Aristóteles estaría orgulloso del bitcoin. Como predicaba el filósofo griego, en este caso, el discípulo superó al maestro: la criptomoneda trasciende en fama al blockchain tecnología sin la cual, paradójicamente, no podría existir.

Es cierto, el primer caso de uso de la tecnología blockchain -y el más conocido- es bitcoin. Permite transferir valor de un lugar a otro en un click, sin ser censurable o confiscable. Pero blockchain es mucho más que eso o mejor dicho, permite hacer mucho más que eso, tal como explicó Gonzalo Blousson, CEO y cofundador de Signatura (una plataforma de firmas digitales).

La tecnología blockchain permite trabajar en cualquier activo digital: acciones de una compañía, obligaciones negociables, bonos de un Estado. Las operaciones entre personas se simplifican al eliminar intermediarios. Sirve para otras cosas que no implican la transferencia de valores como firmar digitalmente documentos, contratos, certificaciones de origen, cartas de crédito o diplomas universitarios. Y también para tener un sellado del tiempo en el que estás registrando algo. No es una patente, pero es una prueba en el caso de conflictos sobre todos para temas mal regulados como por ejemplo, en la Argentina, la registración de software. Sirve para registrar procesos. Y es muy importante para la transparencia para Gobiernos. ¿Qué mejor que empiecen a volcar la información en esta base que es pública, abierta y auditable? ¿Qué mejor control podríamos tener los ciudadanos si pudiéramos asegurarnos de que una vez que el Gobierno grabó algo no lo puede borrar? ¿Que un funcionario público que cargó su declaración jurada acá cuando es investigado no la cambia, la borra ni la altera, por ejemplo?”, enumeró casi sin respiro.

Gonzalo Blousson, CEO de Signatura, cree que la tecnología blockchain sea “algo que nos impacte a todos”.

El primer “Business Chain Forum: Blockchain + Comex”, organizado por Chainevents.io, Eventos de Argentina y Trade News en el renovado Planetario de la Ciudad de Buenos Aires apenas había comenzado y los más de 150 participantes recibían cataratas de datos que de manera sencilla permitían desembarcar en uno de los temas tan actuales como desconocidos.

La reunión -que contó con el apoyo de InvestBA –la agencia de inversiones y promoción del comercio de la Ciudad de Buenos Aires– y de Maersk e IBM quienes, por primera vez en América latina, exponían públicamente la prueba piloto más avanzada y sistematizada que existe a la fecha en materia de blockchain aplicado al comercio exterior y la logística internacional, fue la primera de una serie. Al evento dedicado a la relación del blockchain con el comercio exterior le seguirán: Blockchain + Capital Markets & Insurance, Blockchain + Pharma, y Blockchain + Public Sector.

La mañana arrancó con el saludo Julián Cohen, subsecretario de Desarrollo Económico porteño quien destacó que desde la Ciudad apuntan y apoyan los avances innovadores en tecnología y que como hombre que viene del mercado financiero tiene en claro “la capacidad del blockchain en la transformación y ejecución de mejoras logísticas, y en la calidad para poder elegir y verificar las contrataciones”.

Pero, ¿qué impacto puede tener el blockchain en el comercio exterior? Según Blousson, cambiarán muchas cosas. “Desde cómo se maneja la información –empezaremos a tener repositorios fiables de información, y no sólo en las certificaciones de origen, en el papelerío, y en las certificaciones de tiempo -cuándo sale un barco, cuándo llegó, cuándo se descargó la mercadería-, hasta cuando después empecemos a implementar todo el tema de la programación que tendrá el dinero con esta tecnología. El dinero digital es programable y entonces uno puede poner condiciones y utilizar todas estas tecnologías –como los controles inteligentes- para programar una transferencia de valor de acuerdo con los ciclos de los distintos procesos que van ocurriendo”.

Para Emiliano Galli, editor de Trade News, está claro que en el comercio exterior la relación entre tiempos y costos es directamente proporcional y que un mejor comercio tiene que ver, básicamente, con reducir ambas variables.

Según Emiliano Galli, Editor de Trade News, el blockchain es la mayor revolución desde que se introdujo el contendor en el comercio exterior, en 1.960.

El blockchain cambiará de lleno la matriz de operaciones y transacciones precisamente porque tiene que ver con una cuestión de tiempos y costos. Es la mayor revolución desde que se introdujo el contendor en el comercio exterior, en 1.960”, dijo durante su presentación.

Aunque elogió la campaña oficial para “atacar los costos logísticos”, señaló que esos son los costos visibles, pero que resulta fundamental ocuparse también de los costos ocultos: “Hay tiempos muertos que es necesario atacar porque hacen a un comercio exterior más eficiente. El tiempo que llevar completar documentos para liberar mercadería o entrar al puerto, por ejemplo”.

