fbpx

Tras 7 años al frente de la Organización Mundial del Comercio (OMC) Roberto Azevêdo dice que no se arrepiente de nada.

“Volvería a hacer cada cosa que hice de la misma forma. Todo fue cuidadosamente decidido. Escuché a mucha gente. No soy una persona impulsiva, escuché a mis asistentes, a mis consejeros, escuché mucho a los miembros, y luego tomé lo que consideré era la mejor decisión con la información que tuve en ese momento”, dijo durante su última conferencia de prensa como Director General (DG) del organismo.

Esta semana, el diplomático brasileño empezó a despedirse del cargo que ocupó desde 2013 y que dejará, de modo anticipado, a fines de agosto. Antes de hablar con los periodistas dio su discurso de despedida ante el Consejo General.

El mensaje, que fue una suerte de memoria de gestión, tuvo pasajes emotivos, como cuando mencionó uno por uno a los integrantes de su familia o habló de los amigos que cosechó en su paso por la OMC (llegó por primera vez a Ginebra en 1997 y luego fue designado como embajador de Brasil ante el organismo, en 2008), y un recorrido detallado de lo hecho desde 2013.

Eterna encrucijada

“Puedo decirles que el último discurso es mucho más difícil que el primero. El primero es sobre los objetivos, y un plan de juego para abordar el futuro. El último es sobre lo que se ha logrado, cuánto queda por hacer, y despedirse de las personas que realmente apreciamos. Esta parte final es la más difícil de todas”, arrancó.

Luego recordó que cuando asumió el cargo dijo que la OMC estaba en una encrucijada y que no sólo hoy sigue igual, sino que la situación seguirá siendo la misma a futuro.

“Esto no debe sorprender a nadie porque esta organización es demasiado importante para que las cosas sean fáciles. Cada palabra, cada coma que negociamos aquí tiene un impacto directo y medible en las políticas públicas y las realidades empresariales, y por consiguiente, en la vida de las personas”, advirtió.

El jueves 23 de julio, Roberto Azevêdo brindó su última conferencia de prensa como DG de la OMC. A los periodistas presentes en Ginebra se sumaron otros vía web, desde diferentes países.

“Cuando aún era embajador de mi país, por 2008, hablaba de una crisis existencial de la OMC. Cuando asumí la DG, en 2013, advertí que el sistema estaba en una encrucijada y que teníamos enfrente tremendos desafíos. Siete años después el sistema sigue estando igual y cuando mi sucesor deje el cargo, el sistema seguirá estando bajo una presión tremenda. El día que eso no sea así, será porque el sistema llegó a su fin, porque la gente ya no espera nada del sistema”, agregó ante los periodistas.

En “modo transición”

Luego, mencionó que está feliz porque “tras 7 años estemos donde estamos. ¿Pudimos haber hecho más? Seguro. ¿Pudimos haberlo hecho peor? No tengo dudas de eso. Pero más allá de todo estoy contento con lo que hemos logrado”.

Azevêdo explicó que la OMC está ahora en “modo transición”, dedicada a la elección de su sucesor entre “8 candidatos de gran calibre” que, está seguro, continuarán con lo que se venía haciendo y “llevarán a la OMC a nueva era de mayores oportunidades”.

Al sucesor: “Preparate para cualquier cosa”

¿Qué consejo le daría a su sucesor? “Preparate para cualquier cosa, porque todo puede cambiar en cuestión de segundos. Puede ser un evento político, un desastre natural o un virus que viene quién sabe Dios de dónde y nos sumerge en la recesión más profunda de la historia en tiempos de paz. Tenemos que responder. Esta es una organización que es percibida como lenta para reaccionar y tiene que estar lista para reaccionar rápidamente ante esas cosas”, contestó.

Y agregó: “Le diría a mi sucesor que es importante que se asegure que los miembros entiendan que hay que actuar rápido algunas veces y que no tenemos el lujo de tomarnos tiempo como nos gustaría. Las negociaciones llevan su tiempo pero necesitamos ser más rápidos y estar en condiciones de responder. La realidad está cambiando mucho más rápido que nunca antes. Para sobrevivir y seguir siendo relevante, la OMC –y cualquier organización internacional- tiene que estar en posición para responder rápido y de modo eficiente.

