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Argentina es el tercer país más complejo del mundo para hacer negocios. El dato surge del Índice Global de Complejidad Corporativa de TMF Group, que analiza las dificultades de las empresas extranjeras para constituirse y realizar actividades comerciales en otros países.

El Grupo, especialista en servicios de contabilidad, nómina e internacionalización para empresas, presentó la última edición del ranking que encabezan Indonesia y Brasil como las naciones complejas para hacer negocios en términos de impuestos, normas y regulaciones.

El Índice se confecciona a partir de una encuesta exhaustiva en 77 jurisdicciones, y los datos también se comparan con los resultados de la encuesta utilizados en el informe del año anterior. El trabajo cubre tres áreas de negocios:

  • Contabilidad e impuestos.
  • Normas, regulaciones y penalidades.
  • Recursos Humanos y Nómina

Los datos de cada jurisdicción fueron ponderados estadísticamente y combinados para obtener un puntaje de complejidad general, así como un puntaje en cada una de las tres áreas.

Para conocer mejor las tendencias y los desarrollos, el trabajo de campo cuantitativo inicial se complementó con una etapa cualitativa posterior a la creación del Índice.

Para la misma se hizo una encuesta en la que se pidió a cada oficina de TMF Group que responda a las tendencias de complejidad dentro de su jurisdicción, y una serie de entrevistas exhaustivas con especialistas de TMF Group de las 10 jurisdicciones de mayor y menor rango.

Argentina

“Como una de las economías más grandes de América latina, la Argentina ofrece grandes oportunidades de inversión. A pesar de la complejidad para operar, las oportunidades en varios sectores, incluso los sectores de la energía, agricultura, tecnología y servicios no deben pasarse por alto”, destacó Claudio Cirocco, Director General de TMF Argentina.

El listado de los 10 países más complejos para hacer negocios se conforma de la siguiente manera: Indonesia, Brasil, Argentina, Bolivia, Grecia, China, Nicaragua, Colombia, Malasia y Ecuador.

Teniendo en cuenta que 6 de los 10 países más complejos están en América latina, la región resulta la más compleja a nivel global.

En el extremo opuesto, el final de la tabla -lo que en este caso significa mayor facilidad operativa para las empresas extranjeras-, encuentra a Curazao (parte del Reino de los Países Bajos) como la jurisdicción más simple de todos los países encuestados.

Ese estado insular está muy alineado con las normas internacionales, lo que permite tomar decisiones e implementarlas con mucha rapidez, dice el trabajo.

Las 9 jurisdicciones que completan el top 10 de menos complejas, son: Estados Unidos, Jamaica, Dinamarca, Islas Vírgenes Británicas, Países Bajos, El Salvador, Irlanda, Islas Caimán y Mauricio.

De Macri a Fernández

“No es sorprendente que a las empresas extranjeras les resulte difícil constituirse y realizar actividades comerciales en Argentina. Desde el cambio de gobierno en diciembre de 2019, algunos de los esfuerzos del gobierno anterior para simplificar la constitución y las operaciones comerciales de empresas extranjeras se han suspendido”, dice el informe de TMF.

Al momento de cerrar el trabajo, la Argentina aún negociaba la deuda con los acreedores, y el tema quedó reflejado en el documento.

“El nuevo gobierno está renegociando la deuda pública, y sus repentinos cambios impositivos y regulatorios han aumentado la complejidad de los negocios”, se advierte antes de señalar que “las restricciones cambiarias son quizás el mayor problema”.

“Las empresas deben presentar documentación a los bancos y someterse a verificaciones antes de poder transferir y recibir dinero internacionalmente, lo que ralentiza considerablemente las transacciones y operaciones de las multinacionales. Algunas empresas extranjeras están tratando de adaptarse a estos cambios repentinos, pero otras se han visto obligadas a liquidar su negocio y dejar de operar en la Argentina”, agregan.

Por último, explican que la Argentina cumple con las normas internacionales sobre precios de transferencia y prevención del lavado de activos, pero no con otras como las normas de la OCDE para eliminar la Erosión de Bases Imponibles y el Traslado de Beneficios (BEPS).

