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Durante la 77ª Asamblea General de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA por sus siglas en inglés) se aprobó una resolución para que el sector del transporte aéreo mundial logre cero emisiones de carbono netas para 2050.

El compromiso alcanzado durante el encuentro que se realiza en Boston está alineado con el objetivo del Acuerdo de París de que el calentamiento global no supere los 1,5°C.

Las aerolíneas del mundo han tomado una decisión trascendental para garantizar que volar sea sostenible. La reconexión posterior al Covid-19 estará en un camino claro hacia la red cero. Eso garantizará la libertad de las generaciones futuras para explorar, aprender, comerciar, construir mercados, apreciar culturas y conectar con personas de todo el mundo de forma sostenible. Con los esfuerzos colectivos de toda la cadena de valor y las políticas gubernamentales de apoyo, la aviación alcanzará las emisiones netas cero en 2050″, dijo Willie Walsh, Director General de IATA.

Equilibrio

Lograr las emisiones netas cero será un desafío enorme. El sector de la aviación debe reducir progresivamente sus emisiones y, al mismo tiempo, satisfacer la creciente demanda de un mundo ávido de volar.

Para poder atender las necesidades de 10.000 millones de personas que se espera que vuelen en 2050, habrá que reducir al menos 1,8 gigatoneladas de carbono en ese año. Además, el compromiso neto cero implica que se reducirá un total acumulado de 21,2 gigatoneladas de carbono de aquí a 2050.


Un factor clave inmediato es el Sistema de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (Corsia) de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Esto estabilizará las emisiones internacionales en los niveles de 2019 a corto y mediano plazo. En la resolución suscripta ahora se reafirma el apoyo a este sistema.

Esfuerzo colectivo

En IATA aseguran que el camino desde la estabilización de las emisiones hasta la reducción de las mismas requerirá de un esfuerzo colectivo.

Todas las partes interesadas del sector, incluidos los gobiernos, deben asumir individualmente la responsabilidad de abordar el impacto medioambiental de sus políticas, productos y actividades. Y deben trabajar juntos para ofrecer una conectividad sostenible y, en última instancia, acabar con la dependencia de la aviación de los combustibles fósiles, según un comunicado de la organización que nuclea a alrededor de 290 líneas aéreas (concentran 82% del tráfico aéreo global).

Según el Director General de IATA, no se puede conseguir una conectividad global sostenible exclusivamente a costa de las aerolíneas.

Transición energética

Walsh hizo un llamado para que todas las partes de la industria de la aviación trabajen juntas dentro de un marco político gubernamental de apoyo para lograr los cambios masivos que se necesitan, incluyendo una transición energética.

“No es diferente de lo que estamos viendo en otras industrias. Los esfuerzos de sostenibilidad en el transporte por carretera, por ejemplo, no están siendo impulsados por los conductores que construyen vehículos eléctricos. Los gobiernos están proporcionando políticas e incentivos financieros para que los proveedores de infraestructuras, los fabricantes y los propietarios de automóviles puedan realizar colectivamente los cambios necesarios para un futuro sostenible. Lo mismo debería aplicarse a la aviación”, ejemplificó.

El plan

La estrategia consiste en reducir la mayor cantidad posible de CO2 a partir de soluciones internas del sector, como los combustibles de aviación sostenibles, la nueva tecnología de las aeronaves, operaciones e infraestructuras más eficientes y el desarrollo de nuevas fuentes de energía sin emisiones, como la energía eléctrica y el hidrógeno.

Las emisiones que no puedan eliminarse en origen se eliminarán mediante opciones fuera del sector, como la captura y el almacenamiento de carbono y sistemas de compensación creíbles, dijeron desde IATA.

“La escala de la industria en 2050 requerirá la mitigación de 1,8 gigatoneladas de carbono. Un posible escenario es que el 65% de esta cantidad se reduzca mediante combustibles de aviación sostenibles. Las nuevas tecnologías de propulsión, como el hidrógeno, se encargarán de otro 13%. Y las mejoras en la eficiencia supondrán otro 3%. El resto se podría solucionar mediante la captura y el almacenamiento de carbono (11%) y las compensaciones (8%). El reparto real, y la trayectoria para llegar a él, dependerá de las soluciones más rentables en cada momento. Cualquiera que sea la trayectoria final hacia el cero neto, es absolutamente cierto que la única manera de llegar a él será con la cadena de valor y los gobiernos desempeñando su papel”, explicó Walsh.

Diferentes tareas

La resolución firmada por los miembros de IATA exige que todas las partes interesadas de la industria se comprometan a abordar el impacto medioambiental de sus políticas, productos y actividades con acciones concretas y plazos claros, incluyendo:

  • Que las empresas productoras de combustible introduzcan en el mercado combustibles de aviación sostenibles (SAF) a gran escala y con costes competitivos.
  • Que los gobiernos y proveedores de servicios de navegación aérea (ANSP) eliminen las ineficiencias de la gestión del tráfico aéreo y de la infraestructura del espacio aéreo.
  • Que los fabricantes de aviones y motores produzcan tecnologías de fuselaje y propulsión radicalmente más eficientes.
  • Que los operadores aeroportuarios proporcionen la infraestructura necesaria para suministrar SAF, a precio de costo, y de forma rentable.

El papel de los gobiernos

La transición energética necesaria para lograr la energía neta cero debe estar respaldada por un marco político gubernamental holístico centrado en la realización de soluciones rentables, sostienen en IATA.

La resolución pide a los gobiernos, a través de la OACI, que acuerden un objetivo a largo plazo equivalente al compromiso de cero emisiones de la industria para 2050.

En consonancia con el enfoque adoptado desde hace tiempo para gestionar el impacto de la aviación en el cambio climático, la resolución también pide a los gobiernos que apoyen el Corsia, coordinen las medidas políticas y eviten un mosaico de medidas regionales, nacionales o locales.

“Los gobiernos deben ser socios activos en la consecución de cero emisiones netas para 2050. Como en todas las demás transiciones energéticas que han tenido éxito, las políticas gubernamentales han marcado el rumbo y han abierto el camino hacia el éxito. De lo contrario, los costos y los riesgos de inversión son demasiado elevados. Hay que centrarse en la reducción del carbono. Limitar los vuelos con impuestos retrógrados y punitivos ahogaría la inversión y podría limitar los vuelos a los ricos. Y nunca hemos visto que un impuesto medioambiental financie realmente actividades de reducción del carbono. Los incentivos son el camino probado. Resuelven el problema, crean puestos de trabajo y hacen crecer la prosperidad”, describió Walsh.

Ambición

“Habrá quien diga que nos enfrentamos a cifras imposibles y desafíos técnicos. La aviación tiene una historia de realización de lo que se creía imposible, y de hacerlo rápidamente. Desde el primer vuelo comercial hasta el primer avión comercial pasaron unos 35 años. Y 20 años después tuvimos el primer jumbo. La sostenibilidad es el reto de nuestra generación. Y hoy estamos iniciando una transición que es un desafío. En los próximos 30 años con el ingenio humano, y siempre que los gobiernos y toda la industria trabajen juntos y se responsabilicen mutuamente, alcanzaremos  estos resultados”, concluyó Walsh.