Fin de las reuniones a puertas cerradas

Cuando le preguntaron qué pudo hacer de diferente en los 7 años que estuvo al frente de la OMC, Azevêdo mencionó que tras “18 años de vida de la OMC sin acuerdos”, su prioridad fue alcanzar acuerdos y mostrar que la vía multilateral era posible.

“Una de las cosas en las que puse especial énfasis fue en tratar de ser absolutamente transparente. Todas esas reuniones a puertas cerradas y demás pasaron a ser cosa del pasado. Todas las negociaciones fueron totalmente transparentes”, dijo Una de las cosas en las que puse especial énfasis fue en tratar de ser absolutamente transparente. Todas esas reuniones a puertas cerradas y demás pasaron a ser cosa del pasado. Todas las negociaciones fueron totalmente transparentes”, dijo Azevêdo al hace un balance de sus 7 años como DG de la OMC.

“Eso es lo que tratamos de hacer y creo que fuimos bastante exitosos. Empezamos con el Acuerdo de Facilitación de Bali (2013), y dos años más tarde logramos eliminar todos los subsidios a las exportaciones para los productos agrícolas, la extensión del acuerdo sobre tecnología de la información… Pero lo importante no es sólo lo que logramos, sino cómo lo hicimos. Una de las cosas en las que puse especial énfasis fue en tratar de ser absolutamente transparente. Todas esas reuniones a puertas cerradas y demás pasaron a ser cosa del pasado. Todas las negociaciones fueron totalmente transparentes, aun cuando tuvimos reuniones más acotadas, fueron informadas. Nada fue secreto”, comentó.

Su futuro laboral

El diplomático mencionó a la Conferencia Ministerial de Buenos Aires como punto de inflexión. Dijo que entonces las conversaciones empezaron a ser más flexibles y se abordaron asuntos que no estaban en la agenda de la OMC pero eran extremadamente importantes, como comercio electrónico, facilitación de inversiones, pymes, y el empoderamiento de la mujer a través de comercio.

“No fueron conversaciones totalmente multilaterales pero sí abiertas. Todos los que quisieron sumarse, lo hicieron. Vemos ahora al sector privado mucho más comprometido, y todo eso se hizo sin olvidarnos del multilateralismo”, añadió.

¿Y qué será de su vida cuando deje la DG? Azevêdo fue elíptico. Dijo que aún no definió nada sobre su futuro, mencionó “conversaciones en marcha” y “muchos planes para hacer diferentes cosas, todas interesantes”.

Y cuando otra de las periodistas insistió con el tema, sólo agregó que tras algunas semanas de pensar y analizar las diferentes opciones, recién está empezando a tener un panorama más claro. “Entre los muchos proyectos interesantes debo decir que lamentablemente ninguno es Ginebra -amo esta ciudad-, pero hay que moverse y hacer diferentes cosas. Y puedo decir que tampoco será en Brasil”, acotó.

El papel de “Lelé”

Desde que anunció su retiro anticipado de la OMC hubo muchas especulaciones respecto de su futuro. Se mencionó un cargo político en la administración Bolsonaro, una misión diplomática en Estados Unidos e incluso se dijo que en realidad sus próximos pasos estaban atados al destino profesional de su esposa, María Nazareth Farani.

María Nazareth Farani, esposa de Roberto Azevêdo desde hace 40 años, también es diplomática. Actualmente es embajadora y Jefa de las misiones diplomáticas permanentes de Brasil ante la oficina de la ONU en Ginebra. Foto ONU

“Lelé”, como la llamó durante su discurso (a quien agradeció de modo especial por el acompañamiento), también es diplomática. Actualmente es embajadora y Jefa de las misiones diplomáticas permanentes de Brasil ante la oficina de la ONU en Ginebra.

De 1 a 10, un 12

En una escala de 1 a 10, ¿con cuánto calificaría su gestión?, consultó una periodista. “Me calificaría con un 12”, respondió Azevêdo riendo.

“Un 12 porque alcanzamos todo lo que pudimos y no escatimamos esfuerzos en ese sentido. Hicimos todo lo mejor que pudimos. Hicimos un esfuerzo más allá de lo humano en este período. Dimos lo mejor de cada uno y creo que es lo que uno puede esperar de la gente que ocupa estos lugares. Y estoy seguro que mi sucesor y la Secretaría continuarán en ese camino. La gente que no vive el día a día de estos edificios puede no entender los desafíos pero yo y quienes están acá sí lo hacemos y valoramos lo logrado en estos 7 años”, amplió.

