La Organización Marítima Internacional (OMI), llegó hoy a un acuerdo histórico para la industria del transporte marítimo global al consensuar como meta la reducción del 50% de las emisiones de gas carbónico hacia 2050, respecto de los niveles de 2008.

Las negociaciones transcurrieron de manera intensa entre los 170 países miembros de la organización con sede en Londres, y se extendieron por dos semanas. No sólo se logró el compromiso de bajar a la mitad las emisiones para los próximos 30 años, sino que enfatizaron la necesidad de expandir la acción al 100% de las emisiones.

La industria marítima debe asumir su responsabilidad ante el cambio climático, según entendió la OMI al sellar el histórico acuerdo

“El cumplimiento de esta meta significa que dentro de poco más de 10 años, en la década de 2030, la mayoría de los buques recién construidos funcionarán con combustibles renovables. Los buques, que son responsables del transporte de más del 80% del comercio global, quedarán libres de combustibles fósiles”, señaló un comunicado difundido por “Periodistas por el Planeta”, la ONG dedicada a la investigación y difusión de temas ambientales y cambio climático.

El secretario de la OMI, Kitack Lim, señaló en su discurso que “el texto puede no ser satisfactorio para todos, pero representa un medio término fuerte”, tras lo que agregó que “este texto de compromiso es una solución que debe ser capaz de mantener todos a bordo”.

“(El texto) envía una señal fuerte a la industria y ustedes, como Estados miembros, se ocupan de ello con el mismo compromiso que asumieron con el Acuerdo de París“, dijo, en alusión a la cumbre por el Cambio Climático, que tuvo en este acuerdo de la industria marítima una gran victoria.

El shipping (y la industria naval también) deberán tomar debida nota del compromiso firmado hoy y que los países han reconocido que la era de los combustibles fósiles está llegando a su fin en el transporte marítimo, “lo que representa un avance positivo para limitar el calentamiento global, ya que el sector marítimo estaba encargado de establecer una propuesta de reducción de los gases de efecto invernadero desde que se firmó el Protocolo de Kioto en 1997“, señala el comunicado.

Progreso y desafío

Tristan Smith, experto en Energía y Navegación del UCL Energy Institute, manifestó que “el compromiso de la OMI de reducir los gases de efecto invernadero entre el 50% y el 100% en 2050 es un gran progreso; es probable que esta meta se vuelva aún más rigurosa, pero incluso con este nivel más bajo de ambición, la industria marítima requerirá cambios tecnológicos rápidos para producir buques con emisiones cero, pasando de combustibles fósiles para una combinación de electricidad (baterías) y combustibles renovables, derivados de hidrógeno y potencialmente bioenergía. Aunque estos cambios sean enormes para una industria global, que tiene una flota de más de 50.000 buques, una encuesta dirigida por el Reino Unido mostró que, con el nivel correcto de inversión y mejor reglamentación, esas reducciones pueden ser alcanzadas”.

Por su parte,el especialista en logística, shipping y puertos del Foro Internacional del Transporte (ITF) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) Olaf Merk, fijó en su cuenta de Twitter: “¡Felicitaciones a la OMI y a sus Estados miembros por un paso histórico hacia la descarbonización del transporte marítimo!”.

Merk dirigió e integró el equipo que redactó un paper funtamental en la discusión: “Descarbonización del transporte marítimo: guía para un shipping con cero emisiones para 2035”, publicado el 27 de marzo pasado, donde analiza las qué medidas son necesarias para lograr la meta y presenta recomendaciones para la industria.

“Tener certeza sobre las vías deseables para la descarbonización del transporte marítimo ayudará a impulsar el cambio”, dijo Merk en la presentación del informe, tras agregar que “para acelerar la transición hacia un transporte con emisiones cero es esencial dotar a los gobiernos de una orientación clara”.

