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Aunque hace un año que se acreditó como embajadora de Panamá ante la Argentina, Minerva Lara Batista explica que recién ahora podrá empezar a desarrollar la agenda bilateral que había diseñado.

El avance de la vacunación permitirá retomar planes y encuentros, y en ese contexto explorar de qué forma los países pueden aprovechar ventajas competitivas cruzadas, dijo la diplomática durante una entrevista con Trade News.

Con la logística como aliada central en su estrategia de posicionamiento para transformarse en hub regional, el pequeño istmo que une América Central y América del Sur (74.177 km2 de superficie y algo más de 4,2 millones de habitantes) fue el primer país del continente en poner en marcha una zona franca, en 1950.

Aquello fue apenas el comienzo de lo que la embajadora define como una estrategia para aprovechar la posición geográfica del país.

Acuerdos comerciales y zonas francas

“Panamá ofrece una serie de ventajas competitivas no sólo para la instalación de empresas y la comercialización de productos sino como una plataforma desde la cual reexportar productos a Centroamérica y el Caribe. Tenemos 22 acuerdos comerciales con diferentes países. Reconvertimos lo que eran las antiguas bases militares norteamericanas en áreas productivas. Una de ellas, es la Zona Económica del Panamá Pacífico, que es no sólo para la culminación de procesos de productos sino para la reexportación de los mismos”, explica.

Luego agrega que otra de las ventajas competitivas de Panamá es que nunca han tenido en circulación otra moneda que no sea el dólar norteamericano. “Nunca emitimos papel moneda y por lo tanto la inflación en Panamá es mínima”, comenta.

Egresada de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá, antes de sumarse a la Cancillería, Batista estuvo durante ocho años a cargo de las Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud. También pasó por el Ministerio de Economía y Finanzas, y luego dirigió el Departamento de becas internacionales de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Argentina es su cuarto destino diplomático. Antes estuvo acreditada en Portugal, Marruecos y Uruguay. A continuación, los tramos más importantes de la charla con Trade News.

El aporte del Canal

-Desde afuera pareciera que todo lo relacionado con el comercio, el transporte y la logística forma parte de una política de Estado que se sostiene a lo largo de los años. ¿Cómo es la organización interna del gobierno?

-Recientemente se creó por ley ProPanamá, la agencia de exportaciones. Fue una decisión histórica. Decimos siempre que somos un país bendecido primero porque nunca conocimos la guerra. El hecho más dramático en nuestra historia fue la invasión por parte de los norteamericanos, en 1989.

Minerva Lara Batista, embajadora de Panamá en Argentina

Si haces un recuento histórico, te das cuenta de que el General Torrijos reconvierte todo el área social pero el poder económico sigue estando y se fortalece. Lo que hemos hecho es aprovechar nuestra posición geográfica.

Hay que tener en cuenta que hasta 1981 recibíamos anualmente por beneficios del Canal de Panamá un 1,8 millones de dólares.

-¿Y actualmente?

-El Canal le reporta al estado panameño US$1500 millones anuales. Los americanos veían al Canal desde el punto de vista estratégico militar, y nosotros siempre lo vimos desde el punto de vista comercial.

Aprovechamos definitivamente nuestra posición geográfica cuando en 1950 creamos la primera zona franca del continente, la Zona Libre de Colón.

A finales de los 70, con el general Torrijos, se crea el Centro bancario y financiero internacional y con el paso de los años todo se fue potenciando con la reconversión de las bases militares y los puertos.

Reconfiguración global

-¿Cómo funciona el sistema de Zonas Francas (ZF) en Panamá y qué posibilidad habría de intercambiar experiencias con Argentina en ese punto en particular? ¿Qué impacto tuvieron la ZF en el desarrollo económico del país?

-Panamá es uno de los países con mejor salario mínimo en la región, nunca le dimos cabida a los procesos de maquilación, nunca se subpagó a los trabajadores. Las comunidades judía, árabe, hindú y griega han contribuido mucho al sistema y a la estabilidad económica de Panamá. Son comunidades muy pujantes que apoyaron nuestro desarrollo.

La gente quiere trabajar en la zona libre de Colón por el ingreso que recibe. Tener empleados nacionales ganando buenos salarios, mueve la economía.

-Los especialistas coinciden en que uno de los tantos impactos del Covid será la reconfiguración de la globalización, que pasaría a ser una “globalización regionalizada” en la que, por caso, se potenciarán procesos de nearshoring. ¿Cuál es la situación de la región en cuanto a conectividad y relacionamiento de los países?

