Mientras las principales potencias económicas se disponen a aplicar nuevos aranceles de amplio alcance, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha emitido una advertencia: el sistema comercial global está atravesando un momento decisivo que podría tener graves repercusiones.

Este giro amenaza con impactar negativamente en el crecimiento económico, la inversión y los avances en desarrollo, afectando de manera más severa a las economías más vulnerables.

“La carga recae desproporcionadamente sobre los pobres y aquellos en situaciones de mayor vulnerabilidad”, señaló Rebeca Grynspan, secretaria General de UNCTAD. “El comercio debería ser un motor para el desarrollo y el progreso global, no una fuente de inestabilidad”.

Los más afectados

La creciente incertidumbre en torno al comercio y la inversión está dificultando la planificación estratégica tanto para las empresas como para los formuladores de políticas, lo que representa un obstáculo importante para la expansión económica.

Aunque cerca de 200 naciones mantienen relaciones comerciales con Estados Unidos, solo 10 de ellas concentran casi el 90% del déficit comercial estadounidense.

Sin embargo, los países menos adelantados (PMA) y los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID), que apenas aportan un 1,6% y un 0,4% al déficit, respectivamente, están sufriendo impactos desproporcionados. Estos grupos carecen de la capacidad para reducir significativamente el déficit o generar ingresos significativos.

Las economías de menores ingresos enfrentan actualmente una combinación adversa de factores, entre ellos el empeoramiento de las condiciones externas, niveles insostenibles de endeudamiento y un crecimiento interno debilitado. Este panorama ha sido calificado por algunos expertos como una auténtica “tormenta perfecta”.

La cooperación como camino

Aunque resulta evidente la necesidad de reformar el comercio internacional, UNCTAD insiste en que las soluciones deben construirse a través del diálogo y la cooperación, evitando el conflicto. Es crucial abordar los desequilibrios comerciales, los beneficios concentrados y las normativas obsoletas sin castigar a las naciones que tienen menor responsabilidad en los problemas actuales.

“Es momento de sumar esfuerzos, no de intensificar tensiones”, subrayó Grynspan. “Las políticas comerciales globales deben ser capaces de responder a los desafíos actuales, manteniendo estabilidad y priorizando el desarrollo, especialmente protegiendo a quienes se encuentran en mayor riesgo”.

Desde UNCTAD se hace un llamado a los líderes mundiales para que reconsideren la imposición de aranceles sobre las economías más frágiles. Estas medidas podrían agravar las dificultades económicas para millones de personas, profundizando aún más las desigualdades existentes.