Y entonces citó algunos datos del Ranking de Facilitación de Comercio del Banco Mundial que a la hora de evaluar el desempeño de 136 países respecto del tiempo en frontera, sitúa a la Argentina en el puesto 94; o en el 126 si se toman en cuenta los Tiempos para importar; y cae aún más, hasta el 129 si lo que se mide es el Cumplimiento de documentación en frontera.

“La innovación siempre asusta, pero ningún gran cambio en la historia de la humanidad no lleva la palabra revolución adelante. No hay que asustarse, simplemente hay que trabajar”, concluyó Galli.

El porqué de la desconfianza digital

¿Por qué todavía confiamos tanto en el papel cuando nuestra vida es totalmente digital? Blousson se hizo la pregunta y ensayó una respuesta.

“Llevo mi vida en mi celular, si lo pierdo creo que muero -y creo que a muchos les pasaría lo mismo-. Sin embargo, para un montón de documentación sensible y las cosas que son importantes seguimos manejando papel y firmando de puño y letra. Les voy a decir porqué: Porque lo digital se puede cambiar. No es confiable. Al final, en última instancia, son ceros y unos. Y los ceros y unos se pueden cambiar sin que nos demos cuenta. No importa lo que les diga el Gerente se Seguridad Informática, se pueden cambiar. Es por eso que en nuestro mundo digital, en nuestras compañías y vida privada terminamos confiando la integridad de nuestra información digital a terceras personas: el personal de Seguridad Informática, el administrador de bases de datos, que el operador del Data Center no se loguee sin que nadie se dé cuenta y termine cambiando la información… Lo mismo cuando damos nuestra información a terceros, Dropbox o Google, que a la larga tienen sus administradores que manejan la seguridad, operadores de data center, etc. Finalmente, nuestra confianza en la información digital se basó siempre en confiar en terceras personas. Pero eso es algo que se empieza a transformar con la aparición de la tecnología blockchain.”

¿Cuál es el diferencial de blockchain?Por primera vez en la historia nos da un registro distribuido de la información con una particularidad, quienes tenemos copias de ese registro –que llevamos de forma distribuida entre muchos- no podemos ni modificarlo ni borrarlo. Es un registro creciente de información donde todo lo que grabamos se va agregando. Si alguien modificara o borrara una información, automáticamente estaría rompiendo las reglas del consenso y lo dejaríamos fuera de la red”, dice Blousson.

Qué se puede garantizar al operar con blockchain

La tecnología blockchain tiene 5 características particulares (según Blousson antes se podían aplicar pero no todas combinadas entre sí) que permiten garantizar las siguientes cosas:

  • La autoría de todo lo que se graba en ese registro (muchos definen a blockchain como un libro de contabilidad digital). Para grabar un registro hay que identificarse mediante firma digital.
  • Fecha cierta. Hay una red distribuida de nodos que mantiene la información, llega a algún lado y se va distribuyendo. Minutos más, minutos menos, podemos saber cuándo se grabó un registro.
  • Inmutabilidad. Es quizá lo más importante: nadie puede borrar ni modificar esa información. Están protegidos por una doble vía, primero por la distribución. Esa copia de ese registro está en tantos servidores del mundo que es imposible distribuir todas esas copias. La red de Bitcoin -que es la más grande que hay-, tiene más de 10.000 servidores alrededor del mundo con copia de la información, y una copia en un satélite, en el espacio. Además, para grabar un registro en esta hoja contable es necesario hacer cálculos criptográficos y matemáticos muy complejos. Eso es lo que asegura también que terceros que quieran romper la información no puedan alterar ni censurar lo que se está grabando.
  • La revista The Economist tituló su nota de tapa sobre blockchain llamándola lo llamó la maquinaria de la confianza.

    Transparencia. Todo esto se garantiza de manera totalmente transparente. El registro es público, cualquiera puede tener un nodo o una copia de la información, se baja el software que es de código abierto, lo instala en su PC, sincroniza con el resto de los participantes de la red y tiene una copia para auditar la información en su casa o empresa.

  • El usuario se convierte en auditor del sistema. Cuando participás de la red teniendo una copia, sos un refuerzo más para las reglas, hacés que la red sea más segura. Todo se hace sin terceros de confianza. No necesitamos confiar en personas para asegurar la integridad de nuestra información digital. Esto cambia el mundo digital al punto que la revista The Economist lo llamó la maquinaria de la confianza.