La tesis del informe es concluyente: las tecnologías disponibles hoy podrían permitir reducir por las emisiones de carbono en la industria marítima de acá al 2035. Como guía, el informe propone diferentes vías de descarbonización que permitirían reducir entre un 82 y un 95 por ciento, por debajo incluso de los niveles proyectados para 2035. “Son reducciones que equivalen a lo que emiten 185 centrales térmicas de carbón en un año”:

  1. Combustibles alternativos y energía renovable: pueden proporcionar gran parte de la energía requerida por el shipping. La combinación de biocombustibles con otros (metanol, hidrógeno) es viable, y pueden complementarse con la energía eólica (como muchos prototipos demostraron ya, al recurrir de nuevo a las “velas” como complemento de propulsión) y la energía eléctrica aportada por baterías.

    Rotores para aprovechar la energía eólica. Foto: JöP

  2. Un mayor y mejor uso de las tecnologías podrían hacer más eficiente el uso de energía en los buques, y ayudar a disminuir las emisiones. Entre ellas, potenciar algunas innovaciones como las mejoras en los diseños de los cascos y bulbos de proa, y lubricación por aire, entre otras.
  3. Medidas de tipo operativas, como la ya probada “volocidad lenta” (adoptada en tiempos de crisis y cuando los precios del petróleo eran altos), mayor fluidez en la coordinación entre llamadas a puertos; y extender el uso de los buques más modernos, de mayor porte y más eficientes.

Objeciones

Sólo dos países se opusieron al texto: Arabia Saudita y Estados Unidos; otros aportaron objeciones específicas, pero incluso los países con registros de buques más numerosos apoyaron el acuerdo.

“La OMI debería y podría haber ido mucho más allá, de no haber sido por la oposición dogmática de algunos países liderados por Brasil, Panamá y Arabia Saudita”, dijo Bill Hemmings, director de transporte de Transport & Environment. “Pero esta decisión coloca el transporte marítimo en una ruta prometedora. Ahora, el sector se comprometió oficialmente con el concepto de descarbonización y la necesidad de reducir sus emisiones, lo que es fundamental para el cumplimiento del acuerdo de París “, indicó

Por su parte, Mark Lutes, observador del WWF –que acompañó las negociaciones del sector marítimo– advirtió que “las medidas a corto plazo serán objeto de debate en las próximas reuniones de la OMI a finales de este año. Hay un fuerte apoyo para la implementación rápida, pero el mismo grupo de países que resistió las metas de reducción absoluta en esta reunión quiere aplazar cualquier implementación de nuevas medidas hasta 2023, cuando se adopte la estrategia revisada”, apuntó.

En tanto, John Maggs, presidente de Clean Shipping Coalition y consejero senior de políticas en Seas At Risk, destacó: “Tenemos un acuerdo importante, y ese nivel de ambición requerirá un cambio sectorial para (la adopción de) nuevos combustibles y tecnologías de propulsión, pero lo que sucede a continuación es crucial. La OMI debe actuar rápidamente para introducir medidas que reduzcan las emisiones a corto y largo plazo. Sin ellas, los objetivos del Acuerdo de París permanecerán fuera de alcance “.

Responsabilidad

El transporte marítimo internacional es responsable del 2% de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo, y podría llegar a responder por el 20% de las emisiones en 2050 de no haberse tomado ninguna decisión.

Aunque este acuerdo coloca al sector marítimo en el camino para cumplir la meta de mantener la elevación de la temperatura media del planeta en 2° en relación con los niveles preindustriales, es importante recordar que el objetivo del Acuerdo de París es que ese calentamiento quede “bien “abajo” de los 2°, apuntando incluso a 1,5°.

La descarbonización completa para mediados del siglo 21 –propuesta por los países insulares del Pacífico que ya sienten los efectos del cambio climático en la forma de elevación del nivel de los mares que compromete su territorio y en un aumento sin precedentes en la cantidad y rigor de los huracanes y tornados que asolan la región– sigue siendo necesaria para la meta de 1.5°.

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