Brasil

Respecto de Brasil, el Índice señala que la complejidad en el entorno de negocios se debe principalmente a las normas sobre contabilidad e impuestos: “Hay decenas de regímenes fiscales diferentes, y las empresas deben cumplir con tres niveles de regulaciones fiscales: municipal, estatal y federal. Se aplican distintas regulaciones a las empresas internacionales y locales que buscan establecerse y realizar actividades comerciales en el país”.

Aunque luego se reconoce que en los últimos años el vecino país logró avanzar hacia la digitalización y la simplificación del régimen fiscal -incluido el lanzamiento del sistema digital eSocial-, se señala que Brasil sigue teniendo un entorno de negocios muy complejo.

“El gobierno brasileño está tratando de simplificar el entorno de negocios y alinearlo globalmente. Contrariamente a lo que ocurrió en el pasado, actualmente no está aplicando políticas proteccionistas a las importaciones o exportaciones y está modernizando los contratos laborales. En septiembre de 2019 se sancionó la Ley de Libertad Económica con el objetivo de dar a las empresas una mayor flexibilidad en la contratación de trabajadores para horas de trabajo no tradicionales”, figura en el trabajo.

China

En el capítulo dedicado a China (sexto país más complejo) se recuerda que hasta ahora “ha sido una superpotencia laboral que suministró a las multinacionales trabajadores para fabricar sus productos”, pero que las cosas están cambiando ahora.

“En el país, que tiene una clase profesional de aproximadamente 400 millones de personas, se está desarrollando rápidamente una economía de consumo. Cada vez hay más incentivos para que las multinacionales comercialicen sus productos dentro de la propia China. El lanzamiento de la Exposición Internacional de Importaciones de China (una feria anual que se celebra en Shanghai), refleja la promoción por parte del gobierno de este cambio.”

Se dice también que el equilibrio entre las importaciones y exportaciones chinas ha sido objeto de un enorme escrutinio en los últimos dos años durante su guerra comercial con Estados Unidos, y se menciona que las restricciones al comercio con EE.UU. pueden estar obligando a algunas multinacionales a buscar mercados alternativos dentro de China.

“Una vez en funcionamiento, es muy posible que las multinacionales encuentren que la legislación china está más estratificada que en otras jurisdicciones. Existen variaciones regionales significativas en las tasas impositivas: el impuesto a las ganancias corporativas se estableció en 25% a nivel nacional, pero las regiones, provincias y ciudades pueden modificar esta tasa para atraer la inversión extranjera. La mayoría de las jurisdicciones tienen condiciones generales con respecto a las obligaciones de los empleadores y empleados, pero la ley de contratos de trabajo de China detalla ampliamente los términos de los contratos laborales”, añaden.

El aporte de la tecnología

El Índice Global de Complejidad Corporativa 2020 muestra variaciones significativas en la complejidad de los negocios entre jurisdicciones como consecuencia de sus normas específicas.

Las jurisdicciones menos complejas han utilizado la tecnología de la información y las comunicaciones para mejorar los mecanismos de comunicación y celebración de contratos, de modo que la creación y el funcionamiento de una empresa sea mucho más fácil.

De acuerdo con los datos relevados, 3 de cada 10 jurisdicciones actualmente no hace presentaciones oficiales al gobierno electrónicamente, y muchas de ellas pueden no tener las herramientas para adaptarse a un entorno que depende cada vez más de la última tecnología.

Esas herramientas –señala el estudio- son un requisito fundamental para operar a toda velocidad en la economía global. Las jurisdicciones exitosas serán aquellas que ofrezcan las prácticas internacionales comunes preferidas por las empresas extranjeras.

“Después de la pandemia del Covid-19, es probable que veamos un impulso continuo hacia un entorno de negocios global, donde los organismos internacionales intensifiquen las medidas para coordinar y regular el comercio transfronterizo a fin de beneficiar a todos los interesados. Existe un claro deseo de continuar participando en la alineación normativa internacional, donde 8 de cada 10 jurisdicciones ya está registrada en el CRS de la OCDE (por su sigla en inglés, Common Reporting Standard, el Estándar Común de Reporte es el modelo aprobado de intercambio automático de información financiera entre países con finalidad tributaria). Es probable que sigan más iniciativas de gobernanza global”, concluye el documento.