Los aranceles a las mercaderías que viajaban en contenedores entre China y Estados Unidos ahora se “metieron al mar” luego de las medidas de represalias instrumentadas por China que elevaron un peldaño más la escalada bélica comercial.
La semana última, varios barcos con destino a China dieron marcha atrás tras una medida adoptada por Pekín contra el tonelaje vinculado a Estados Unidos. De hecho, China comenzará a exigir 400 RMB adicionales (56 dólares) por tonelada neta a los buques construidos, operados, abanderados o incluso listados en Estados Unidos.
Esta tarifa, que coincide con los planes de EE.UU. de cobrar mayores tarifas portuarias al tonelaje chino, añade mayor inestabilidad a la sensible industria del transporte marítimo.
Impacto potencial en el 16% de la flota mundial
Aunque el número de buques con bandera o sede en Estados Unidos es poco relevante, la cifra de buques afectados cobra relevancia al incluir a las empresas que cotizan en bolsa en EE.UU.
Según el banco de inversión Jefferies, los más afectados por esta medida son:
- Petroleros de crudo: 16% de la flota mundial afectada.
- Buques de GLP: 14%.
- Petroleros de productos: 13 %.
- Portacontenedores: 11 %.
Estas cifras, según la institución financiera, son “lo suficientemente elevadas como para generar una disrupción considerable en el mercado global”. Además, se espera que las tarifas chinas de 400 RMB iniciales aumenten cada año hasta 2028, cuando llegarán a 1120 RMB.
Condena al “unilateralismo” de Washington
La Asociación de Armadores de China (CSA) condenó enérgicamente las acciones de EE.UU., calificándolas de violaciones a los principios de no discriminación de la OMC y ejemplos de “prácticas hegemónicas”.
La CSA describió la respuesta de Pekín como “un arma legal vital para defender la competencia leal, salvaguardar la seguridad marítima y mantener el orden comercial global”, advirtiendo que el unilateralismo de Washington “solo levantará una piedra para caerle encima”.
Por su puesto, la respuesta de los sistemas y procedimientos de la industria no es inmediata, con lo que será de esperar que las demoras vuelvan a estar en el centro de la escena logística porque, por otro lado, estas medidas llegan carentes de informaciones, instrucciones o reglamentaciones claras, por lo que las autoridades portuarias no tendrán más opción que tomarse el tiempo necesario para procesar las novedades.
Ajustes de último momento en EE.UU.
Mientras China anunciaba sus tarifas, la administración estadounidense realizó ajustes de último momento a su propio plan de tarifas portuarias, revisando la base para calcular las tarifas de servicio a los operadores de buques transportadores de vehículos (car carriers) construidos en el extranjero, triplicando los costos.
Por otro lado, alivió las restricciones que se impondrían a las licencias de exportación de cargas de GNL si se desplegaban buques no construidos en Estados Unidos.
El Departamento de Comercio de Estados Unidos agregó que también impondrán aranceles del 100% a las grúas pórtico y a los chasis y piezas intermodales, una medida que apunta directamente a los equipos portuarios fabricados en China.















