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Al interventor de la Administración General de Puertos (AGP), Gonzalo Mórtola, le llevó más de un año y medio destrabar un conflicto que mantuvo en vilo la competitividad del comercio exterior paraguayo, que respira gracias al oxígeno del transbordo en puertos como el de Buenos Aires.

Merced a una tenaza prepotente, la Argentina de Horacio Tettamanti, ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables, y del ex sindicalista Omar “Caballo” Suárez, hicieron  cuanto pudieron para amputarle al mediterráneo país vecino la posibilidad de operar en condiciones de eficiencia su flota fluvial y la obligada ruptura de cargas de importación y exportación en Buenos Aires.

El cambio de Gobierno en la Argentina significó un giro copernicano también para el Paraguay. Mórtola tomó como asunto personal la “cuestión paraguaya”. Su objetivo era recuperar los miles de contenedores que necesitan sí o sí una interfaz entre el buque oceánico y uno fluvial.

Además, considerando que la carga paraguaya ronda los 180.000 TEU anuales, Mórtola estaría sumando un volumen que el puerto de Buenos Aires necesitaba de manera urgente ante un comercio exterior argentino que no logra recuperar movimiento.

Resistencia aduanera

No obstante, enfrentó resistencias de la Aduana de Juan José Gómez Centurión, cuya misión al frente de la Aduana se definió en una báscula donde gravitaba más el control (del narcotráfico y el contrabando) que la facilitación y agilidad de las cargas legítimas.

La Aduana continuaba escaneando con celo y arrogo excesivo los pocos contenedores paraguayos que transbordaban en Buenos Aires: se cortaban cadenas de frío, se perdían servicios por las demoras y los empresarios paraguayos veían cómo se cancelaban sus contratos comerciales por culpa de la acción de la Aduana argentina.

Todo cambió con la nueva gestión de Diego Dávila en Aduana, en quien Mórtola rápidamente encontró eco al sentido común del reclamo paraguayo.

Fue así que a fines de noviembre de 2017, el director de Aduanas le comunicaba al administrador del puerto de Buenos Aires que había decidio priorizar la readecuación del control de operaciones de transbordo de cargas provenientes de terceros países con destino a terceros países (básicamente Paraguay), procurando otorgar fluidez a dicha operatoria”.

Los armadores paraguayos se volcaron casi en su totalidad, nuevamente, al puerto de Buenos Aires. Y desde Paraguay, destacaron la gestión de Mórtola en el proceso.

El Nautic Twin, de Paraguay, cargando contenedores en Buenos Aires. Foto: @PuertoBsAs

Cultura sudamericana

Pero la realidad es dinámica y los cambios culturales llevan tiempo.

Así como Uruguay capitalizó el castigo aplicado por Buenos Aires a Paraguay con mayores tarifas cobradas a la carga paraguaya, ahora son los propios funcionarios paraguayos -radicados en Buenos Aires- que parecen “despertar” del letargo operativo.

En Buenos Aires hay destinados funcionarios de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) y de la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) del Paraguay con la misión de “visar” documentos comerciales.

Esta misión extra-consular es una rémora de la época de la “aduana paralela” en la Argentina, donde ambas las autoridades de ambos países acordaron destinar funcionarios en Buenos Aires para el control. Claro que la excepción se volvió una regla, y la misión sigue presente en la Argentina.

¿Situación? La carga paraguaya fluye ágil por el puerto y la Aduana argentina, pero al llegar a Asunción falta el “visado” de los agentes paraguayos radicados en Buenos Aires…

Norma Paredes Brítez es la delegada aduanera en Buenos Aires. No estaba disponible para la consulta de Trade News. Su asistente, Zulma, sugirió llamar el lunes, y se excusó de intentar un contacto en el día a pesar de la urgencia del llamado.

Quien sí respondió la consulta fue Virgilio Monges Dávalos, delegado de la ANNP en la Argentina.

-¿Cuál es la actividad que desarrollan en Buenos Aires?

-Hacemos el visado de documentos. Se hacen las verificaciones en el puerto, se sella, se firma y se envía a la Aduana paraguaya.

-¿Dónde está la sede de la Aduana paraguaya en Buenos Aires?

-En la calle Florida, no recuerdo bien el número.

-¿Qué puede decir de las quejas de los armadores y cargadores paraguayos sobre estos trámites?

Hay quejas pero no hay mora. Lo que pasa es que están todos apurados y los barcos salen cuando los papeles no se empezaron a gestionar acá. Hay mucho movimientos, tuvimos 2000 contenedores en 10 días de trabajo. Y si no tienen el visado no pueden ingresar en Paraguay.

-¿Y cuál es la normativa que obliga a las autoridades portuarias y aduaneras de Paraguay, en Buenos Aires, a visar los documentos?

-Bueno, se empieza por el consulado… Además, Buenos Aires lo exige así.

-¿Pero no puede decirme qué resolución, norma, decreto o ley es la que reglamenta su acción aquí?

-Mire, no estoy en la oficina ahora. De lunes a viernes, de 8 a 13, me puede ver en el puerto franco paraguayo en Benito Correa 1401, Puerto Madero Sur.

El puerto franco paraguayo en Benito Correa 1401, Puerto Sur. Foto: Google Maps

Accionar ilegal

Para el sector privado paraguayo es ilegal esa intervención y se realizaron denuncias en Asunción por las demoras excesivas. Hay barcos que actualmente están descargando en Asunción y no tienen esta documentación.

“Además de la burocracia, y las demoras, están exigiendo que las agencias firmen los conocimientos de embarque, lo que es una locura”, indicaron fuentes vinculadas a la carga paraguaya.

¿Por qué en territorio aduanero argentino actúan autoridades aduaneras de terceros países? La carga paraguaya de transbordo debe pagar US$ 50 por conocimiento de embarque en el consultado, y visar los documentos en el puerto franco paraguayo, en Puerto Sur, y luego en las oficinas de la aduana paraguaya. Por supuesto, en horarios restringidos.

Evidentemente, “criolla” no es un adjetivo exclusivo de la viveza porteña, si los propios funcionarios paraguayos parecen boicotear lo que durante años exigieron resolver.

Un año y medio de gestiones. Y el reloj vuelve a cero.