Estados Unidos anunció un aumento arancelario del 50% a las importaciones brasileñas a partir del 6 de agosto, una decisión que amenaza con desestabilizar sectores clave del agronegocio de Brasil.

La lista de productos exceptuados es mínima: solo jugo de naranja, frutos secos y pulpa quedaron fuera de la medida. Rubros estratégicos como café, pescado y carne bovina enfrentarán el nuevo gravamen, con efectos que ya se sienten en la planificación exportadora.

En 2024, EE.UU. fue destino de US$ 12.000 millones en exportaciones agroindustriales brasileñas (7,3% del total), consolidándose como el tercer socio comercial del sector, detrás de China y la Unión Europea. Los productos más exportados fueron productos forestales (US$ 3.700 M), café (US$ 2.100 M), carne (US$ 1.400 M) y jugos (US$ 1.200 M).

Repercusiones inmediatas

El impacto es especialmente severo en la carne bovina. La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec) estima pérdidas de US$ 1000 millones solo en 2025. “El mercado estadounidense es nuestro segundo mayor destino. Este arancel vuelve inviables las exportaciones de carne”, advirtió Roberto Perosa, presidente de la entidad.

La Asociación Brasileña de Frigoríficos (Abrafrigo) proyecta pérdidas aún mayores: US$ 1300 millones en 2025 y hasta US$ 3000 millones en 2026. Su presidente, Paulo Mustefaga, calificó la medida como “una escalada de acciones que perjudican gravemente a la economía brasileña”.

El sector pesquero también está en crisis. Con exportaciones a EE.UU. por US$ 224,3 millones en 2024, la Abipesca advirtió un posible “colapso” si no se habilitan líneas de crédito y apoyo estatal. La entidad pidió R$ 900 millones en capital de trabajo y alertó que más de un millón de pescadores podrían verse afectados.

El café, que abastece un tercio del consumo estadounidense, tampoco fue incluido en la lista de excepciones, pese a que en EE.UU. se había sugerido su posible exclusión. “Vivimos un momento de ansiedad. Si Brasil no exporta, ¿qué origen abastecerá el mercado?”, planteó Marcus Magalhães, de la consultora MM Café. Desde Cecafé, el consejo de exportadores, aún confían en poder negociar exclusiones producto por producto.

Impacto regional y por producto

El nordeste azucarero también recibió el golpe. La cuota anual de 180.000 toneladas de azúcar con arancel cero permitía vender a precios superiores a los de los mercados globales. Con el nuevo arancel, esa operatoria se reducirá drásticamente en una región que produce 3,6 millones de toneladas.

El sector del jugo de naranja, en cambio, celebra. La excepción fue resultado de un intenso lobby de CitrusBR ante embotelladoras estadounidenses que demostraron el impacto de la medida sobre el empleo local.

Reacción política

La presión empresaria ya forzó al gobierno brasileño a evaluar medidas de apoyo. El vicepresidente Geraldo Alckmin comunicó a Abiec que se analizan líneas de crédito subsidiadas para mitigar el golpe. “El agronegocio fue alcanzado en el corazón”, sintetizó Eduardo Lobo, presidente de Abipesca, al reclamar acciones inmediatas.

El problema es que muchos sectores no tienen mercados alternativos viables. En palabras de Abipesca: “La cadena de suministro depende de EE.UU., especialmente en estados como Ceará, y el corte de exportaciones podría derivar en una ola de pedidos de concurso preventivo”.

Un golpe a la competitividad

El impacto trasciende los números. La imposición de un arancel uniforme del 50% altera la competitividad de Brasil en productos en los que tiene liderazgo global, como el café y la carne bovina. El caso del café es paradigmático: EE.UU. no produce, y Brasil abastece un tercio del consumo estadounidense.

Algunos analistas recuerdan que en el pasado otros países lograron negociar condiciones especiales. Ese es hoy el principal objetivo de los exportadores brasileños: que, como ocurrió con el jugo de naranja, la presión de las cadenas productivas estadounidenses fuerce la inclusión de más productos en la lista de excepciones.

Por ahora, el sector espera definiciones en Brasilia mientras recalcula pérdidas. Pero el dato estructural es claro: el mercado estadounidense, vital para el agronegocio brasileño, se convirtió en cuestión de semanas en un destino de altísimo riesgo.


Con información de Datamar. Imagen de portada: Enfoquems