Marcelo Cima es diplomático desde hace 45 años. El flamante Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería cree que “la política devastó el área económica” del Ministerio y que hay tres ejes clave para reconstruir la política exterior económica.

Embajador en Ginebra, ante los organismos internacionales, y luego ante la Unión Europea, durante una entrevista con Trade News cuenta que conformó un grupo de casi 100 expertos para “producir papeles sobre política exterior”, que originalmente fueron para la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta, y luego pasaron a Patricia Bullrich.

-¿Y cómo llegaste al puesto actual?

-Me llamaron y me dijeron: Diana Mondino (actual Canciller) quiere hablar con vos sobre diferentes temas del área económica de la Cancillería. Hablamos una hora cuarenta y cinco, y le conté lo que pensaba.

Le dije que creía que el área económica de Cancillería estaba devastada, porque hubo mucha política dentro de la Cancillería, y los funcionarios (de carrera) no siempre están conformes de trabajar con la política.

Le comenté que creía que en política exterior económica había que hacer básicamente tres cosas:

  1. Iniciar el proceso de accesión a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico)
  2. Firmar el acuerdo Mercosur-UE, y luego con los que siguen. Porque si cerrás -respetando tus intereses- con el más difícil, el que tiene más experiencia, gente y recursos, después se facilita con el resto
  3. Modernizar los acuerdos de promoción y protección de inversiones

Marcelo Cima, Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, en su despacho del piso 8.

-El Acuerdo Mercosur-UE es como una historia sin fin…

-Creo que las diferencias no son tantas y que se puede cerrar porque hay voluntad de los socios del Mercosur para hacerlo. Hay cuatro o cinco cuestiones técnicas pendientes de resolución –como el monto de las líneas de cooperación, un tema de indicaciones geográficas y resolver sobre la certificación de deforestación-, pero hay una cantidad de temas a los que, si les ponés el acelerador, en algún momento llegás al punto medio.

La diferencia entre el gobierno anterior y el actual es que nosotros estamos dispuestos a cerrar. El gobierno anterior lo podría haber hecho, pero no lo hizo. Es una decisión política.

Explicacción filosófica

Es muy importante explicar lo que significa cerrar un acuerdo como este. Porque quienes no siguen estos temas creen que mañana tienen que empezar a competir con las empresas europeas. Hay que detallar cómo son los plazos y los tiempos, explicar el tema filosóficamente, porque lo que se acordó con la UE es mucho más que un acuerdo de libre de comercio.

Se negocia el acceso a mercados en un plazo largo, con un plazo de adaptación, y al mismo tiempo existen cláusulas gatillo para casos en los que, por alguna razón, se verifique el ingreso de algún producto que pueda perjudicar al producto nacional.

Nunca hay libre comercio de hoy para mañana. Hay plazos de adaptación, mecanismos de solución de diferencia, salvaguardias, etc. No vas a tener “una invasión” de algo que perjudique a la producción nacional. Lo que habrá será un proceso de desgravación progresiva en un tiempo determinado.

Habitualmente la OMC permite canastas de 10 años. En el acuerdo con la UE, el Mercosur logró canastas de 15 años. A su vez, la UE bajará aranceles a 0 en 76% de los productos, y el Mercosur, el día 1, baja aranceles a sólo 3% de los productos.

Claramente somos un bloque que no está exactamente en la misma posición que la UE, y eso se refleja en el hecho de tener un período de desgravación más largo y en mecanismos de solución específicos.

Es un acuerdo que le pone un marco a la relación imaginando un mundo dentro de los próximos 15 años.

-¿Y la OCDE?

-La OCDE es básicamente una máquina de producir estándares en diferentes temas -desde corrupción y derechos humanos, a una ley de competencia- que se exportan al mundo y que deben cumplir los 38 países que la integran.

Para lograr eso se necesita internalizar las normas, y para eso hay que armar un sistema de coordinación que va desde los ministerios nacionales hasta las provincias. Es un laburo enorme que lleva tiempo, Chile tardó 6 años; Colombia, 8… ¿Nosotros? No sé, ¿7? Suponiendo que ese sea el número, significa que será un tema que exceda a un gobierno.

Patrullaje en el Ministerio

-¿Están preparados los diplomáticos actuales para trabajar en estos temas, de la manera en la que se necesita que lo hagan?

