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El mismo día en el que la cotización del denominado dólar blue y el riesgo país trepaban, y las acciones y bonos locales se desmoronaban en el exterior como reacción a las nuevas medidas cambiarias anunciadas por el Gobierno, el canciller Felipe Solá invitaba a Estados Unidos a invertir en la Argentina.

Ayer, durante el Foro de Negocios Argentina-Estados Unidos -una ronda anual de diálogo público-privada-, Solá dijo: “Argentina invita a los Estados Unidos, primer inversor extranjero en el país, con un stock acumulado de US$17.000 millones en inversión externa directa, a acompañarnos con una nueva corriente de inversiones que favorezca la recuperación económica que hemos iniciado”.

Tiempo de oportunidades

El ministro explicó que tras haber logrado una “reestructuración sostenible” de la deuda pública con acreedores privados, y luego de haber iniciado oficialmente las consultas para acordar un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), “se abre un período de excelentes oportunidades para la llegada de inversiones productivas a la Argentina”.

El Foro, que forma parte de las actividades anuales del Consejo Empresarial Argentina-Estados Unidos, creado en el ámbito de la Cámara de Comercio de EE.UU. se realizó en formato virtual.

Durante la videoconferencia, de la que participaron Neil Herrington, vicepresidente senior de la Cámara de Comercio; Alejandro Díaz, CEO de AmCham Argentina; Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia; Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo; Wilbur Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos; Jorge Argüello, embajador en los Estados Unidos; y Edward Prado, embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Solá dijo que Argentina es consciente de los desafíos que enfrenta, agravado todo por el impacto del Covid-19, que provocó la caída generalizada del PBI y del comercio internacional, tanto en países desarrollados, como en los emergentes.

Protagonismo norteamericano

“Frente a este panorama, en el ámbito económico-comercial, la Cancillería implementa una estrategia activa para la promoción del comercio con el mundo, complementada con la atracción de inversiones productivas. En ese contexto, EE.UU. y su sector privado ocupan un rol protagónico, como históricamente lo han venido haciendo, para contribuir con el desarrollo económico de nuestro país a través de sus inversiones y del intercambio comercial”, comentó Solá.

La semana última, durante el webinar “Argentina: Listos para el despegue”, el CEO de AmCham en Argentina había enfatizado la necesidad de contar con marcos regulatorios claros y predecibles para garantizar los derechos de los pasajeros y los trabajadores del sector aéreo, así como una rentabilidad adecuada para las empresas.

Díaz fue uno de los expositores del seminario organizado por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), con el apoyo de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) y la Cámara de Compañías Aéreas en Argentina (Jurca), en momentos en los que el Gobierno seguía sin comunicar de modo oficial cuándo se reanudarán las operaciones tras seis meses de cierre.

Anteayer, en declaraciones a radio La Red, la titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Paola Tamburelli, dijo que la intención del Gobierno es recuperar el transporte aerocomercial –tanto vuelos de cabotaje como internacionales- el 1° de octubre, aunque aclaró que cada provincia, de acuerdo a su evolución epidemiológica, será la que decida cómo se permite el ingreso de quienes viajen hacia sus jurisdicciones.

Certidumbre

En el webinar organizado por IATA la semana pasada, el CEO de AmCham señaló la necesidad de tener certidumbre respecto de la reactivación de los vuelos comerciales. “Sobre todo, por la importancia que tiene este sector que genera riqueza, empleos y permite conectar al país internamente y con el mundo para generar inversiones”, destacó Díaz.

Ayer, el canciller Solá dijo que los objetivos que se trazó el Gobierno “para desarrollar aún más las relaciones económicas bilaterales, sólo podrán ser alcanzadas a través del camino del diálogo y la cooperación”, y que es en ese proceso donde esperan poder seguir contando con “la participación de los Estados Unidos y su sector privado, para incrementar sustancialmente el comercio bilateral, realizar inversiones productivas, generar empleo y, en particular, dinamizar nuestras exportaciones, al tiempo de tender hacia un mayor equilibrio de los saldos comerciales”.

La admiración del canciller

A modo de conclusión, el titular del Palacio San Martín dijo: “El mundo actual necesita del fortalecimiento de la cooperación internacional, incluyendo para asegurar el normal funcionamiento de las cadenas globales de suministro y facilitar los flujos de bienes y servicios. En particular, frente a la caída histórica del comercio global, apoyamos el rol del sistema multilateral de comercio como garantía de previsibilidad de los intercambios comerciales, no solo durante la actual crisis, sino para contribuir a una recuperación económica sólida e inclusiva post-pandemia, en línea con las recientes Declaraciones de Líderes y de Ministros de Comercio del G-20”.

Y se declaró admirador de lo que “hacen bien los Estados Unidos”.

“Podemos tener actitudes políticas de suma independencia pero tenemos también realismo y pragmatismo y además una gran admiración por lo que los demás hacen bien”, dijo el canciller.