fbpx

Welber Barral sabe de qué se trata. Trabajar como consultor de organismos internacionales y empresas en América latina desde hace más de 30 años y haberse desempeñado como secretario de Comercio Exterior de Brasil entre 2007 y 2011 hace que se lo escuche con especial atención

Cuando se le pregunta por la reunión que el canciller Felipe Solá mantuvo con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro  (los mandatarios aún no se han encontrado), sin dudarlo, Barral la calificó como “positiva”.

Y de inmediato aclaró: “Fue una primera reunión positiva, no en el sentido de obtener resultados concretos porque no los hubo, pero sí fue positivo porque en Brasil había mucho prejuicio con la posición del nuevo gobierno argentino. Las noticias hablaban de resistencia al acuerdo con la UE y a la apertura comercial”.

Barral desatacó que Solá “fue muy hábil para explicar la situación argentina y el hecho de que la situación de la deuda también influye en todo, que no se trata de una resistencia de principios sino que es una cuestión de coyuntura”.

-¿Cuánto influye la sintonía política para resolver los problemas entre países?

-Bolsonaro asumió sin una estructura armada y además era una persona sin experiencia en temas internacionales. No sólo con Argentina, sino con varios países, hizo manifestaciones y frases que fueron muy negativas para la imagen de Brasil.

Pasó con la cuestión de Amazonia (los incendios forestales) o con la participación brasileña en la COP,  que no fue muy constructiva. La imagen internacional de Bolsonaro es muy negativa y él tiene poca experiencia en temas internacionales.

Creo que eso quedó muy claro en la campaña, cuando por primera vez un presidente brasileño hizo declaraciones sobre una elección en la Argentina.

-¿Hasta qué punto pesan las relaciones personales y la simpatía ideológica en una relación como la de Argentina y Brasil?

-Hay varios niveles para analizar. Las relaciones personales son importantes. Lo que le dio vida al Mercosur, en gran medida, tuvo que ver con la relación que (Raúl) Alfonsín tenía con (José) Sarney, y que después cultivó (Carlos) Menem con Fernando Henrique (Cardoso). La relación personal, sobre todo en países como los nuestros donde el rol del presidente es central, es importante.

Muchos aseguran que la Unión Europea no se hubiera podido crear con países presidencialistas. Fue el parlamentarismo y su estabilidad lo que lo permitió.

En nuestros países el rol de los presidentes es muy importante y eso hace que una relación personal muchas veces facilite las cosas. Sin embargo, es importante tener en claro que una buena relación personal facilita, pero no resuelve.

Pese a la buena relación personal que existía entre Cristina Kirchner y Lula Da Silva, la política comercial generó varios cortocircuitos bilaterales.

Un ejemplo. Lula tenía una excelente relación personal con Cristina Kirchner, pero fue una época de mucho conflicto por la política comercial que adoptó la Argentina.

Por otro lado, Lula era un sindicalista de izquierda que sin embargo se llevaba muy bien con George Bush (h), cuando era presidente de EE.UU. Tenían muy buena relación y fue un tiempo de aproximación. El chiste que se hacía en aquél entonces es que se llevaban bien porque ninguno de los dos hablaba inglés.

Tener una relación personal e ideológica muy cercana no es suficiente para evitar los conflictos comerciales.

Capítulo II

El segundo nivel es de contexto de integración regional. En el caso del Mercosur, tuvimos avances cuando había algunos consensos económicos entre los países, especialmente en los años  90.

Después de la crisis argentina y de políticas económicas y comerciales que no estaban alineadas, tuvimos una parálisis en el Mercosur.

Es el contexto el que permite que cuando hay algunos consensos económicos podamos avanzar. Esos consensos no existían en la época de Lula, y tampoco existen ahora.

En términos económicos, la situación argentina es mala, pero también las políticas económicas que se adoptan son muy lejanas a lo que defienden en Brasil, especialmente el grupo de Paulo Guedes (ministro de Economía de Bolsonaro).

Pero hay un tercer nivel que es histórico. Bolsonaro y (Alberto) Fernández pasarán en algún momento y ahí lo que hay que mirar es qué pasará con la integración y la relación bilateral en 20 o 30 años. Esa es la pregunta más importante porque la respuesta tiene que basarse en lo que pasó hace 30 años.

Y la verdad es que en términos históricos, la interdependencia es inevitable. Y va más allá de la cercanía, pasa por la integración económica y cultural.

