Con la última prórroga ya son cuatro en total las que bonifican el peaje en el tramo norte de la vía navegable troncal.

Así lo dispuso la resolución 54/2025 de la la Administración General de Puertos S.A.U. (en liquidación), que  extendió hasta el 30 de junio de 2025 la bonificación parcial del peaje para la sección II de la VNT (entre el Puerto de Santa Fe y la Confluencia), coronando 17 meses de vigencia de un régimen tarifario “transitorio”.

La prórroga evidencia la persistente imposibilidad de institucionalizar de manera definitiva un mecanismo técnico, tarifario y diplomático sobre un corredor clave del comercio regional.

Historia de una tarifa suspendida (y prorrogada)

En septiembre de 2022, el Ministerio de Transporte había fijado —mediante la resolución 625/22— una tarifa de U$S 1,47 por TRN para el transporte internacional y $1,47 (pesos) para el cabotaje. Pero la norma no sobrevivió al conflicto: reclamos judiciales, impugnaciones de cámaras y objeciones diplomáticas, sobre todo del gobierno paraguayo. Resultado: se suspendió el cobro, se creó una “Mesa de Trabajo” y se bonificó la tarifa.

Desde entonces, una sucesión de resoluciones prorrogó el esquema de tarifa reducida (U$S 0,80 primero, U$S 1,20 después) sin que se cumpliera el objetivo original: avanzar con los estudios técnicos que permitieran legitimar —o revisar— el cuadro tarifario.

La resolución 54/25 vuelve a extender la bonificación, manteniendo el valor de U$S 1,20 por TRN.

Irresoluto

La situación institucional explica la prórroga: el proceso de liquidación de AGP y la creación de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación —establecida por el decreto 3/2025— mantiene en pausa la estructura técnica y administrativa encargada de auditar la tarifa. La resolución lo admite: “la compleja transición impide que se constituya efectivamente la Mesa de Trabajo”.

Dicho con menos eufemismos: no hay recursos humanos, no hay estudios, y no hay nadie formalmente a cargo de resolver el conflicto. Solo decisiones de administración defensiva.

La Sección II es la zona más sensible de toda la hidrovía. Allí transitan mayormente barcazas paraguayas y bolivianas, en un contexto de baja densidad de tráfico y alta sensibilidad diplomática. Los países vecinos rechazan históricamente el cobro de peajes, bajo el argumento de que no hay “servicio efectivamente prestado”. Argentina sostiene -y demostró- lo contrario: hay dragado, señalización y control.