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La cuarentena aérea en nuestro país podría asegurarse un puesto en el libro Guiness de los récords. El espacio aéreo de la Argentina, cerrado por decreto presidencial desde el 20 de marzo, podría seguir así aún después del 1° de septiembre, fecha estipulada para reanudar las operaciones internacionales.

Lo que tímidamente deslizó Peter Cerdá, vicepresidente regional para las Américas de la  Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), durante una conferencia virtual con periodistas de la región, fue casi una confirmación en boca de un funcionario del Ministerio de Salud.

“Es una opinión mía… Creo que el 1° de septiembre es difícil. No lo veo imposible sino difícil. Por supuesto que todos queremos empezar, yo soy el primero”, dijo Arnaldo Medina, Secretario de Calidad en Salud del Ministerio de Salud de la Nación.

Todo se complicó

Durante una entrevista con Cadena 1 de Neuquén, el Vicerrector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (en licencia), y ex director del Hospital El Cruce, explicó que hubo reuniones para evaluar el regreso de las operaciones aéreas pero que “ahora se complicó todo” –incluido el reinicio de los vuelos de cabotaje- y que sólo se efectivizará la autorización cuando en el Gobierno estén seguros de que no haya riesgo epidemiológico.

“La hipótesis que teníamos era empezar a habilitar algún vuelo local entre ciudades que no estén tan afectadas, por ejemplo Córdoba o Santa Fe, antes de comenzar por Buenos Aires. Pero ahora se complicó en todos lados, ¿no? Esto lo pensábamos hace 20 días, o un poco más”, dijo durante la entrevista radial.

Diferenciación

“Septiembre nunca fue la fecha para el reinicio de las operaciones, sino para el comienzo de las ventas. La actividad aérea está atada a la situación sanitaria y Salud es quien da el OK final”, respondieron fuentes del Ministerio de Transporte ante la consulta de Trade News.

Desde el Ministerio de Transporte, que lidera Mario Meoni, fueron contundentes: “La actividad aérea está atada a la situación sanitaria y Salud es quien da el OK final”.

El funcionario de la cartera que dirige Mario Meoni dijo que “seguramente cabotaje se atrase. Se apuntaba a retomar las operaciones a fines de agosto pero la situación no acompaña”.

¿Ni siquiera habilitando operaciones entre ciudades del interior, dejando de lado Buenos Aires y haciendo de Córdoba el centro de operaciones como se comentó?, insistió Trade News. “Eso todavía está en análisis”, fue la escueta respuesta de la fuente.

Al ser consultado sobre la cuestión, Meoni dijo: “Aún no tenemos fecha concreta para la vuelta de los vuelos internacionales, se determinará según la evolución de la pandemia porque la prioridad es la salud de los pasajeros”.

A fines de junio, cuando se acercaba la primera fecha pautada para el reinicio de los vuelos de cabotaje (sería a partir del 15 de julio, según se había informado oficialmente), el titular de Transporte anunció que la medida se postergaría “por un tiempo” a raíz del incremento de contagios registrados tanto en el AMBA como en otros sitios del país.

La cuarentena más larga

“Muchos de los países de América latina y el Caribe están entrando en el quinto mes de cierre de las operaciones aéreas. Será por lejos la región con restricciones más prolongadas en el mundo”, dijo Cerdá.

El vicepresidente regional para las Américas de IATA explicó que el panorama del sector aéreo a nivel global tampoco es bueno. De hecho, con los últimos datos (recuperación más lenta de lo previsto y prolongación de cierre de operaciones en muchos países), el pronóstico global postergó un año la fecha de recuperación, inicialmente estimada para 2023.

Para volver a los niveles de 2019, el tráfico mundial de pasajeros (medido en pasajeros por kilómetro transportados, RPK, por sus siglas en inglés) deberá esperar hasta 2024.

Algunos datos interesantes

  • Se sigue esperando que los viajes de corta distancia se recuperen antes que los viajes de larga distancia, por eso el número de pasajeros registrará una recuperación anterior al tráfico medido en RPK.

En 2020, se espera que el número global de pasajeros disminuya 55% en comparación con 2019, un empeoramiento respecto al 46% de abril.

  • El tráfico de pasajeros de junio de 2020 augura una recuperación más lenta de lo esperado. Los volúmenes, medidos en RPK, se desaceleraron 86,5% interanual.

El tráfico de junio mejoró ligeramente respecto a la contracción del 91% registrada en mayo, impulsado por el aumento de la demanda en los mercados nacionales, sobre todo en China. El factor de ocupación alcanzó un mínimo histórico (57,6%) para ese mes.

Escenario pesimista

A la hora trazar proyecciones también se diseña un “escenario más pesimista”. Esa opción surge de incluir algunas tendencias recientes como:

  • Contención lenta del virus en EE. UU. y en las economías en desarrollo. A pesar del éxito en la contención y propagación del coronavirus en las economías desarrolladas fuera de EE. UU., estas, junto a China, están registrando nuevos brotes.

