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La marina mercante argentina intenta activar botones de interés en cada dependencia del Gobierno ante una situación límite que se potenció con la decisión brasileña de no renovar el acuerdo de transporte bilateral con la Argentina, cuyo vencimiento opera en febrero de 2022.

Mientras la Federación de Empresas Navieras Argentinas (FENA) y la Cámara Naviera Argentina (CNA) trabajan en el plano de revertir el veto que el ex presidente Mauricio Macri realizó de los artículos críticos de la lye para la promoción del sector armatorial argentino –vinculados específicamente al plano fiscal–, el Servicio de Transporte Marítimo Argentina-Brasil (Semarbra) realiza gestiones ante la Cancillería y espera todavía una reunión con el ministro de Transporte, Mario Meoni.

El pasado 26 de marzo, los referentes empresarios se reunieron durante dos horas con el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, y la subsecretaria del Mercosur, Rossana Surballe, una segunda reunión que derivó de la invitación de los funcionarios diplomáticos a las cámaras para generar un ámbito de promoción dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, y más precisamente, del Consejo Público-Privado para la Promoción de Exportaciones.

Sector exportador

Neme, en tanto presidente del Consejo, mostró interés en la temática. “Durante dos horas escuchó la realidad del sector y se comprometió a organizar una nueva reunión para mediados de abril con distintos sectores de la exportación para analizar alternativas, con el convencimiento de que la marina mercante tiene que estar insertada en el sector exportador”, resumió Gustavo Roca, presidente del Semarbra.

“Hay un lugar para el desarrollo de la marina mercante”, acordaron los armadores y Neme, “que tiene que ver con las millones de toneladas de granos que se exportan”, explicó Roca. “Explicamos que no tenemos muchos barcos pero, si la carga aparece, los barcos aparecen enseguida. Estamos muy agradecidos con la predisposición de Neme, por su interés y compromiso con el tema”, se esperanzó Roca. Sería ya la tercera reunión en apenas semanas que la Cancillería le dedica a la problemática de la marina mercante.

En tanto, Surballe y el equipo de asesores legales de Cancillería confirmaron que no queda más margen legal entre las dependencias diplomáticas para revertir la decisión política brasileña. “Es una decisión tomada, y nos informaron que no quedan resquicios legales, porque es un tema ya netamente político. Entendemos a la embajadora (Surballe) y al cuerpo legal del Ministerio, pero no compartimos necesariamente la cuestión. El transporte marítimo está dentro del Tratado de Asunción, en lo que respecta al comercio de servicios, y creemos que la decisión brasileña adelanta en 10 años el ingreso de terceras banderas al sistema”, indicó Roca.

Con un Mercosur políticamente agitado, y arrinconada como está la marina mercante en lo que hace a sus negocios regionales, los armadores argentinos continuarán intentando que el tema se instale en la agenda del presidente Alberto Fernández y en las reuniones que traten la revisión del arancel externo común.

Ser competitivos

“Nosotros estamos comprometidos en trabajar para ver cómo ser competitivos. Si no logramos revertir la decisión brasileña, por lo menos trabajaremos para estar lo mejor preparados posible para fines de año. Por eso queremos reunirnos con (el ministro de Transporte, Mario) Meoni para que nos escuche”, señaló Roca.

Si bien por el momento sólo hubo una comunicación desde Hacienda brasileña a Itamaraty para informarle a la Argentina la decisión, y todavía falta el decreto presidencial de Jair Bolsonaro, los tiempos no juegan a favor de los armadores argentinos y brasileños que verán la reserva de carga bilateral desaparecer dentro de un año.

“La mayor preocupación es el ingreso de terceras banderas, que sentencia el fin de esta reserva. El acuerdo birregional (Mercosur-UE) da un período de 10 años para preparar al sector de servicios de transporte marítimo para competir. Esta decisión brasileña borra esa transición. Y no se trata sólo de la carga en contenedores, porque la liberalización abarcará al transporte de graneles sólidos y líquidos también, y traerá aparejada toda la logística integrada horizontalmente que caracteriza a los grandes jugadores europeos”, manifestó Roca.

Mientras se espera el sinceramiento y congruencia de la política fiscal (no tiene sentido gravar con el máximo de las alícuotas a una industria sin operaciones), por el momento sólo la Cancillería demostró proactividad para transformar al sector de los servicios de transporte en un ítem más de la oferta exportable.


Foto: Guillermo A. Burgos