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China recurrió al mecanismo más democrático que prevé el sistema multilateral de comercio para resolver la “guerra de aranceles” que mantiene con los Estados Unidos al iniciar una consulta ante el sistema de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El país asiático presentó el pedido hoy en reclamo a los aranceles adicionales impuestos por los Estados Unidos a sus exportaciones, y le solicitó a la OMC “la celebración de consultas en el marco del sistema de solución de diferencias con los Estados Unidos respecto de los derechos adicionales aplicados por los Estados Unidos a las importaciones de productos chinos”, según destacó el organismo rector del comercio mundial en un comunicado.

China alega que los aranceles adicionales que sufren sus productos al ingresar en los Estados Unidos –valorados en US$ 16.000 millones anuales– son incompatibles con las disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, en inglés) de 1994, “ya que sólo se aplican a productos de origen chino y exceden de los tipos consolidados de los Estados Unidos”.

El gobierno de Xi Jingping argumentó la incompatibilidad de las medidas norteamericanas sobre sus exportaciones aludiendo al artículo 1° del GATT, al explicar que “las medidas en cuestión no conceden inmediata e incondicionalmente a los productos originarios de China una “ventaja, favor, privilegio o inmunidad” concedido por los Estados Unidos con respecto a los derechos de aduana y cargas de cualquier clase impuestos a las importaciones de productos originarios de los territorios de otros Miembros o en relación con ellas”.

Argumentos

“Las medidas en cuestión no conceden a los productos originarios de China un trato no menos favorable que el previsto en la lista de concesiones y compromisos de los Estados Unidos anexa al GATT de 1994”, agrega la presentación.

Y por último, manifiestan que “los Estados Unidos formularon una determinación de que se ha producido una infracción sin recurrir al procedimiento de solución de diferencias de conformidad con el entendimiento de solución de diferencias (ESD), y las medidas en cuestión no recurren a las normas y procedimientos del ESD, ni los acatan, cuando los Estados Unidos tratan de reparar el incumplimiento de una obligación u otro tipo de anulación o menoscabo de las ventajas resultantes de los acuerdos abarcados, o un impedimento al logro de cualquiera de los objetivos de los acuerdos abarcados”.

“Como consecuencia de lo anterior –finaliza el documento– las medidas en cuestión parecen anular o menoscabar ventajas resultantes para China directa o indirectamente de los acuerdos invocados”.

La presentación de China ante la OMC sigue a una medida retaliatoria aplicada por el gigante asiático a importaciones de bienes norteamericanos por un valor de US$ 16.000 millones, al elevar a un 25% los aranceles a una canasta de importaciones provenientes de Estados Unidos, luego de que la Administración Trumo castigara por ese mismo valor casi 280 productos chinos.

Luego de esta presentación radicada en Ginebra hoy, ambos países tienen la posibilidad de debatir el tema para encontrar una solución sin llegar a una instancia de litigio. Si “pasados los 60 días las consultas no han permitido resolver la diferencia, el reclamante puede pedir que la resuelva un grupo especial”, informó la OMC.

“Hasta ahora la mayoría de las diferencias en la OMC no han pasado de la etapa de consultas, tanto porque las partes encontraron una solución satisfactoria como porque el que reclama decidió por otros motivos no llevar adelante su demanda. Esto demuestra que las consultas suelen ser un medio eficaz de resolver las diferencias en la OMC”, explica la OMC.

Contexto

Estados Unidos comenzó unilateralmente a aplicar aranceles a las importaciones chinas en julio, por un total de US$ 34.000 millones, con lo que los aranceles adicionales afectan los bienes chinos en US$ 50.000 millones.

El comercio internacional en la actualidad es esencialmente global, en tanto los productos transados son resultados de procesos que involucran a más de un país dentro del fenómeno establecido y aceptado de las cadenas globales de valor.

Esto implica que no se trata sólo de medidas de acción directa que sólo afectan a dos países, sino que su impacto se replican en todos y cada uno de los Estados que participan en los encadenamientos productivos.

Mientras los Estados Unidos es país fundacional del sistema multilateral del comercio, desde el acuerdo GATT de 1948, China sólo ingresó al sistema en 2011, luego de arduos procesos que implicaron el reconocimiento de mercado de su economía por parte del resto de los países miembros. Hoy China recurre al sistema protestando el proteccionismo imperante en la política comercial externa de uno de los países que más esfuerzos hizo por la liberalización del comercio global.