En términos históricos, aunque tengamos avances y retrocesos, con Bolsonaro y otros personajes, tenemos que mirar a 30 años. Ahí es cuando se comprueba que todo seguirá a pesar de tener personajes menos entusiastas con la relación bilateral.

El rol del sector automotriz

-Si se mira eso los últimos números no son muy alentadores. Muestran que el comercio bilateral se redujo.

-Gran parte de lo que se logró en el comercio bilateral tiene que ver con lo que se hizo con el sector automotriz. Brasil exportaba partes que se montaban en autos en la Argentina y luego se vendían a Brasil, así como algunos modelos de Brasil que se exportaban a la Argentina.

El sector automotriz es el sector más integrado, si eso no se mueve, la balanza comercial quedará chica.

Hay un tema de ese sector que hay que recuperar. La crisis económica en Brasil, que primero bajó mucho las importaciones desde Argentina, y luego la crisis económica de Argentina, que básicamente anuló las importaciones desde Brasil, afectaron mucho el resultado de la balanza.

Para tener una balanza fuerte, el sector automotriz es clave.

Recuperación brasileña?

-Las proyecciones indican que finalmente la economía brasileña crecerá este año. ¿Cuál es su visión al respecto y cómo impactará eso en la relación bilateral?

-Después de 2015, la economía brasileña entró en una baja muy fuerte que empezó a recuperarse muy lentamente. Recién en 2018 hubo crecimiento de 1%, y ese número, que es casi nada, se repitió en 2019.

En comparación con el crecimiento poblacional de Brasil, esa cifra significa que no hay crecimiento. De hecho si quisiéramos recuperar algo deberíamos crecer por lo menos al 3%.

Para este año hay optimismo. Incluso el pronóstico del FMI es de un crecimiento de 2,2% para 2020.

Pero creo que eso no está garantizado, sea porque la recuperación en los primeros meses fue más lenta de lo esperado o porque el tema del coronavirus afectó las exportaciones de Brasil para China; o también porque no hay una confianza del sector privado en que habrá un crecimiento fuerte.

La gran pregunta es cuánto crecerá la economía este año, si es que se alcanza el 1,5%. Si llegamos a eso empieza una recuperación de las importaciones y ahí habrá un impacto positivo para la Argentina.

Por un lado, un crecimiento brasileño ayuda muchísimo a las exportaciones argentinas, y la otra cuestión es que el cambio hoy está favorable para la Argentina.

Argentina podría esperar un poco más del mercado brasileño si son un poco más agresivos en este momento en el que ganaron capacidad en base al cambio. Es cierto que hay otros problemas como el acceso a mercados, licencias o financiación, pero lo del cambio es una gran oportunidad.

Si Brasil puede colaborar un poco más con la balanza argentina, eso seguramente mejorará la relación bilateral.

Presente y futuro del Mercosur

-¿Sigue vivo el Mercosur? ¿Cuánto tiempo más se podrá mantener? Bolsonaro amenazó con romper el bloque si Argentina no ratifica el acuerdo con la UE…

-Mercosur no es una preocupación ni del grupo económico que hoy maneja los temas económicos internacionales en mi país ni de la Cancillería brasileña. No es un tema de debate para esas instancias hoy.

Pero por otro lado tampoco veo una ruptura total. Bolsonaro ha amenazado con una ruptura con la Argentina por los temas de aranceles y de negociación con otros países. Ambas cosas no son inmediatas para Brasil.

Respecto de la negociación con la UE ya está retrasada la revisión jurídica. Cuando eso ocurra viene la producción y después la aprobación parlamentaria. No es un tema en el que se puede avanzar muy rápido. Y para decir la verdad, veo una antipatía de algunos países europeos para aprobar esto con Bolsonaro en el gobierno.

El actual equipo económico de Brasil tiene una visión muy liberal en el sentido de que la reducción de aranceles sería crucial para retomar el crecimiento brasileño.

Pero al mismo tiempo hay otros temas mucho más importantes. Por ejemplo, el gobierno deber presentar ahora la reforma fiscal.

El sistema fiscal de Brasil es una tragedia y hay una propuesta del gobierno que se espera que envíe próximamente al Congreso. Eso llevará al menos un año de debate y discusión.

El otro tema es la privatización de empresas públicas. Hay muchos temas en términos de relevancia económica que están en la agenda de Guedes antes que el tema comercial.

Argentina tiene que negociar, pero no hay que darle mucha relevancia a ese tema respecto de otros que son más urgentes para Brasil. Si Argentina es hábil, mirará eso.

Dejar un comentario