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MIAMI (Enviado especial).- Brasil decidió emprender un cambio radical en su política de infraestructura portuaria y abrió el juego de manera agresiva a las inversiones privadas, licitando nuevas áreas operativas e incluso privatizando algunos de los 37 puertos públicos que tiene el país.

El coordinador general de Modelado y Arrendamiento de Puertos, de la Secretaría Nacional de Puertos brasileña, Disney Barroca Neto, confirmó antes los casi 400 ejecutivos portuarios de todo el continente el perfil “pro mercado” que el presidente Jair Bolsonaro le imprime a su administración.

“La principal directiva del Ministerio de Infraestructura y la Secretaría de Puertos es atender la carga. Las inversiones y modificaciones están pensadas sólo en función de lograr que la carga se mueva de manera eficiente y barata”, indicó Barroca, en su disertación durante el 28° Congreso Latinoamericano de Puertos organizado por la Asociación Americana de Autoridades Portuarias (AAPA), en esta ciudad.

La carga en el centro

Esta prioridad de enfoque es la que mueve la política portuaria brasileña “cargo-centrista”, base sobre la cual se manejan distintas alternativas: “Buscamos para cada problema una solución específica, siempre de acuerdo con la demanda del mercado”, indicó.

Así, los ejes de la política portuaria brasileña  giran en torno a la concesión a manos privadas de nuevas áreas para desarrollos portuarias, la concesión de nuevas terminales, la privatización de puertos públicos y la potenciación de los puertos públicos eficientes, “siempre que así lo requiera cada necesidad”, destacó.

Así, la movida más fuerte es la privatización de los puertos públicos de Vitoria, San Sebastián, Santos, Itajaí y Suape.

Es más, de las 37 autoridades portuarias estaduales, pero dependientes del gobierno federal, sólo Paraná se “independizó” por completo, recientemente.

50 terminales

En total, Brasil enfrenta un proceso de licitación y concesión de 50 terminales, 18 entre 2018 y 2019, y 32 entre 2020 y 2021.

Por este proceso, Brasil ofertó proyectos por US$ 1690 millones en 2018/2019, y prevé recaudar otros US$ 3500 millones en los próximos dos años.

“Cada proyecto se aprueba en función de las necesidades de las cadenas logísticas y de cada puerto. Es un diálogo permanente con el mercado y las cargas”, concluyó.

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