Pese a las trabas, a la carga impositiva (según el Índice de octubre de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, de cada $100 que genera un productor agropecuario, $61,30 son para el Estado) y a la falta de financiamiento entre tantos escollos, el agro sigue siendo el gran motor de la economía del país: representa más de dos tercios de las divisas que ingresan por exportaciones; es responsable de manera directa e indirecta de alrededor del18% del empleo; y genera 21% del PBI.

Pero más allá de su rol interno, el sector posiciona a la Argentina como referente global en un contexto de aumento de la población, escasez de alimentos (y de recursos para producirlos como tierra arable y agua dulce) y encarecimiento de las energías, por lo que, nadie pone en duda que ese protagonismo será cada vez más relevante.

Con el título de “El motor que no para: el rol del agro en el cambiante contexto internacional”, la Cámara de Industria y Comercio argentino-alemana (AHK Argentina) realizó una nueva charla del Ciclo “Tendencias en el Comercio Internacional”.

Fortalezas y debilidades

Reynaldo Postacchini, Vicepresidente de Claas Argentina; Marnix Doorn, Líder del Proyecto de Diálogo argentino alemán sobre innovaciones agropecuarias sustentables; Alejandro García, Country Manager para Argentina y Uruguay de KWS; y Daniel Aguzín, Líder Comercial de Bayer para Argentina y Uruguay, analizaron las fortalezas del sector y los puntos críticos a trabajar.

“Hoy en el mundo somos 6500 millones de habitantes, y las proyecciones indican que hacia 2050 seremos más de 9000 millones. Eso se traduce en más necesidad de alimentos y proteínas, ya que a medida que la gente asciende de clase social se verifica un cambio en su dieta. Y como el espacio cultivable no se expandirá tanto como la demanda de alimentos, aparece también la necesidad de la eficiencia, de producir más con menos recursos”, dijo Aguzín

KWS es una compañía global, con foco en el mejoramiento genético de las semillas, que nació en Alemania en 1856. Desde hace 25 años está en la Argentina.

“Para una empresa relacionada con el agro es impensable no estar en el país. El sector tiene un alto perfil innovador. Los productores no sólo están ávidos de nuevas tecnologías sino que la Argentina es pionera en el desarrollo de procesos”, comentó García antes de explicar que por eso cuando se vende una semilla al exterior se están exportando ideas y procesos.

El rol clave de la educación

Alejandro García

“La educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo del sector, y del país. Generar una buena interacción entre los sectores y las bases de la educación para fomentar la creación de talento, es clave para que la industria siga creciendo. Hoy en el país tenemos la suerte de que en el aspecto académico, la comunidad científica, las empresas y el productor en sí, forman parte de una comunidad muy cercana en la que es habitual el trabajo mancomunado”, comentó el Country Manager de KWS para Argentina y Uruguay.

“Si repasamos los últimos 10 años del agro en la Argentina, vemos cambios enormes, desde la incorporación de nuevas técnicas como la siembra directa, el manejo de densidades, y la fertilización, hasta la digitalización, y la agricultura de precisión. Y todo eso sale del vínculo con la educación y la innovación”, agregó García quien contó que alrededor del 40% del personal de KWS en el mundo está en el área de investigación y desarrollo.

Desconexión

Claas –cuarta fábrica agrícola en el mundo- es una empresa familiar alemana con 14.500 empleados globales, que en 2023 cumplirá 110 años, y que llegó a nuestro país en 2000.

Reynaldo Postacchini

“Hay una desconexión entre la alta tecnología que tenemos en semillas, maquinarias, etc, con  la infraestructura disponible y la educación de nuestros hijos”, comentó Postacchini.

El vicepresidente de Claas Argentina, explicó que uno de los grandes problemas que limitan la producción en la actualidad tiene que ver con la escasez de mano de obra.

Otra de las cuestiones que citó como punto de preocupación es la relacionada con la ley de patentes de semillas, aspecto en el que “la Argentina tiene una deuda enorme”.

“Veo con mucha preocupación el nivel productivo de soja, por ejemplo, donde países como Uruguay, Paraguay y Bolivia pagan el royalty de las semillas. Y lo mismo pasa con las patentes de las máquinas. Son cosas que tienen que ver con la educación y el cumplimiento de las normas internacionales. Es algo en lo que tenemos que trabajar”, sostuvo.