Al referirse a la “OMC ideal”, a futuro, dijo que “tan importante hablar de qué va la reforma como de la manera en la que se hará. Sobre el qué, eso será una decisión de los miembros y ya lo he dicho: No creo que el camino sea una reforma estilo big bang. Necesitamos hacer cosas de manera progresiva, paso por paso, dando pasos seguros y constantes en la dirección correcta. En lugar de gastar años discutiendo cómo debería ser la reforma creo que deberíamos avanzar de modo más rápido. Y una vez que los miembros decidan cuáles son las cosas que quieren cambiar y hacer, la organización debería tener las herramientas y los mecanismos para responder a eso de modo rápido”.

Los primeros pasos

De acuerdo con su visión, ya se hizo algo en ese sentido.

“Las negociaciones en curso, que no involucran a los 164 miembros pero contienen a 80 o 100 de ellos, que a veces representan más del 90% del comercio global, ese es el camino. No tenés que tener a todo el mundo adentro ni forzar a nadie pero tampoco podés cerrar las negociaciones. Sería importante y bueno para la OMC incorporar ese recurso (negociaciones plurilaterales), pero eso no significa en absoluto que debemos abandonar la vía multilateral. Esa es la esencia de la organización”, detalló.

¿Cuáles fueron su mayor éxito y el fracaso más importante? ¿Se arrepiente de haber renunciado un año antes?, preguntó Trade News.

“No me arrepiento en absoluto. Fue una decisión cuidadosamente pensada y como dije, quedarme hubiera perjudicado al sistema por la coincidencia de la preparación de la Ministerial (a raíz del Covid-19, la Duodécima Conferencia Ministerial, programada para junio de este año en Kazajstán, se postergó para 2021) con el proceso de selección para mi sucesor. Hubiera sido un desastre. Definitivamente no me arrepiento. Es parte de la vida y hubiera ocurrido de todos modos. Es hora de irse”, dijo tajante.

Efecto Covid-19

Ante el Consejo General había señalado que la MC12 será un hito fundamental, y que allí se debe lograr acuerdos creíbles y trazar el camino para nuevas reformas.

“Esperaba trabajar con ustedes para lograr precisamente esos resultados el pasado mes de junio. Pero el aplazamiento de la reunión ministerial para el próximo año, debido a la pandemia, me llevó a la conclusión de que debía renunciar este verano. La fecha de la reunión ministerial, que ahora parece probable que se celebre el próximo mes de junio, estaba fuera de mi control. El momento de mi sucesión, sin embargo, estaba dentro de mi poder para cambiar. Mi partida anticipada permite separar los dos procesos. Esto era lo mejor para el sistema”, sostuvo.

Azevêdo, durante su discurso de despedida de la OMC, ante el Consejo General.

Luego, ante los periodistas haría un balance simplificado de gestión.

“¿Lo mejor? Los acuerdos que logramos a través de una forma innovadora. Eso fue un gran logro porque estamos en una organización que no se mueve demasiado, en la que para cambiar algo hace falta mucho esfuerzo, entendimiento y coordinación. ¿Errores? Seguramente hubo, pero eso está en la visión del otro así que les dejo eso a ustedes. Lo que puedo decir es que no me arrepiento de nada. Volvería a hacer cada cosa que hice de la misma forma. Todo fue cuidadosamente decidido”.

Órgano de Apelaciones

Por supuesto entre los principales desafíos para la organización mencionó regularizar la situación del Órgano de Apelaciones, bloqueado por Estados Unidos desde finales del año pasado.

“Sin un funcionamiento apropiado del mismo, la OMC no puede desarrollar su rol de modo adecuado por diferentes razones. Primero porque perdió un instrumento que es extremadamente importante para despolitizar las cosas y encontrar soluciones para las controversias entre los miembros. Segundo, porque si el mecanismo que ordena lo que hay que hacer no funciona, el mecanismo de las reglas en general está afectado, porque los miembros piensan cómo aplicaremos lo acordado. Los miembros siguen negociando y hay una presunción de parte de los negociadores de que esta situación se arreglará”, dijo.

Un Comentario

Dejar un comentario