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Apenas asumió la presidencia rotativa del Mercosur, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, dejó en claro que en los próximos seis meses su país se esforzará por tratar la revisión del Arancel Externo Común (AEC) y la flexibilidad de las condiciones para las negociaciones comerciales de los miembros del bloque.

Los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay participaron de una cumbre virtual durante la cual se concretó el traspaso de la presidencia pro témpore de Argentina a Brasil.

Un solo discurso

La transmisión oficial mostró el discurso de Alberto Fernández. Para conocer el mensaje del resto de los jefes de Estado, los interesados debieron optar por otras vías ya que por decisión de los anfitriones cuando el presidente argentino terminó su presentación también lo hizo la emisión pública.

Tal como ocurrió en marzo, cuando en la cumbre –también virtual- para conmemorar los 30 años hubo un cruce público entre Fernández y su par uruguayo Luis Lacalle Pou el encuentro se dio en un clima tenso.

Los presidentes se reunieron 24 horas después de que Uruguay hiciera pública su decisión de avanzar en la búsqueda de acuerdos comerciales con terceras partes sin la necesidad de hacerlo de manera conjunta con el resto de los socios, tal como establece el Tratado de Asunción.

Apenas arrancó su discurso, Fernández reiteró que es a través de más integración regional “que estaremos en mejores condiciones de producir, comerciar, negociar y competir”.

Nadie se salva solo

“La Argentina reafirma una vez más que ‘nadie se salva solo’ y que un Mercosur de corazón solidario es la nave insignia de su estrategia de integración”, espetó luego en una alusión directa a la propuesta uruguaya.

El Presidente argentino dijo: “Tenemos la responsabilidad histórica de fortalecer el Mercosur frente a la crisis del Covid-19, que aceleró de modo exponencial las transformaciones mundiales en marcha. Se reorganizan las cadenas globales de valor, con un comercio mundial más influenciado por consideraciones geopolíticas y de seguridad nacional. Y se hacen intentos, no siempre exitosos, de revivir el multilateralismo. El resultado de estos procesos no será necesariamente el de una reversión de la globalización, sino el de una economía mundial más regionalizada”.

Consenso

En otro de los pasajes en los que pareció apuntar a la propuesta uruguaya aunque sin mencionarla de modo directo, comentó que “las negociaciones deben iniciarse y concluirse de manera conjunta” y que cualquier propuesta que se haga en ese sentido “debe estar basada en la regla del consenso”.

“Las divisiones de América latina sólo pueden fomentar debilidad, fragmentación, polarización, disgregación de energías comunitarias y fisuras de proyectos grandes y generosos. Solos, alimentaremos el espejismo de una vana prosperidad”, agregó Fernández.

Más adelante, al referirse a la revisión del AEC dijo que debe hacerse contemplando “a los sectores más sensibles” y buscando acuerdos para impulsar a los sectores productivos del Mercosur “ante un mundo más proteccionista y fundamentalmente más agresivo”.

Brasil

A su turno, Bolsonaro fue tajante: “No podemos dejar que el Mercosur siga siendo un sinónimo de ineficiencia y desperdicio de oportunidades”.

El mandatario brasileño dijo que no se detendrá en sus esfuerzos para modernizar la economía de su país y del Mercosur, y que desea que sus “socios de la integración” lo acompañen en los ideales de apertura, democracia y libertad que promueve su gestión.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil.

Bolsonaro dijo que en el semestre que termina –durante el cual la presidencia pro témpore del bloque estuvo a cargo de la Argentina-, el Mercosur dejó de responder a las expectativas en dos de los temas que “más movilizan” a sus integrantes, la revisión del AEC y la flexibilidad de las negociaciones.

“No podemos patinar en la consecución de esos objetivos”, añadió. “El Mercosur debe mostrar su valor con entregas a la población, con la conquista de nuevos mercados y la eliminación de trabas”, aseveró el mandatario.

Uruguay

A su turno, y en una línea similar, Lacalle Pou comentó: “El mundo va muy rápido y Uruguay va para allá, ojalá vayamos todos juntos”.

Tras asegurar que su país respetará el ordenamiento jurídico vigente en el Mercosur, explicó que precisamente al amparo de ese ordenamiento jurídico, el canciller y la ministra de Economía de su país comunicaron la voluntad de Uruguay de avanzar en negociaciones con otros países, lo que “no significa vulnerar ni violentar la regla de consenso”.

“El mundo va muy rápido, se está entrelanzando comercialmente. El final del Covid-19 hará que las negociaciones se disparen. El mundo va hacia allá y no nos va a esperar. Por eso, amigos presidentes, con tranquilidad, les queremos decir que hacia allá va el Uruguay. Ojalá vayamos todos juntos”, dijo.

Luis Lacalle Pou, presidente de Uruguay.

En otro de los pasajes, Lacalle Pou aprovechó para insistir con la idea de que su país quiere permanecer en el Mercosur y apuntar a un bloque más productivo y que dé trabajo, tal como planteó Fernández. “Hasta allí apuntamos, quizá con estrategias diversas. El fin último es una pertenencia al bloque”, añadió.

Paraguay

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, volvió a mostrar que su país se encuentra en una posición de equilibrio entre el ímpetu flexibilizador de Brasil y Uruguay, y el rechazo argentino.

Abdo Benítez  se pronunció en favor de mantener los “principios fundacionales” del Mercosur, con un relacionamiento externo coordinado.

“Con respecto al relacionamiento externo, tenemos que seguir trabajando de forma coordinada y en conjunto, con una visión equilibrada que tenga en cuenta los intereses de todos y escuchemos a los Estados parte”, sostuvo.

El  mandatario paraguayo destacó la necesidad de encontrar “maneras que ayuden” a seguir trabajando de forma conjunta en el diálogo entre los socios y “con medidas y decisiones tal vez más dinámicas”.