De la internet del conocimiento a la internet del valor

El economista Gabriel Kurman, cofundador de RSK, dijo que lo primero que hay que analizar es cómo internet nos cambió la vida. “Hoy somos todos millenials -aunque no lo seamos-. No podemos creer que tengamos en el celular la historia del conocimiento de la humanidad.”

Y agregó: “Sólo había una sola cosa que la internet que conocíamos hace 20 años no pudo resolver y es que los archivos digitales son muy fáciles de copiar. Eso es lo más importante que resolvió la tecnología blockchain en términos genéricos: es la primera vez en la historia de internet que podemos crear archivos digitales que como viven en miles de copias de ese mismo libro contable de lo que es blockchain no pueden ser enviados dos veces. Si envío un archivo a alguien, todas las bases de datos registran automáticamente que ya no lo tengo”.

Diego Kurman, de RSK, cree que estamos ante un nuevo paradigma tecnológico, algo que es mucho más que una tecnología: es una nueva era de internet a la que llama internet del valor.

Kurman cree que sólo estamos ante la punta del iceberg porque lo que se abre frente a nosotros es “un nuevo paradigma tecnológico, algo que es mucho más que una criptomoneda o una tecnología: es una nueva era de internet”, dice.

El economista dice que espera que la internet del valor tenga en la sociedad los mismos beneficios que tuvo la internet del conocimiento: el acceso instantáneo, democrático y prácticamente a costo cero del intercambio de información pero ahora aplicado al intercambio de valor.

El bitcoin es el correo electrónico de la internet del valor (el primer caso de uso). Es el primer activo digital que pudimos crear y que no puede ser gastado dos veces. Si pensamos una solución para comercio exterior, lo importante es entender qué información tiene que estar en blockchain y cuál no. Esta tecnología traerá al comercio exterior transparencia en la documentación, reducirá los costos porque acelerará los procesos y brindará mayor trazabilidad de los activos”, detalló.

Una pizza de 75 millones

Pedro Urdapilleta, Director Gate In, empresa que se dedica a servicios portuarios, (y declarado “fanático de la tecnología”), contó de forma breve la historia del blockchain y del bitcoin.

“En 2.008 apareció un grupo de gente o una persona -no se sabe muy bien-, con el alias de Satoshi Nakamoto que creó el white paper de lo que sería el bitcoin. En 2.009 se hizo la primera transacción con la criptomoneda. La gente empezó a comercializar dólares, yenes o francos por bitcoin”, relató antes de confesar cómo había sido su acercamiento con el tema.

“En 2012 o 2013 descubrí unos locos en un foro que hablaban de una tecnología que cambiaría todo. Se transferían unas monedas electrónicas -que eran bitcoin-, y dije, bueno, compro. En ese momento compre uno a 90 dólares. Hoy está a US$7.500. Debí haber invertido todo mi sueldo”, bromeó.

Compartió luego una anécdota que sirve para entender el crecimiento exponencial del fenómeno. “En 2.010 se registró la transacción de una persona que compró una pizza por 10.000 bitcoins. A valores de hoy, esa pizza saldría US$75 millones y sería, probablemente, la más cara de la historia. De todos modos, en aquél momento el chico que pagó con bitcoins estaba totalmente agradecido de que hubiera otro loco que aceptara la criptomoneda como forma de pago.”

Pedro Urdapilleta, de Gate In, está convencido de que los contratos inteligentes son la herramienta clave para mitigar la incertidumbre que caracteriza en la actualidad a cualquier operación comercial.

Urdapilleta enfatiza que los “contratos inteligentes” (smart contracts) son los que en definitiva pueden hacer que “cambie todo” en el comercio exterior.

Hoy sabemos que las operaciones de comercio en general empiezan en un punto pero no sabemos bien dónde ni cómo terminarán. Son complicadas y en el medio pasan un montón de cosas. Sabemos cuánto tenemos que facturar pero no cuándo nos terminará pagando el cliente, si lo hará en tiempo y forma y cumplirá con el contrato firmado. La palabra que define el comercio exterior hoy es incertidumbre, y los contratos inteligentes son la herramienta clave para mitigar la incertidumbre de cualquier operación comercial”.

Después de media mañana escuchando hablar sobre blockchain quedó en claro, como dijo Blousson, que seguramente sea “algo que nos impacte a todos”.

Para el final, dos datos clave. El primero: “Lo más importante cuando se tienen cambios tan grandes -como lo fue la irrupción de internet hace 20 años- es no tener miedo y animarse a cambiar en serio”. El segundo: “Lo importante es empezar a leer antes cómo está cambiando el mundo y animarse a cambiar”.

El primer evento sobre blockchain y comercio exterior escribió la primera página.

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