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El mundo retrocedió tres casilleros y América latina perdió el turno.

En el Juego de la “Gx” (Geopolítica en busca del número necesario para gobernar el mundo), los participantes sólo tienen algunos indicios, pocos movimientos y muchos deseos.

En lo que se pareció a una sesión de terapia colectiva, una parte del equipo latinoamericano propuso cambiar la estrategia: un grupo de expertos en temas internacionales asumió que la región está quedando al margen de las discusiones sobre cómo construir un nuevo orden institucional global post pandemia y decidió levantar la voz.

Hace unos días, los integrantes del Grupo Punta del Este (GPE) condensaron en un documento de 3 páginas (con formato de carta abierta titulada “Presencia es esencia”) el impacto que el Covid-19 tiene sobre la economía, el comercio y la sociedad global y regional, y las proyecciones que muestran un futuro muy complejo.

El Grupo Punta del Este

Luego de un debate virtual del que participaron diplomáticos, académicos, políticos, técnicos y analistas de diferentes países, decidieron circular la carta que consiguió la adhesión de 103 personas ligadas al mundo del comercio internacional, entre ellos, tres ex presidentes de la región: Vinicio Cerezo, ex mandatario de Guatemala y actual Secretario General del SICA (Sistema de Integración de Centro América); Ricardo Lagos (Chile), y Ernesto Zedillo (México).

“Tenemos un problema con el G2: China y Estados Unidos”, alertó Lagos durante la conferencia virtual.

El ex presidente de Chile no duda en el número que hoy acompaña a la G y explica las particularidades del binomio. “Este G2 es un mundo donde las superpotencias involucradas son de carácter continental. Pasamos de la hegemonía de Estados-naciones a Estado-continentes”, dijo.

“¿Tendremos capacidad para negociar de igual a igual a un lado y a otro cuando lo que está haciendo el señor Trump es desmantelar todo el andamiaje laboriosamente construido? ¿Cómo podemos como latinoamericanos reivindicar lo que fuimos en el pasado y decir cómo queremos participar hoy?”

Ricardo LagosEx presidente de Chile

De la guerra comercial a la sanitaria

“En el G2, en lugar de converger han decidido primero, una guerra comercial, y ahora, una guerra para ver quién será el primero en descubrir el antídoto para la pandemia”, agregó antes de referirse a lo que pasa en la región.

Lagos cree que América latina tiene un doble problema político: primero, encontrar un ámbito válido en el que analizar estos temas; segundo, buscar las vías adecuadas para “influir” en el G2.

“¿Dónde podemos radicar el pensamiento que en el pasado nos permitió tener un hilo conductor? No fue fácil ponerse de acuerdo en la OMC y admitir que a través del libre comercio podíamos avanzar, pero finalmente se hizo. La famosa discusión del TPP (el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) era también una vía para poder entender nuestra forma de mirar a los países del Asia, y al final el gran problema que teníamos para llegar a un acuerdo era Estados Unidos. El presidente Trump lo primero que hizo es salir del TPP”, comentó Lagos.

Así en la guerra como en la paz

La segunda preocupación que planteó el ex mandatario trasandino es de qué manera seremos capaces como región de incidir en el G2, y si es que para lograrlo deberemos hacerlo en medio de “la guerra fría” que mantienen Estados Unidos y China o en un clima de “entendimiento” entre ellos, “cosa que cada vez aparece más difícil”, admitió.

Más allá de todo, Lagos enfatizó que “lo más importante para América latina es reivindicar nuestro derecho de tener un entendimiento -no digo de igual a igual-, pero un entendimiento al fin, tanto con China como con Estados Unidos”.

Pero entonces reapareció la figura de Trump. “¿Tendremos capacidad para negociar de igual a igual a un lado y a otro cuando lo que está haciendo el señor Trump es desmantelar todo el andamiaje laboriosamente construido? ¿Cómo podemos como latinoamericanos reivindicar lo que fuimos en el pasado y decir cómo queremos participar hoy?”, reflexionó.

Ni México ni Brasil

“Para pensar como América latina, tenemos que tener a México y a Brasil. Y ahí también tenemos problemas”, se sinceró Lagos.

El ex mandatario chileno contó el contenido de una “conversación muy distendida” que mantuvo con el presidente Manuel López Obrador.

“Tenemos que tener en claro un concepto: sin comercio internacional fluido no habrá recuperación económica. No es condición suficiente pero sí necesaria”

Guillermo VallesDiplomático uruguayo, integrante del GPE

“Le expliqué lo importante que era que México fuera nuestro porta estandarte. Me respondió: Sí, sí, sí… Pero la verdad es que tengo que preocuparme de México, porque la mejor política exterior es una buena política doméstica. Si el mundo ve que su gente está avanzando, lo van a respetar. Primero tengo que hacer que me respeten, y para eso hacer una buena política doméstica. A eso me voy a dedicar. El primer año no voy a salir de México. ¡Y lo cumplió! no salió. Ahí tenemos un problema”, relató.