-Creo que esto nos acercará más y nos pondrá a responder qué queremos y hacia dónde queremos ir.

Es importante aclarar que así como en Panamá estamos en los primeros lugares en cuanto a nivel de ingresos, también figuramos en los primeros puestos a la hora de evaluar la falta de distribución de la riqueza.

Asistencia vs. desarrollo

-Es una característica de la región, que es la más desigual del mundo…

-Y no tendríamos por qué serlo. Si se hace un análisis macroeconómico de Panamá, por ejemplo, desde 1950 salvo años contados, nunca dejamos de crecer. Tenemos una economía estable.

Teníamos 6% de desempleo y la pandemia llevó ese número a 20%. Habíamos llevado el nivel de pobreza a 14% y ahora estamos retrocediendo. Se hizo un tremendo plan de solidaridad, pero eso no lleva al desarrollo, lo que hay que hacer es que la gente produzca su propio medio de subsistencia. Ese es un desafío grande que tenemos en Panamá, pero si sabemos manejar nuestras ventajas y aprovechar el plus de nuestra posición geográfica junto con nuestras zonas francas, lo podremos hacer.

La embajadora Minerva Lara Batista explica que hasta 1981 el estado panameño recibía anualmente US$1,8 millones en concepto de beneficios por el Canal de Panamá pero que gracias al cambio de estrategia del país, esa cifra trepó en la actualidad a US$1500 millones anuales. Imagen de Steve Barker/Pixabay.

No se trata sólo de la Zona Libre de Colón, sino también la del Área de Panamá-Pacífico, la zona libre de agroexportación, se acaba de crear una ley de agroparques, áreas francas para la producción de insumos para la agricultura-.

-Ese parece un punto ideal para el relacionamiento con Argentina…

-Totalmente de acuerdo, porque Argentina tiene un desarrollo agroindustrial muy grande y lamentablemente tenemos una balanza comercial muy pobre, y no es culpa de Argentina, es que nosotros no hemos sabido ponerlos en el lugar que tienen en cuanto a experiencia y conocimiento de agroindustria, por ejemplo, así como en el campo educativo, donde son una verdadera potencia.

Desigualdad

Hay que empezar a explorar oportunidades y avanzar en algunos temas que son prioritarios, como la posibilidad de avanzar con un convenio de preferencias arancelarias para mejorar las condiciones de acceso al mercado panameño.

El mercado argentino es muy apetecible, pero Argentina no ha ido más allá de Brasil, y nos interesa ir de la mano con Argentina no sólo al Caribe sino a toda Centroamérica.

-En diciembre 2019 Cepal señalaba que el septenio 2014-2020 había sido el de menor crecimiento relativo de América Latina, en las últimas 7 décadas. ¿Dónde estamos hoy y hacia dónde vamos como región?

-Espero que veamos la globalización como una globalización regional. La acumulación de riqueza creó un desbalance en el mundo, y sobre todo, en nuestra región en donde en vez de intensificar el intercambio entre nosotros y conocer cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, hacemos discursos muy bonitos pero no pasamos eso a la realidad. Es tiempo de pasar a lo concreto para que la región crezca, teniendo en claro que de nada sirve que crezca un país solo.

-La pandemia y lo que ocurre con las vacunas ha subrayado eso: nadie se salva solo.

-Absolutamente. En Panamá, por ejemplo, ahora tenemos una crisis migratoria muy fuerte. Históricamente hemos sido un país de tránsito y de migrantes. No se puede describir la genética de un panameño porque, doy mi ejemplo: tengo una abuela jamaiquina, un abuelo de descendencia indígena ecuatoriana, un abuelo español y una abuela criolla. Y así ocurre con el 99% de los panameños.

El crisol de razas nos dio un país de paz, pero eso de no ver al vecino es lo que hace que tengamos un problema de migración ilegal, de mucha gente que está en riesgo en estos momentos en el Darién (un área selvática y pantanosa ubicada en el límite de América Central, en Panamá, y América del Sur, en Colombia). La única forma de detener eso es mejorar las condiciones de vida de la gente.

Salvo contadas ocasiones, como la fuga de cerebros, nadie migra porque quiere. La gente migra porque quiere una vida mejor. Por eso es fundamental que pensemos cómo mejorar las condiciones económicas de nuestros países y su gente.