China entró definitivamente en la etapa de consolidación de su rol en el transporte internacional y advierte que no dejará su logística de aprovisionamiento y distribución en manos de gigantes europeos sin asegurarse, al menos, las redes del tráfico más calientes, es decir, las del sudeste asiático.

Las autoridades de defensa de la competencia en China, un mercado que celebra en diciembre los 40 años de “apertura” iniciados con la reforma de Deng Xiaping, aprobaron la compra de la compañía marítima con base en Hong Kong Orient Overseas (International) Limited (OOIL), junto con su división de contenedores OOCL (la octava compañía marítima del mundo), por parte del gigante Cosco Shipping Lines.

Se trata de la segunda gran jugada de concentración que realiza China, que ya había ingresado en el juego de la consolidación al fusionar sus navieras estatales Cosco y China Shipping, formalizada en febrero de 2016.

 

Cosco, la cuarta naviera de contenedores del mundo según el ránking de Alphaliner, superaría de esta manera a CMA CGM en cuanto a oferta de bodega medida en TEU.

Hoy Cosco opera 366 buques (91 propios y 275 charteados) con una capacidad de 2.061.977 TEU. Concretada la compra de OOCL, pasará a operar una flota de 467 buques y una oferta de 2.753.508 TEU (superando a CMA CGM, que ofrece 2.631.472, con más buques: 510).

Esta foto actual no obstante no refleja la expansión que logrará la firma china de continuar con sus órdenes de construcción: tiene en astilleros 18 proyectos por una capacidad de 315.410.

Expectativa

La operación, sellada en US$ 6300 millones, todavía debe ser aprobada por las autoridades antimonopólicas de, nada menos, Estados Unidos. Ambos países iniciaron el viernes último una escalada arancelaria de protección recíproca de mercados, cuyos sacudones se sentirán en todo el mundo, habida cuenta de las complejas ramificaciones de las cadenas globales de valor.

El Comité de Inversiones Externas de los Estados Unidos debe expedirse al respecto debido a que la empresa hongkonesa es propietaria de la terminal de contenedores de Long Beach (LBCT, una de las únicas dos terminales de contenedores de OOCL, junto con la de Kaohsiung, en Taiwan).

Con 6,7 millones de TEU operados en 2016, LBCT es la 21° terminal del mundo, pero la segunda puerta de entrada en los Estados Unidos, detrás de Los Ángeles (8,8 millones de TEU), según el ranking de Lloyds List.

Publicaciones especializadas del mercado marítimo y portuario internacional advirtieron que ya en el pasado las autoridades antimonopólicas norteamericanas deslizaron reparos respecto de inversiones chinas en Estados Unidos por motivos de “seguridad nacional”.

El viernes pasado arrancó lo que ya todos convienen que es “la mayor guerra comercial de la historia” con la decisión del presidente norteamericano Donald Trump de imponer aranceles del 25% a un universo de 800 manufacturas chinas, por un monto que asciende a US$ 34.000 millones. Estados Unidos tiene un déficit comercial de US$ 375.000 millones con China.

La retaliación de China es por los mismos valores. Pero mientras Estados Unidos ataca las importaciones industriales, China castigará 545 productos norteamericanos, sobre todo los vinculados con el agro.

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