Hay un mercado que en Estados Unidos busca madurar y que está íntimamente vinculado con la producción de gas natural. Por este motivo, y en un tablero de planificación de largo plazo, la Argentina debería observarlo con detenimiento.

Se trata del abastecimiento de gas natural licuado (GNL) para buques (LNG Bunkering) que se encuentra en una fase de expansión sostenida en Estados Unidos: de hecho, de acuerdo con el Mini Market Report on LNG Bunkering in North America (World LNG, 2025), el número de unidades de bunkering operativas en la región pasó de 5 en 2022 a 9 en 2025, y podría alcanzar 15 hacia 2030.

Abundancia, capacidad e infraestructura

El despegue no es casual, sino que se trata de una combinación entre la abundancia de gas y la capacidad de licuefacción de Estados Unidos, en conjunto con el despliegue de infraestructura dedicada en puertos específicos y la adopción creciente del GNL como combustible por parte de la flota regional.

La oferta es determinante. El informe proyecta que la demanda de gas para exportación desde EE.UU. más que duplicará los 13 Bcf/d (miles de millones de pies cúbicos por día, en inglés) registrados en 2023, impulsada por un “superciclo” de proyectos de licuefacción en construcción.

Casos de referencia y excepciones

En paralelo, el ecosistema de bunkering ya cuenta con casos de referencia: Jacksonville y Port Canaveral, en Florida, figuran como pioneros, tras la primera operación de 600 toneladas realizada en 2021. La incorporación de barcazas especializadas y nuevas terminales en la costa del Golfo completa el mapa de expansión.

Pero no todo es lineal. De hecho, por ejemplo, en la región de los Grandes Lagos, aun con financiamiento público para la descarbonización portuaria, la falta de infraestructura específica sigue siendo un cuello de botella. La propiedad privada de buena parte de los muelles dificulta el despliegue de soluciones conjuntas y deja una lección clara: sin coordinación institucional, la transición energética se esmerila.

Una interpelación a la Argentina

Ahora bien, la experiencia norteamericana interpela directamente a nuestro país. La Argentina dispone de una base gasífera robusta y evalúa proyectos de licuefacción a escala industrial, lo que podría habilitar un esquema de bunkering en el futuro.

Para que eso ocurra deberían confluir tres condiciones: disponibilidad de GNL en volúmenes adecuados y cercanos a los puertos, construcción de barcazas y terminales específicas, y demanda suficiente por parte de navieras que operen buques a GNL en rutas argentinas. Es cierto, todo parece grande para la Argentina, sobre todo cuando se habla de miles de millones de dólares y muchos años de estabilidad necesaria. No es óbice para dejar de pensarlo.

De acuerdo con los antecedentes disponibles, los primeros nodos de bunkering se instalan en puertos con tráfico intenso y armadores predispuestos a invertir en nuevas tecnologías. En el caso argentino, Buenos Aires, Bahía Blanca o Rosario podrían ser los candidatos naturales.

Qué debe hacer el Estado y qué el sector privado

En el plano regulatorio, la experiencia norteamericana de los Grandes Lagos es elocuente: la fragmentación en la administración de muelles puede trabar proyectos de este tipo. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación -en tanto organismo “nuevo” y con renovadas capacidades técnico-administrativas- podría tener aquí un papel clave, ordenando competencias, fijando protocolos técnicos y otorgando previsibilidad a los inversores.

El impacto potencial de un ecosistema de bunkering de GNL en la Argentina sería relevante. Podría reducir costos a los armadores que buscan alternativas más limpias, mejorar la competitividad de los puertos argentinos y contribuir al cumplimiento de los compromisos internacionales de descarbonización.

Tal como señala el mantra mileísta, el recorrido deberá ser realizado por la iniciativa privada, contenida por el ordenamiento institucional y de la existencia de una masa crítica de flota que justifique la inversión.

Por ahora, Estados Unidos avanza en firme y no deja de ser un caso de estudio obligado para la Argentina.