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De mi mayor consideración:

Los momentos actuales piden sus acciones de capitán del puerto.

Usted manda.

Su rostro nos es ajeno, pero esperamos ver sus resultados a cargo del timón. Su firmeza frente a la tempestad, su liderazgo frente a las dudas, su coraje frente a los temores, la mirada en el bien común frente a la ceguera de los lugares comunes.

No está solo capitán. Prefiero decirle capitán de ahora en más. Capitán con timón, pero también con brazalete.

Le decía que no está solo. Vea a su alrededor y cuente: trabajadores, despachantes, cargadores, terminales, transportistas, depósitos fiscales, líneas marítimas y su propia gente de confianza.

No está solo, cuente. Cuente de nuevo. No está solo.

El mundo se cae a pedazos. No vemos el piso. Seguimos cayendo a una velocidad que se acelera. Los consumos, los cruceros, la producción… Entonces, el trabajo y la vida entre nosotros está en riesgo.

Se está redefiniendo nuestro futuro, de corto y de mediano. Ni que hablar del largo. Un nuevo contrato social nacerá en cada rincón de la vida económica y política de la Tierra.

A usted le toca capitanear el Puerto de Buenos Aires, allí donde creció la Patria. Allí donde todos los días se hacen “actividades esenciales” para la continuidad (lo mejor posible) sostenible del país.

Usted no está solo. Ni puede solo. Ya hubo “iluminados” que lo intentaron.

Cuente de nuevo. Somos muchos. ¿Puede verlo? La solución es con todos esos unidos. Con todos.

Va a haber Puerto de Buenos Aires después de la pandemia. De cómo transitemos y superemos esta crisis surgirá su legado.

Lidere con firmeza. Ejecute con autoridad. Pida ayuda con humildad.

Estamos acá.

¿Usted está?


El autor es miembro del Consejo Nacional de la Fempinra