Otro de los puntos que incluyó en la enumeración de debilidades del país es la conectividad. “Salís de Buenos Aires y antes de llegar a Luján te quedás sin señal, en tiempos en los que hablamos de service remotos, donde desde una computadora a cientos o miles de km de distancia podés chequear el estado de una máquina en el medio del campo”, graficó.

Diálogo sobre innovaciones agropecuarias

Marnix Doorn

Como Líder del Proyecto de Diálogo argentino alemán sobre innovaciones agropecuarias sustentables, Doorn explicó que la iniciativa surgió como parte de un programa internacional del Ministerio de Alimentos y Agricultura de Alemania (que financia la idea), y que para ponerlo en marcha se firmó un acuerdo con la Secretaría de Agricultura de Argentina y con el INTA para abordar temas como tecnología, propiedad intelectual y startups.

“Hay que lograr incrementar la producción de alimentos de modo eficiente y sustentable, y para eso hay muchos desafíos aquí, que son los mismos que tienen en Alemania. El objetivo es avanzar en ideas conjuntas para resolverlos”, dijo Doorn antes de señalar que es importante entender que agricultura no es sólo campo, cosechadoras y semillas, también es tecnología, y una industria enorme que viene después de eso.

En la misma línea, García aseveró que es fundamental ampliar la mirada sobre lo que es el agro. “Se trata de algo más integral que el alimento que se produce: son tecnologías, procesos, digitalización, maquinarias, profesionales”, detalló antes de admitir que el contacto que un chico puede tener con el agro llega bastante tarde en el ciclo educativo argentino, “y muchas veces con una visión acotada”, especialmente si se tiene en cuenta que hoy el abanico se amplió mucho más allá de la alimentación ya que incluye bioenergías y bioplásticos, por caso.

Cambio climático

Daniel Aguzín

Aguzín, de Bayer dijo que hoy ya no se trata sólo alimentar al mundo y abordar la cuestión de la seguridad alimentaria, sino la chance que se abre para el agro es ser un protagonista central en materia de cambio climático.

“Somos los primeros interesados en resolver eso porque estamos con riesgo inherente a lo climático. Cuando hay cambios extremos de temperatura, inundaciones y sequías, somos los primeros afectados y eso atenta contra seguir produciendo más con las mismas hectáreas. El agro aparece como una potencial solución para esto con lo que en el Acuerdo de París se incluye como soluciones basadas en la naturaleza. Tenemos la oportunidad de, a través de prácticas climáticamente inteligentes, capturar parte de ese dióxido de carbono de la atmósfera y transformarlo en carbono orgánico en suelo y pensar a la agricultura como un gran pulmón a nivel mundial”, comentó.

Agro 4.0

Con la premisa de producir más y sacar el máximo provecho con menos recursos, Aguzín dijo que el productor argentino adopta tecnologías de manera temprana y que eso le permite tomar decisiones basadas en datos.

“En todos los aspectos de la vida estamos empezando a ser abrazados por digitalización y big data, y el agro está empezando a integrar todos los datos que tiene para tomar mejores decisiones”, que es una de las características del llamado agro 4.0, agregó.

Y del otro lado, también el consumidor empieza a exigir saber cuál es la huella de carbono y de agua de lo que consume. Contó que a partir de eso se comenzó a trabajar en trazabilidad y a estudiar cómo reducir esa huella. “Hoy en Bayer abordamos parte de eso con un programa que se llama ProCarbono, en el que trabajamos con más de 160 productores en la Argentina”, dijo. Y concluyó: “A pesar de todo lo que le cargamos, la agricultura argentina es muy eficiente y es un sector de alta competitividad”.

Sustentabilidad competitiva

A la hora de mencionar los objetivos del Proyecto de Diálogo argentino alemán sobre innovaciones agropecuarias sustentables, se menciona que se buscará “aprovechar el potencial que brindan la ciencia y la tecnología para reducir la huella ambiental y climática del sistema alimentario y liderar una transición global hacia la sustentabilidad competitiva”.

¿En qué consiste la sustentabilidad competitiva? Doorn explicó que se habla de innovación y sustentabilidad, pero que es importante entender que “estamos trabajando con empresas que al final del día tienen que ganar plata, por eso apuntamos a la innovación como algo competitivo, para generar valor para la sociedad. Muchas se interpreta a la sustentabilidad como algo ideológico cuando el ser sustentable es un driver para tener mejor rendimiento en tu empresa mejorando tus procesos y usando recursos de manera muy eficiente”.


Imagen de portada: Daniel Jüngling en Pixabay