país por país, bajo reglas de Washington, y con contrapartidas que van mucho más allá de lo comercial.

Dos lupas

Según la CERA, este texto establece que Argentina “otorgará acceso preferencial” a exportaciones de bienes de Estados Unidos, incluyendo medicamentos, químicos, maquinaria, TIC, dispositivos médicos, vehículos automotores y una amplia gama de productos agropecuarios.

Y pone la lupa en dos problemas:

  • Primero, la compatibilidad de ese “acceso preferencial” con el Arancel Externo Común del Mercosur. Se menciona una lista de 50 posiciones arancelarias aceptadas como excepciones, pero no está claro si la preferencia se circunscribe a ese universo o si se abre otra puerta.

  • Segundo, la obligación de Nación Más Favorecida (NMF) en la OMC. Un país en desarrollo no puede, en principio, otorgar trato arancelario más favorable a un país desarrollado sin extenderlo al resto, salvo que se trate de un acuerdo compatible con las disciplinas multilaterales. El documento no despeja esa tensión; la desplaza hacia futuras “compatibilizaciones jurídicas”.

Reconocimiento norteamericano

Del lado estadounidense, el texto anuncia que “en reconocimiento” a la agenda de reformas argentina y al alineamiento en materia de seguridad económica y cadenas de suministro, se eliminarán aranceles recíprocos sobre “ciertos recursos naturales no disponibles” y productos no patentados de uso farmacéutico. No se conoce aún la lista de bienes argentinos alcanzados, con lo cual el impacto real es sólo proyectable.

Algo similar ocurre con las medidas de la Sección 232: Washington “puede considerar positivamente” el efecto del acuerdo al adoptar medidas comerciales en ese marco. Hoy, esa sección aplica aranceles del 50% al acero, aluminio y derivados, 25% a autos y autopartes, 10% a madera, 25% a muebles de madera, entre otros.

“Puede considerar”, a esta altura de la semántica, no es lo mismo que “reducirá” o eliminará”. Es un margen de discrecionalidad, no una obligación, que impondrá disciplina en la negociación.

Compromiso detallado

Luego, en el terreno de las barreras no arancelarias, el desequilibrio se marca más dado que la Argentina se compromete a:

  • Abrir su mercado a ganado vivo estadounidense.

  • Permitir el ingreso de carne aviar en un plazo de un año.

  • No restringir el acceso por el uso de ciertos términos asociados a quesos y carnes.

  • Simplificar registros para carne vacuna, productos cárnicos, menudencias y porcinos de origen estadounidense.

  • No exigir registro de instalaciones para lácteos importados de EE.UU.

Además, acepta la importación de productos que cumplan normas, reglamentos técnicos o procedimientos de evaluación de conformidad de Estados Unidos o estándares internacionales, sin requisitos adicionales, incluyendo vehículos, dispositivos médicos y productos farmacéuticos. En los hechos, es un amplio reconocimiento del andamiaje regulatorio estadounidense como suficiente. No se percibe una reciprocidad explícita a priori.

Sin mención

Del lado argentino, en cambio, no hay una sola mención a la revisión de medidas antidumping (miel, mosto), contingentes arancelarios (carne bovina, maní, azúcar) o restricciones sanitarias que afectan exportaciones hacia EE.UU.

Un gesto adicional: Argentina se compromete a eliminar formalidades consulares para exportaciones estadounidenses y a desmantelar gradualmente la tasa de estadística sobre esos productos.

El análisis de la CERA también recorre la cooperación para “facilitar la inversión y el comercio en minerales críticos”. Sin embargo, no se trata de un acuerdo específico como los ya firmados por Estados Unidos con Australia, Malasia o Tailandia. Es un título más en un menú de intenciones. Todavía no es un marco preferencial concreto.

En un contexto en el que el triángulo del litio y otros minerales se han vuelto moneda dura de la geopolítica, quedarse sólo en la declaración de debilita algo la capacidad negociadora argentina. No obstante, tal vez es más la voluntad por acordar en términos macro y rápido que pasar años revisando la letra micro.

Sal que no sala 

Son, en definitiva, los “condimentos” que salpimientan el texto los que permiten descifrar tonos y relaciones de poder (como si hicieran falta).

Así, un análisis de los “verbos” aplicados a cada parte permiten desenmarañar lo escrito: Argentina “otorgará”, “abrirá”, “permitirá”, “no restringirá”, “no exigirá”, “eliminará gradualmente”, “se compromete a” y “tiene la intención de” reformar su marco regulatorio.

Estados Unidos, en cambio, “puede considerar”, “eliminará aranceles sobre ciertos productos por definir”, “cooperará” y “trabajará conjuntamente”.