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Aunque parezca una obviedad, o una redundancia al sentido común, merece especial atención la disposición 382-E de la AFIP, publicada hoy en el Boletín Oficial.

En pocos artículos queda plasmada la decisión del administrador federal Alberto Abad de delegar en Diego Dávila, director general de Aduanas, la redacción normativa del programa “operador económico autorizado” (OEA) –que se instrumentó por la resolución general 4150-E– y la facultad para suscribir “acuerdos de reconocimiento mutuos” con terceras aduanas, necesarios para validar a los operadores locales.

Si bien la figura del OEA y su reconocimiento por otros países suena a facultad exclusiva de la Aduana, dejarlo explícito y plasmado como disposición tiene una simbología relevante.

Sucede que la AFIP y su dependiente Dirección General de Aduanas (DGA) arrastran ya décadas de desencuentros formales que fueron minando de trabas burocráticas las resoluciones de conflictos. Encorsetada desde que perdió su estamento como Administración Nacional de Aduanas y pasó a depender de la AFIP, la institución más antigua del país había perdido calidad en su autonomía como organismo de control y recaudación, y de decisión de temas que hacen a su función.

La formalidad que esconde la disposición encierra un cambio que puede marcar tendencia:  “A fin de perfeccionar el accionar de esta Administración Federal, permitiendo mayor celeridad en la adopción de decisiones”, es la única frase en los considerandos que explica la relación previa entre la AFIP y la Aduana, y permite vislumbrar el nuevo vínculo que se pretende de cara al futuro: una Aduana que recupera de a poco autonomía.

Diego Dávila dijo públicamente durante el seminario “Gestión coordinada de Fronteras” organizado por la Organización Mundial de Aduanas (OMA), la Aduana y la Cámara de Importadores (CIRA) en Córdoba semanas atrás que el OEA es una de las prioridades de su gestión y que marcará su agenda en 2018.

Por otra parte, Nicole Morani Brown, coordinadora de la Ventanilla Única del Comercio Exterior (VUCE) manifestó que el cronograma de digitalización efectiva de trámites y operaciones tiene a la Aduana como protagonista excluyente en 2018.

Todo indica que la AFIP está flexibilizando su potestad y liberando el campo de acción para el organismo rector de importaciones y exportaciones.