El Gobierno nacional oficializó una fuerte reducción de aranceles de importación sobre 27 bienes de capital considerados estratégicos para la industria local.
La medida, instrumentada a través del decreto 513/2025, disminuye la alícuota promedio vigente del 20-35% al 12,6%, alineándola con el nivel arancelario común del MERCOSUR.
El recorte impacta en un abanico heterogéneo de equipos industriales: desde maquinaria para la industria metalúrgica —corte láser, plegadoras y prensas— hasta depuradores de gases, equipos para limpieza de cañerías del sector petrolero, ascensores, ventiladores industriales, hornos de panadería, maquinaria para fabricar helados, máquinas de cortar cabello y esquilar, bombas centrífugas y acumuladores eléctricos de iones de litio de alta capacidad, entre otros.
Un giro de política comercial
Según el Ministerio de Economía, la medida busca “recuperar la competitividad perdida” tras varios años de encarecimiento de los bienes de capital.
“El gobierno anterior había incrementado arbitrariamente los aranceles por encima del nivel común del bloque con fines recaudatorios, lo que desincentivó la importación de bienes de capital y encareció la modernización de la industria”, señaló una fuente oficial.
El diagnóstico está respaldado por los datos: en 2024 casi 3000 empresas importaron este tipo de equipos, mientras que en el primer trimestre de 2025 lo hicieron cerca de 2000 compañías.
El Ejecutivo confía en que con los nuevos aranceles el costo de adquisición se reduzca, permitiendo a las empresas renovar su parque industrial en un contexto de márgenes operativos cada vez más ajustados.
Parte de un plan más amplio
La cartera económica destacó que esta baja forma parte de un proceso más amplio de reducción arancelaria. Desde el inicio de la gestión se recortaron los derechos de importación de 1081 productos, incluyendo insumos industriales —agroquímicos, neumáticos, plásticos, textiles— y bienes de consumo como electrodomésticos, indumentaria y celulares.
El objetivo declarado es múltiple: dinamizar la producción, incentivar la competencia e impactar en la inflación a través de precios más competitivos.
Apoyo con reparos
El anuncio fue recibido con moderado optimismo por el sector privado. “Es un paso necesario, pero no suficiente: la carga tributaria interna sigue siendo muy alta”, advirtieron desde de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), marcando que la presión fiscal sigue siendo el gran obstáculo para la inversión productiva.
Los bienes de capital representan aproximadamente el 20% de las importaciones argentinas. En 2024, más de 14.000 empresas destinaron 9979 millones de dólares a la compra de estos equipos. Entre enero y abril de 2025, el monto ya había alcanzado 4862 millones, con predominio de equipos de transporte, herramientas de telecomunicaciones y computadoras.
¿Alcanzará para reactivar la inversión?
Con este nuevo esquema, el Gobierno apuesta a que las empresas dispongan de mayor margen para invertir en modernización y ampliar su oferta de bienes y servicios.
Sin embargo, persisten interrogantes: ¿será suficiente la baja de aranceles para dinamizar el aparato productivo en un contexto de cepo cambiario y baja demanda interna?
La respuesta dependerá, en buena medida, de la capacidad del sector privado para traducir el alivio arancelario en nuevas inversiones, algo que la política económica deberá acompañar con estabilidad macro y señales claras de mediano plazo.
















