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“Expresar preocupación” por las últimas medidas del Gobierno condensadas en la Comunicación A 7375 es definitivamente la traducción diplomática con la que quienes operan –o intentan hacerlo- en el comercio internacional de la Argentina buscan expresar la asfixia, el hartazgo y la frustración que sienten.

Nadie cree que la decisión que afecta el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para los importadores que tengan que cumplir con sus obligaciones con el exterior vaya a durar sólo este mes, así como también existe la sospecha generalizada de que tras las elecciones del 14 de noviembre se tomarán medidas más drásticas que incluyen la opción de una importante devaluación.

“El cepo se cierra y complica cada vez más el abastecimiento de insumos para la industria y la inversión productiva”, alerta la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina (Fecacera) mediante un comunicado.

Matriz importadora

Es que, como señala Marcelo Elizondo, prosecretario II de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), más del 80% de las importaciones totales de Argentina se destinan a la producción –son bienes de capital para la inversión, insumos o bienes intermedios, piezas y partes de bienes de capital para armado o reposición, y hasta automotores que se usan para desplazamientos vinculados con la producción, y energía-.

La Cámara de Comercio Exterior de Santa Fe (Cacesfe) también expresó su malestar.

“Las improvisaciones permanentes y el casi diario cambio de reglas de juego generan en el empresariado una permanente sensación de inseguridad e impiden una planificación seria y con cierta estabilidad en el tiempo. Es hora de generar medidas que pongan en marcha todo el aparato productivo, comercial y de servicios del país para lograr de una buena vez por todas, el crecimiento anhelado por todos”, dicen en la entidad.

Falta de dólares

Fernando Furci, Gerente General de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), explica que más allá de del impacto directo y concreto que las medidas producen hoy sobre el comercio internacional, lo que genera mayor preocupación en el sector es que decisiones como estas generan mensajes confusos que hacen que el mercado se repliegue y tome medidas conservadoras.

“El problema central es la falta de dólares y lo más grave es que el Gobierno no diga qué políticas aplicará para contar con dólares en los próximos dos años. Lo que está pasando obliga a los empresarios a renegociar con el exterior. Los anticipos sirven para asegurar la producción. Primero fueron complicaciones con la SIMI, después con los pagos, ahora se agrega el condimento comercial, porque todo esto afecta directamente a la operativa comercial de las empresas. Es fundamental entender que sin importaciones no hay producción ni exportaciones”, dice a Trade News.

Furci explica que la enorme incertidumbre que hay entre los operadores de comercio internacional aumenta la sospecha de que el bautizado “cepo del cepo” se extenderá más allá del 31 de octubre, como establece la resolución.

El Gerente General de CIRA insiste con que resulta clave que el Gobierno informe qué políticas pondrán en marcha para asegurar el ingreso de dólares para los próximos dos años, y explica que si bien la desgravación impositiva incremental para los automóviles y la reapertura de las exportaciones de carne son medidas positivas, decisiones como las últimas opacan todo.

Competitividad

“La libertad de contratar y operar en el comercio internacional es un requisito para que la Argentina recupere capacidad competitiva. Más cepo y restricciones no son más que un camino equivocado contrario, incluso, a la propia Constitución Nacional. Es una intromisión estatal que no debería tener lugar y una pésima señal porque además del problema objetivo del cepo está el subjetivo: la señal que se emite es que como el Gobierno no logra mantener en orden y equilibrio el sistema cambiario acude a prohibiciones, y ese prohibicionismo de todo termina generando expectativas muy malas”, dice Elizondo.

El prosecretario II de la CAC cree que lo que impera es una visión “extremadamente cambista”, y un gran desconocimiento que impide comprender el impacto que este tipo de medidas tienen en la producción.

“La producción de bienes y servicios en todo el mundo depende de las importaciones, y ni qué hablar en el caso de la Argentina, donde más del 80% de todas las compras al exterior se destinan a la producción”, comenta antes de explicar que el verdadero problema de la Argentina no es la falta de dólares, sino que los dólares están fuera del circuito oficial porque al comprimir su precio se los expulsa, y eso genera problemas de expectativas y desconfianza que acelera la demanda.

Cortoplacismo

Para el director de la Consultora DNI, hay además una visión “cortoplacista y asistémica”.

Elizondo dice que el gran problema es no entender que la producción es un sistema en el que el financiamiento, las importaciones y exportaciones, la inversión, el consumo, los terceros que generan servicios de apoyo a la producción, funcionan como un todo, y si se afecta una parte se afecta al todo.

En el comunicado distribuido a la prensa, Fecacera enfatiza que si bien se entiende la situación coyuntural por la que atraviesa el país, este tipo de decisiones deterioran gravemente las inversiones y la competitividad de las empresas, que requieren de previsibilidad.

“Esta decisión implica un retroceso importante y relativiza los esfuerzos que el sector público y el sector privado vienen realizando en pos del desarrollo productivo y exportador de Argentina”, agrega el texto.

Las cosas en su lugar

Desde Cacesfe recordaron que hace pocos días, la entidad había manifestado su preocupación por las medidas adoptadas para demorar la aprobación de licencias no automáticas, elevando el plazo de 10 días a 60 para que los organismos intervinientes puedan expedirse. Ahora, se suma la Comunicación A 7375.

Se restringen drásticamente los montos que en concepto de anticipos al exterior se podían realizar (de US$1 millón a US$250.000), la necesidad de pedir autorización para pagos de US$10.000 o superiores, y la inclusión de nuevos trámites burocráticos para importar, resumen.

“Todos hemos escuchado hasta el hartazgo que la salida de la situación complicada por la que la atraviesa el país, puede estar en manos del comercio exterior. Sin embargo, ante cualquier problema que atraviesa el país, a lo primero que se afecta es al comercio exterior. ¡Es hora de poner las cosas en su lugar!, de ajustar los gastos improductivos y destinar todos los esfuerzos a las actividades que generan trabajo, divisas y sobre todo bienestar, siendo claro que el comercio exterior es una prueba irrefutable de ello”, concluye el comunicado de Cacesfe.