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La radio necesitó 76 años para alcanzar los primeros 100 millones de usuarios; Facebook, apenas nueve meses. Los cambios son tan profundos como vertiginosos y en esa carrera, innovar se ha vuelto casi una obsesión para las empresas.

Además de compartir ese dato, en su libro Diginomics, Gabriel Foglia y Patricio O’Gorman explican que mientras en el pasado las empresas competían por productos físicos, hoy lo hacen por ideas.

¿Cómo ser creativos? ¿Dónde y cómo encontrar inspiración en un mundo en el que todo parece inventado? La respuesta puede ser mucho más sencilla de lo que parece: volver a los orígenes, “copiar” a la naturaleza.

De eso se trata la biomimética, disciplina que se ocupa del diseño y producción de materiales, estructuras y sistemas inspirados en la naturaleza.

Con alrededor de 3800 millones de años de experiencia y evolución, la naturaleza ha demostrado su eficiencia en la solución de los más diversos problemas. Hoy, las industrias más disímiles se inspiran y ensayan soluciones probadas y optimizadas por la naturaleza.

El sector aéreo es un claro ejemplo de eso.

Reducir el impacto ambiental

Hace algunas semanas, Airbus presentó “fello’fly”, su proyecto más reciente inspirado en la biomímesis.

Con la iniciativa, el fabricante europeo de aviones busca aumentar el desempeño ambiental de las aeronaves comerciales y reducir de modo significativo las emisiones para la industria aeronáutica.

Por medio de “fello’fly” se quiere demostrar la viabilidad técnica, operacional y comercial de dos aviones volando juntos en vuelos de largo alcance.

¿De dónde surgió todo? La inspiración esta vez vino de la organización de las aves a la hora de migrar.

El vuelo en “V”

Con el cambio de estación, las bandadas vuelan en forma de “V” para ahorrar energía y beneficiarse del “flujo de aire” del líder.

¿Por qué no replicar el modelo para los aviones comerciales? En Airbus creen que la técnica de vuelo, inspirada en la naturaleza, representa una oportunidad significativa para ayudar a las aerolíneas a reducir el consumo de combustible y las emisiones de CO2.

En el trabajo se describe la imagen familiar que disparó la idea: Una bandada de aves vuela en forma de “V”. Un líder toma la posición de privilegio y los otros se extienden lateralmente detrás de él. Pero, ¿por qué vuelan de esa manera?

La biomímesis (bio: “vida”, y mimesis: “imitar”) o biomimética, es la ciencia que estudia a la naturaleza como fuente de inspiración de tecnologías innovadoras para resolver problemas que la naturaleza ya resolvió.

“Muchos dirán que esa técnica ayuda a las aves a ahorrar energía, y eso es correcto. Sin embargo, los científicos ahora entienden que volar en forma de “V” es en realidad mucho más impresionante de lo podía imaginarse”, advierten.

La explicación detallada dice que cuando un pájaro agita sus alas, el aire fluye sobre las mismas y se arremolina detrás de sus puntas.

Ese flujo crea una estela, que es un movimiento giratorio de aire que contiene energía cinética. Cuando el núcleo energético de la estela arrastra el aire circundante, crea corrientes suaves conocidas como flujo ascendente o aire que se mueve hacia arriba.

Aprovechar el esfuerzo ajeno

Y cuando otro pájaro entra en el flujo ascendente, se beneficia inmediatamente de la elevación libre, lo que le permite permanecer en el aire y gastar mucha menos energía.

Si bien es cierto que hace mucho tiempo se escribe sobre las ventajas de la “recuperación de la energía de la estela” (término técnico para volar en contracorriente), ahora Airbus decidió analizar en profundidad cómo esa técnica de vuelo podría proporcionar a las aeronaves elevación libre y permitirles de ese modo reducir el empuje del motor y el consumo de combustible.

Nick Macdonald, uno de los líderes del proyecto, admitió que en la actualidad la tecnología de gestión del tráfico aéreo no está lo suficientemente madura como para permitir que las aeronaves vuelen tan juntas en el espacio aéreo.

Sin embargo, destacó que ahora se están realizando importantes mejoras tecnológicas, incluido el seguimiento de vuelos en tiempo real, y que esos avances allanan el camino para el desarrollo de “fello’fly”.

“La seguridad es nuestra máxima prioridad”, dijo Macdonald antes de contar que trabajan en el desarrollo de las funciones necesarias para ayudar a los pilotos a permanecer en una posición segura detrás del líder durante un vuelo de larga distancia.

Triple viabilidad

El objetivo principal es demostrar la viabilidad técnica, operativa y económica de la recuperación de energía de estela para aviones comerciales.

A través de “fello’fly”, un avión seguidor recuperará la energía perdida por la estela de un avión líder, volando en la suave corriente ascendente de aire que crea, lo que permitiría ahorrar entre 5 y 10% de combustible por vuelo.

Según argumentan en Airbus, el “avión seguidor” recuperará la energía desperdiciada por la estela de un avión líder al volar en las suaves corrientes superiores creadas por el mismo.

Eso proporciona elevación al avión seguidor, le permite disminuir el empuje del motor y por ende, reducir el consumo de combustible entre 5 y 10% por cada vuelo.

En términos de la solución operativa, Airbus está trabajando en colaboración con aerolíneas y proveedores de Control de Tráfico Aéreo (ATC; por sus siglas en inglés), para identificar las necesidades operativas y soluciones adecuadas para la planificación y ejecución de operaciones “fello’fly”.

Las pruebas de vuelo con dos aviones A350 comenzarán el próximo año.

Voceros del consorcio europeo dijeron que dado el alto potencial para reducir el impacto ambiental de la industria, Airbus está enfocado en una ambiciosa línea de tiempo para que antes de la mitad de la próxima década, el sistema esté en servicio.

Hace un siglo, Antonio Gaudí dijo que “el arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos”. Hoy, la biomimética está a la orden de todos, y de todo.