Respecto de Brasil fue mucho menos contemplativo. “Me lo salto por completo porque su presidente (Jair Bolsonaro) está en las antípodas de todo lo que pensamos los que estamos en este grupo, y en consecuencia difícilmente podemos contar con él. No sé lo que pensará Itamaraty (la cancillería brasileña), que tiene un cierto profesionalismo para plantear las cosas. Ahí habría una pequeña esperanza”, espetó.

“Estamos frente a una severa disrupción del comercio y las cadenas globales de valor derivadas de la reducción forzada que causó el aislamiento para combatir la expansión del virus, el impacto de eso en la demanda de bienes y servicios, las limitaciones en el transporte y el efecto de incertidumbre generalizado”

Anabel GonzálezInvestigadora senior del Peterson Institute for International Economics en Washington DC

Pararse frente a dos colosos

“Creo que lo más importante de esta iniciativa es reivindicar cómo podemos tener una presencia en todos estos temas frente a estos dos colosos”, acotó Lagos volviendo a referirse a Estados Unidos y China.

Mientras citaba algunos de los párrafos de la carta abierta, Guillermo Valles (diplomático uruguayo e integrante del GPE) reforzaba el “reclamo” de mayor participación para América latina con argumentos históricos. “La región, aun con sus diferencias y deficiencias, participó después de 1945 de la construcción del sistema multilateral”, indicó.

Precisamente el punto 4 de la misiva señala que “América latina, desde la segunda postguerra, estuvo siempre asociada a esta construcción progresiva de la gobernanza económica internacional. Tuvo presencia, iniciativas y liderazgos que contribuyeron a reforzar el novel multilateralismo”.

Renovar liderazgos

“Tenemos que tener en claro un concepto: sin comercio internacional fluido no habrá recuperación económica. No es condición suficiente pero sí necesaria”, dijo Valles.

Explicó que “sin instituciones fuertes a nivel global y regional, no existirá la predictibilidad necesaria para que prosperen tanto el comercio como las inversiones” y comentó que la crisis actual “debe dar lugar a un renovado liderazgo en la región, en personas e ideas, que nutran con nuevo impulso las instituciones multilaterales que se vayan reformando o surgiendo”.

La estrategia del GPE tiene “dos trípodes” institucionales: uno en Ginebra, con la OMC, Unctad y el Centro Internacional de Comercio; y otro en América latina con Cepal, Aladi y BID.

La renuncia de Azevêdo

Lo que está ocurriendo en la OMC es trágico. Lo que está ocurriendo en la Unctad… ¿Qué quieren que diga? Algo tenemos que hacer respecto de ese ámbito. Lo que ha hecho Estados Unidos en la OMC es simplemente no nombrar a nadie… Todos sabemos lo que pasó (en referencia al vaciamiento del Órgano de Apelación), y ahora la vacancia que deja nuestro amigo brasileño (por el Director General de la OMC, Roberto Azevêdo). Es difícil el pie en el que queda la OMC”, reflexionó Lagos.

Por eso dijo estar convencido de que la iniciativa del GPE se da “en el momento adecuado”.

Anabel González, investigadora senior del Peterson Institute for International Economics en Washington DC y miembro del GPE, también sumó su mirada sobre el futuro del multilateralismo.

“Estamos frente a una severa disrupción del comercio y las cadenas globales de valor derivadas de la reducción forzada que causó el aislamiento para combatir la expansión del virus, el impacto de eso en la demanda de bienes y servicios, las limitaciones en el transporte y el efecto de incertidumbre generalizado”, describió.

Insufiente

González explicó que si bien los gobiernos están tomando distintas medidas en el campo fiscal, monetario y financiero para mitigar el impacto del Covid-19, nada de eso será suficiente.

“Un punto crítico es determinar cuál es el papel del comercio en ayudar a las economías a recuperarse y reconstruir el futuro, y en particular, cuál el papel de la cooperación internacional en el marco de la Organización Mundial del Comercio. Y esto se relaciona con una pregunta clave: ¿cuál es el futuro de la OMC?”, planteó la también ex Ministra de Comercio Exterior de Costa Rica.

“Los últimos 70 años han sido muy importantes. Han sido años de relativa paz en el mundo; la población se multiplicó por 3, pero la producción lo hizo por 12. Y la pobreza que en 1945 era del 40% está en el 10%. Todo eso ahora está en crisis y comienza a estar en crisis por un tema de liderazgo”

Enrique IglesiasEconomista y político uruguayo

“Si bien el ámbito multilateral es crítico para apoyar los desafíos de la región, nos encontramos con una OMC muy golpeada. Y para nosotros, contar con un sistema multilateral fuerte y una OMC fortalecida, es indispensable”, dijo antes de hacer una advertencia: “Así como la región necesita de la OMC, debe estar dispuesta a contribuir con la organización”.

