Secretario de Comercio Exterior de Brasil entre 2007 y 2011 y consultor de organismos internacionales y empresas en América latina desde hace más de 35 años, Welber Barral dice que “la administración Lula” no sólo tiene más ambición de protagonismo en América latina, sino en las grandes negociaciones internacionales.

De visita en Buenos Aires, donde acaba de abrir una filial de Barral MJ Consultores, dialogó con Trade News sobre la agenda bilateral y la situación del Mercosur.

Welber Barral

-¿Cómo y por qué fue que decidieron abrir una oficina de la consultora en la Argentina?

-Estamos muy felices con la decisión porque creemos que es una forma de promocionar el comercio bilateral. Estamos trabajando en muchos temas regulatorios con el objetivo de ayudar a que cada vez más empresas argentinas puedan exportar más cantidad a Brasil, analizando licencias y certificaciones, pero también gestionando financiación para ellas en Brasil. Y por otro lado, facilitando el acceso al mercado argentino para empresas brasileñas. Hay muchas cuestiones por atender para operar en la Argentina, relacionadas con los temas de acesso al mercado, anti-dumping, defensa comercial, y estructuración jurídica.

Estamos convencidos de que el comercio bilateral –que hoy está muy por debajo de lo que podría ser- ofrece grandes oportunidades para firmas de los dos países en la Argentina, y queremos ser facilitadores de ese proceso.

De Bolsonaro a Lula

-¿Cómo impacta en la relación bilateral el cambio de gobierno en Brasil? ¿Hasta qué punto la simpatía ideológica influye en el relacionamiento de los países?

-En comparación con el gobierno anterior (Jair Bolsonaro), la administración Lula tiene más ambición de protagonismo no sólo en América latina, sino en las grandes negociaciones internacionales. Por eso hay una expectativa de que Lula será más activo, lo veremos viajando mucho más una vez que se logre mayor estabilidad económica en Brasil.

-El comercio bilateral cerró 2022  con un déficit para la Argentina de US$2250 millones tras dos años de superávit. ¿Es posible -y necesario para mantener “la relación en buenos términos”- equilibrar el intercambio?

-En Brasil está claro que la relación con la Argentina es fundamental, y no sólo una buena relación entre los dos gobiernos –cosa que quedó suspendida en el gobierno Bolsonaro-, sino también en términos de coordinación con la Argentina en los principales foros internacionales. Si se analiza el comercio bilateral se ve que hay un déficit estructural desde el punto de vista de Argentina. Ese déficit solo podría cubrirse si hay exportaciones mucho más importantes de productos como el gas. Eso podría crear un equilibrio a mediano plazo.

-¿Qué pasará en el corto plazo con el acuerdo UE-Mercosur?

-Sobre el acuerdo Mercosur-UE, la reacción a la propuesta europea de acuerdo ambiental fue muy negativa en Brasil. Se dice que los términos son muy estrictos y lo que pasará ahora es que habrá un intento para aclarar los términos y acordar compromisos que sean alcanzables desde el punto de vista del Mercosur. Si esto avanza, podríamos tener un resultado que, de todos modos, no será de corto plazo.

-¿Cómo ve el Mercosur?

-Seguramente seguimos teniendo mucho trabajo para hacer en términos de coordinación de normas y armonización. Lo que se espera con el gobierno Lula es que no sólo tenga mayor liderazgo en estos temas, sino que también sea más activo en términos de proporcionar un avance institucional que incluso responda a las críticas que hoy hace Uruguay en relación a la apertura internacional del bloque.