El Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante cumplió 100 años y los celebró con una gran fiesta en los salones Golden Center de Parque Norte donde estuvo representada prácticamente la totalidad de la comunidad marítima argentina.

Acudieron a la cita armadores agrupados en la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA), paritarios del Centro de Capitanes, referentes de los distintos gremios de personal embarcado, legisladores nacionales, oficiales de la Armada y Prefectura Naval argentinas, referentes empresarios y gremiales de la industria naval argentina, y ex funcionarios de las áreas de Puertos y Vías Navegables.

El Gobierno nacional estuvo representado por Juan Ignacio Penco, director de Planificación y Control de la Dirección Nacional de Política Naviera y Portuaria. El subsecretario de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante, Mariano Saul, se encontraba en Ushuaia. Esta vez, el ministro de Transporte Guillermo Dietrich, no participó, luego de dos años de asistencia perfecta.

Reflexión sobre las leyes

El presidente del Centro, Marcos Castro, dio un discurso breve, de poco más de 15 minutos, donde hizo votos por la unidad sindical, por un nuevo análisis del convenio colectivo de trabajo para lograr emplear a más capitanes, y un fuerte apoyo a la industria naval argentina.

“Consideramos sumamente valiosas las sanciones de las leyes de Régimen de Promoción de la Industria Naval Argentina y de Desarrollo de la Marina Mercante Nacional e Integración Fluvial Regional”, arrancó Castro, tras advertir: “Sin embargo, debo precisar que por causas de vetos y de casi incalificables maniobras políticas estas leyes han perdido gran parte de las bondades del proyecto original”.

Castro invitó a los distintos sectores involucrados a “aunar esfuerzos para obtener sanción de nuevas normas complementarias que neutralicen los nocivos efectos de esas mutilaciones, y que promuevan el ingreso de buques a la matrícula nacional y la construcción de buques en astilleros argentinos”.

La industria naval

Un emotivo párrafo aparte fue reservado para la industria naval. Fue cuando una proyección mostraba un video del buque mercante Isla Gran Malvina, en septiembre de 1987, alcanzando y sobrepasando en el Canal de la Mancha a la Fragata Libertad.

Visiblemente emocionado, Castro señaló: “Ambos buques fueron construidos en la Argentina, fueron tripulados por argentinos, llevaron carga argentina y guardiamarinas en viaje de instrucción, y los son sólo algunas de las numerosas construcciones realizadas en Astillero Río Santiago (ARS). Muchos de los colegas presentes navegaron estos buques por los distintos mares del mundo, con el orgullo y la seguridad de estar en embarcaciones nobles, con tecnología de punta y con una eficiencia operativa que no hacía envidiar a ninguna flota mundial”, narró el presidente del Centro.

“Esto pasaba hace más de 30 años, y hoy parece mentira”, lamentó, tras reclamar: “Hay que oponerse a la destrucción de la industria naval, no sólo por la eliminación de miles de puestos de trabajo, sino porque la pérdida tecnológica e industrial será luego imposible de recuperar”.

Convenio laboral

Respecto del empleo propiamente dicho, Castro recordó que el Centro se encuentra en pleno proceso de renegociación del convenio colectivo con FENA para “reducir costos estructurales”.

“Es sumamente difícil -dijo- principalmente por la gravosa carga tributaria del Estado, pero debemos pensar que nosotros somos los únicos custodios y guardianes de nuestros puestos de trabajo: por mucho que nos duela, deberíamos adoptar todas las medidas, de forma voluntaria y no con afán de entrega, sino de proteger (nuestras fuentes)”, destacó, tras explicar que la única “posibilidad de crecimiento del empleo es a expensas de otras banderas y tráficos como el de señales y el comercio con Brasil”.

“Para eso es necesario un nuevo convenio colectivo de trabajo que sea competitivo frente a las tripulaciones extranjeras a las que les vamos a quitar el trabajo”, mientras esperan que el Gobierno “cambie su desacertada política y de una vez por todas se decida a priorizar los buques argentinos y cese en la nefasta intención de abrir el ingreso a (buques de) la Unión Europea. Es inadmisible que cedamos todo a cambio de nada. La vamos a pelear”, protestó Castro.

Por último Castro hizo votos para lograr al máximo la “cohesión” entre los gremios marítimos “para lograr la unión tan necesaria para enfrentar la problemática actual”.

“Quizá en algún momento podamos formalizarla”, expresó.

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