Otro de los invitados especiales para el debate fue Enrique Iglesias, economista y político uruguayo.

“Los últimos 70 años han sido muy importantes. Han sido años de relativa paz en el mundo; la población se multiplicó por 3, pero la producción lo hizo por 12. Y la pobreza que en 1945 era del 40% está en el 10%. Todo eso ahora está en crisis y comienza a estar en crisis por un tema de liderazgo”, comenzó.

La debilidad de la UE

“La guerra fría entre China y Estados Unidos es un tema muy grave que condiciona todo lo demás, porque detrás de eso está la capacidad de tomar decisiones para mejorar lo que tenemos. Esa guerra fría es muy importante y determinante en nuestro futuro”, advirtió el ex secretario ejecutivo de Cepal, ex ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, y ex presidente del BID.

Iglesias agregó otro elemento al actual tablero de la geopolítica global: la debilidad de la Unión Europea (UE), iniciativa que marcó “el gran momentum del acuerdo internacional”.

“La partida del Reino Unido ha sido una desgracia para las dos partes, pero afectó a eso que podría ser la tercera gran fuerza que interviniera (ahora) en el debate internacional”, comentó.

“El otro tema que acompaña todo esto es la crisis de la globalización. El sistema está perforado por una serie de temas: la tecnología, el cambio climático, la desigualdad, los poderes de las grandes empresas… Lo que viene es un gran desafío que encuentra muy débil a América latina y sin la presencia que debiera tener (en el ámbito internacional)”, describió Iglesias.

“No creo que se pueda terminar (la globalización) porque los intereses están mega-interconectados, pero sí que habrá cambios importantes y habrá que incorporarlos en una especie de nuevas relaciones internacionales que reconozcan las debilidades que hoy están arriba de la mesa”

Enrique IglesiasEconomista y político urugayo

La nueva globalización

El dirigente uruguayo es de los que cree que la globalización continuará, pero con cambios.

“No creo que se pueda terminar porque los intereses están megainterconectados, pero sí que habrá cambios importantes y habrá que incorporarlos en una especie de nuevas relaciones internacionales que reconozcan las debilidades que hoy están arriba de la mesa”, dijo.

“Frente a la crisis, la región tiene una responsabilidad política. El papel de grupos como éste (por el GPE) es muy importante para ayudar a pensar, pero también para ver cómo influimos en los líderes políticos para que asuman una actividad proactiva en el mundo que se viene”, concluyó.

No todo es culpa del virus

Cada uno con su estilo, los diferentes expertos que fueron tomando la palabra, coincidieron en algo: el coronavirus es apenas “la guinda de la torta” -en palabras de Lagos-, para una situación de “un claro desvanecimiento del multilateralismo” tal como lo conocimos.

Y es que el mundo cambió, y hoy queda en claro que las instituciones no lograron adaptarse a tiempo.

“Es muy bueno recordar los orígenes, hace 75 años, con una ONU de 51 miembros en la que (los países de) América latina éramos nada menos que 19. Era un grupo que por sí solo pesaba”, recordó Lagos.

“Pero luego el multilateralismo se fue ampliando, creciendo y entendiendo que así como queríamos sistemas democráticos al interior de nuestros países queríamos un sistema democrático en el ámbito internacional en cualquiera de sus facetas. Y lo que pasó entonces es que buena parte de esos organismos no fueron capaces de ir dando cuenta de las nuevas realidades que emergían como el extraordinario crecimiento de la ONU a partir del proceso de descolonización en donde los pequeños grandes Estados como India o Pakistán o de buena parte de los Estados africanos se sumaban”, añadió.

¿Qué pasó en esos años dorados? Lagos dice que entonces “fuimos capaces de combinar lo que era la ciencia económica de la época con las necesidades de nuestros gobiernos”.

“(El G6 o el G7) son espacios nacidos para discutir los temas económicos que a ellos les interesan. El resto no existe”

Ricardo LagosEx presidente de Chile

¿Y hoy?

¿Y hoy? Estamos en un contexto más complejo, caracterizado por lo que Lagos denomina “clubes de los países desarrollados”.

El G6 o el G7, por ejemplo, son espacios nacidos “para discutir los temas económicos que a ellos les interesan”. ¿Y el resto? “El resto no existe”, admite el ex presidente de Chile.

En ese contexto complejo, volátil, impredecible y con un club muy restringido (hoy la G está acompañada sólo por un 2), es en el que deberá moverse América latina, debilitada por la pandemia y las divisiones ideológicas.

Un grupo de expertos intenta levantar su voz para lograr sacar a la región del casillero en el que parece varada.

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