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El Foro Mundial de Cargadores (GSF, en inglés) advirtió que los cargadores de todo el mundo deben estar preparados para continuar sufriendo los efectos de la congestión en la cadena de suministro, así como altas tasas de fletes, “durante algún tiempo”.

En un comunicado de prensa remitido esta semana, la institución que representa los intereses de las empresas que operan en comercio internacional señaló que la ola de congestión que afecta a las cadenas de valor globales y retrasa las entregas de productos, provocando el incumplimiento de los plazos de entrega -amén de pagar altas tarifas de transporte- “no disminuirá en el corto plazo”.

“Todo lo que vemos está demostrando que estamos ante una temporada pico sin precedentes, tal como predijimos”, explicaron desde la entidad.

Durante un encuentro organizado por la Federación Internacional de Asociaciones de Freight Forwarders (Fiata, en inglés), el director del GDF, James Hookham señaló que los desafíos que enfrentan importadores y exportadores para mover sus productos tienen que ver con “niveles históricamente deficientes en los servicios de línea de las navieras, los puertos y los proveedores de logística terrestre, a pesar de pagar tarifas de transporte y recargos elevados, como no se han visto en décadas”.

Del cierre de puertos a la falta de bodega

“Los cargadores están experimentando una ola de congestión en esta temporada alta que comenzó en las potencias exportadoras y ahora está llegando a las costas de los principales importadores y se está extendiendo tierra adentro: primero tuvimos cierres en los puertos chinos, luego una inexplicable escasez de contenedores vacíos, luego los barcos de repente se agotaron y los slots en bodega eran como polvo de oro (y costaban mucho)”, manifestó.

James Hookham

“Ahora -continuó- nuestras mercaderías hacen cola para llegar a los puertos, esperando que una grúa descargue el contenedor y que luego un chofer la ingrese al territorio hasta el depósito o fábrica donde tiene destino”.

Entre los más castigados por esta “nueva normalidad” están los importadores y distribuidores “que no podrán cumplir con los plazos de entrega establecidos por sus clientes minoristas o retail”.

“Simplemente no pueden predecir cuándo estarán realmente disponibles las mercaderías por las que han pagado tanto por transportar. No sólo han arruinado sus presupuestos de logística este año, sino que también se enfrentan a fuertes multas por entrega fuera de tiempo y por la posible pérdida de contratos futuros. Estas son las verdaderas víctimas de la lucha de la industria por manejar la gran crisis marítima de 2021”, amplió el ejecutivo.

Proyección a 2022

El Día de Acción de Gracias y la Navidad norteamericana se ven comprometidas por esta situación. Pero la pregunta es si esta realidad se proyectará hasta bien entrado el 2022, o si los consumidores bajarán su demanda, o bien, en última instancia, si los transportistas mejorarán de manera “resiliente” sus niveles de servicio y los precios de los fletes volverán a ser, al menos, “predecibles”.

“Casi todas las compañías navieras predicen lo último”, amplió Hookham, en alusión a la continuidad de esta situación. “¿Por qué no lo dirían si en conjunto tendrán ganancias colectivas por US$ 150.000 millones en 2021?”, ironizó.

De acuerdo con el informe remitido por la organización, la expectativa inflacionaria en la mayoría de los países desarrollados va tomando carácter preocupante “y se espera que la mayoría de los bancos centrales aumenten las tasas de interés el próximo año”.

Inflación y consumo

“Eso no afectará los precios minoristas de inmediato, pero podría desencadenar un cambio rápido en el sentimiento del consumidor, lo que significa que el festival de clics de las compras en línea que, según los informes, ha alimentado el aumento en la demanda durante los últimos 18 meses podría extinguirse tan rápido como se encendió”, proyectó.

De acuerdo con el GSF, la congestión marítima tardará en revertirse. Y aludieron también a la experiencia de los cargadores (con más espalda) que se arriesgaron y chartearon para sí mismos buques ante la imposibilidad de conseguir bodega o debido al incumplimiento de los contratos por parte de las navieras, o sencillamente porque las tarifas spot tocaban niveles inauditos.

“No sabemos con detalle qué cláusulas planteaban esos contratos temporales, o qué tipo de experiencias tuvieron finalmente, pero en breve deberán decidir si esto se trató de un pasatiempo desesperado o se volverá una nueva rutina operativa. La industria marítima en general catalogó este tipo de acciones como aberrantes”, pero no deja de ser sintomático y una dura advertencia en general de los niveles de “locura” que vivió la cadena de suministros durante 2021. Y nadie sabe ya es una anécdota que quedó en el pasado.


Foto: Al Seib/Los Angeles Times