Además, en muchas economías emergentes clave no hay signos de contención del virus. Estas economías, junto a EE. UU., representan alrededor del 40% de los viajes aéreos en todo el mundo. Su continuo cierre, particularmente a los viajes internacionales, es un lastre importante para la recuperación.

  • Reducción de los viajes corporativos. Se espera que los presupuestos para los viajes corporativos sean muy limitados en la medida en que las empresas continúen bajo presión financiera, incluso cuando la economía mejore.

Además, aunque históricamente la correlación entre el crecimiento del PBI y los viajes aéreos es muy elevada, las encuestas sugieren que este vínculo se ha debilitado y afecta especialmente a los viajes de negocios dado el importante avance que ha experimentado la videoconferencia en sustitución de las reuniones presenciales.

  • Debilidad de la confianza del consumidor. Si bien existe una demanda acumulada de las visitas a amigos y familiares, y de los viajes de placer, la confianza del consumidor se ha debilitado ante la preocupación que suscita la seguridad laboral y el aumento del desempleo, así como el riesgo de contraer Covid-19.

En casa

Alrededor del 55% de los participantes de una encuesta de pasajeros que IATA realizó en junio dijo que no tiene intención de viajar en 2020.

Con esos datos en la mano, es que el pronóstico revisado de IATA prevé que este año los embarques globales caerán 55% en comparación con 2019, frente a la caída del 46% en el pronóstico de abril.

Un actualización del pronóstico de IATA indica que para volver a los niveles de 2019, el tráfico mundial de pasajeros (medido en pasajeros por kilómetro transportados, RPK, por sus siglas en inglés) deberá esperar hasta 2024.

Y aunque se espera que el número de pasajeros aumente 62% en 2021, ese dato es en comparación con la base deprimida en 2020, por lo que seguirá estando casi 30% por debajo de niveles de 2019.

Situación límite

Durante el habitual contacto quincenal con la prensa, Cerdá explicó que la situación financiera de las aerolíneas en América latina y el Caribe sigue siendo crítica, y que el sector requiere de medidas urgentes por parte de los gobiernos.

“No podemos seguir en tierra por mucho más. Hemos hecho nuestros deberes acordando procedimientos y protocolos que aseguran que la aviación no es un vector de transmisión del Covid-19”, dijo en referencia al protocolo que la industria y los gobiernos diseñaron con la la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Y advirtió que las restricciones operativas en esta parte del mundo siguen siendo uno de los principales desafíos para el sector. “Tenemos que aprender a convivir con el virus hasta tanto se desarrolle una vacuna”, agregó Cerdá.

Exceso de optimismo

Cuando le consultaron respecto de la última reunión con las autoridades argentinas y las versiones que indican que la fecha del 1 de septiembre sería “demasiado optimista” en virtud de la cantidad de contagios que se registran en el país por estos días, el representante de IATA destacó que desde el principio estuvieron del lado del gobierno en cuanto a la responsabilidad que tiene para salvaguardar la salud y seguridad de sus ciudadanos.

“Si el Gobierno en esta ocasión, por el número de casos que hay en la región metropolitana, tiene que posponer el reinicio, es algo que tenemos que apoyar. Lo que estamos pidiendo en el caso de Argentina es que se tenga en cuenta la importancia de implementar los protocolos necesarios para que la industria y el gobierno estén listos para el reinicio de las operaciones. Pero sí, hay una probabilidad de que la reapertura se demore”, arrancó.

Y añadió que el pedido al Gobierno es que “si hay cualquier tipo de modificación de esa fecha –por el 1 de septiembre-, es importante que se transmita a la industria cuanto antes”.

“La fecha de regreso de la operatoria de los vuelos internacionales se mantiene por ahora en el 1 de septiembre, y algunos vuelos nacionales comenzarían en agosto, excluyendo Buenos Aires, que tiene la mayor cantidad de contagios”, respondió ante una nueva consulta.

Sin factibilidades horarias

Cerdá admitió que “teniendo en cuenta el número de casos en Buenos Aires, en el sector existe cierta preocupación respecto de que el reinicio de los vuelos pueda ser demorado”.

Y ante una nueva consulta sobre la cuestión, intervino María José Taveira, Country Manager de IATA en la Argentina.

“No se están entregando factibilidades horarias para publicar los schedules justamente porque aún no está confirmado el inicio de operaciones a partir de septiembre. Está confirmada la comercialización, pero como aún no lo está el inicio, no hay permisos de factibilidad horaria. Una cosa está relacionada con la otra y es por eso que hemos pedido al Gobierno que cuanto antes aclare la situación con respecto al comienzo de operaciones”, sostuvo.

Con los números en ascenso –tanto de contagios como de fallecimientos-, todo indica que la vuelta a las operaciones podría dilatarse y confirmar un record que complica la subsistencia del sector y pone en riesgo varios millones de puestos de trabajo.

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