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Con la aprobación de la cámara baja del proyecto “BR do Mar”, iniciativa par impulsar el cabotaje de contenedores, el gobierno brasileño estima que se reducirá en un 15% los valores de los fletes a partir de un incentivo a la competencia en el sector.

El proyecto –que se prevé será votado en marzo– prevé simplificar la estructura laboral, cambiar el sistema impositivo aplicado, reducir la burocracia y mejorar los tiempos de operación de los buques, según resumió la Empresa de Planificación y Logística (EPL).

De acuerdo con el diario brasileño Globo, que accedió al informe oficial, la iniciativa de incentivo al cabotaje (que hoy participa en el 11% del transporte de cargas) se potenció a partir del paro de camioneros de 2018, que colapsó el sistema logístico y portuario brasileño, y disparó los fletes terrestres en la conexión norte-sur.

BR do Mar busca incrementar de 1,2 millón de TEU operados en 2019 a 2 millones en 2022, al tiempo que impulsarán un aumento del 40% de la capacidad de la flota de cabotaje en un período de 3 años (quedan excluidos los buques petroleros).

Costos

Según la EPL, la reducción de los costos en el transporte llegará al consumidor: “Incluso con baja participación, (el cabotaje) se considera una alternativa prometedora para los próximos años, habiendo presentado una tasa de crecimiento promedio del 10% anual entre 2010 y 2019”, dice el organismo. En Brasil, el cabotaje cuesta un 60% menos que el transporte terrestre y un 40% menos que el modo ferroviario.

Para lograrlo, el proyecto apunta la flexibilización del cabotaje, realizado hoy exclusivamente por armadores brasileños. Con la apertura al sector armatorial extranjero, estiman un incremento del 30% anual de las cargas operadas por vía acuática.

La flexibilización apunta a los costos de la bandera brasileña, que según la EPL, son hasta un 70% superiores a los buques charteados. Según el proyecto, no será necesario contar con buques propios para fletar embarcaciones del extranjero.