-¡Gran punto! Desde hace tiempo vengo “patrullando la Cancillería” para a ver si efectivamente los recursos humanos estaban para hacer eso. Armé un grupo de Whatsapp que se llama “Los que saben”. Ahí están los que saben de los temas económicos, de reglas de origen, aranceles, disputas… con la idea de pimponear qué es lo que deberíamos hacer en los próximos años. Y funcionó. Así como el grupo de diplomáticos en actividad terminó produciendo un paper, el grupo de “Los que Saben” también produjo pensamiento estratégico.

Me parece es que lo que le faltaba a la Cancillería era conducción profesional.

Cancillería Argentina

-¿Cuál es el rol del ISEN (Instituto del Servicio Exterior de la Nación)?

-El papel del ISEN es central. Probablemente vaya a dirigirlo un diplomático profesional retirado, con mucha experiencia en el tema académico. Creo que sería bueno trabajar sobre casos concretos, políticos, humanitarios, económicos, etc. Ejercitar el mecanismo de funcionamiento. Además de recuperar el área económica, hay que trabajar en la formación y en el sistema de ingresos (de los diplomáticos).

La Cancillería tiene los recursos humanos calificados, creo que sólo hay que organizarlos.

Simplificamos el organigrama de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales. Quedaron dos subsecretarías, una de Negociación y otra de Promoción.

Eso que dicen algunos, que los diplomáticos tienen que dejar de ir a los cócteles y salir a vender con la valija, es una pavada importante. Es difícil vender si tenés la macro totalmente desordenada. Pero de cualquier manera, el laburo de las embajadas no es un embajador con una valija.

Si pudiéramos definir la oferta exportable, y tuviéramos la información de quién está ofreciendo tal cosa y del otro lado tenemos al comprador, la función de la embajada es hacer ese matching. Pero el laburo de los diplomáticos es mucho más que eso. Lo que hacés es abrir las puertas a los empresarios para que puedan hacer su negocio. El embajador con la valija es una mala descripción de la función del embajador.

Estuve en dos embajadas económicas y sé lo que hay que hacer. Me parece que es una frase hecha. Creo que hay que hacer las cosas seriamente y no a los gritos. La Argentina fue demandada en la OMC –y perdió muchos casos- por declaraciones de ministros en los diarios. En el caso, la contraparte presentaba como prueba lo que había dicho el ministro en los diarios.

De qué se trata

-¿Qué significa modernizar los acuerdos de promoción y protección de inversiones?

-Es un tema que he trabajado mucho. Los acuerdos de promoción y protección de inversiones se terminaron en la década del 90, y así como en los acuerdos comerciales hubo una evolución y el contenido de los que se firman hoy es diferente, esto también quedó relegado.

El acuerdo comercial con la UE, por ejemplo, es un acuerdo de tercera generación, no es sólo comercial, es un acuerdo de asociación.

La discusión es los acuerdos de los 90 tenía categorías muy amplias en favor de los inversores. El mundo entendió eso y los países empezaron a evolucionar y a -palabra que no le gusta a nadie-, restringir los derechos de los inversores básicamente definiendo qué es un inversor, qué tipo de inversión te interesa como país, que tiene que respetar estándares laborales, sostenibilidad, desarrollo a largo plazo, el medio ambiente, etc.

Hoy están dadas las condiciones para que el Gobierno inicie ese proceso de modernización. Hay que hacerlo quirúrgicamente, empezando por los países que ya te propusieron modernizar el acuerdo.

Al presentar a su equipo, la Canciller dijo que uno de sus objetivos es quitarle ideología a la Cancillería, pero elegir avanzar con el ingreso a la OCDE y dar de baja el acuerdo con los Brics es una decisión ideológica…

-No, es una posición política de un gobierno. Me parece que lo que quiso decir es que va a sacar la ideología de la ejecución interna en el Ministerio. Un gobierno asume con una determinada posición, lo votaron para eso. Yo no quiero hacer política, no soy político.

Ahora, es importante señalar que la política exterior de muchos países es un poco más constante que la nuestra, que es pendular.

Cuento una anécdota del día en el que en 2016 llegué como embajador a la OMC. Voy al primer Consejo General y, por orden alfabético, me siento al lado del representante de Australia. El australiano me abraza, me dice que está muy contento de ver que la Argentina vuelva al mundo y agrega: “Deberían dejar de ser esquizofrénicos”. Está todo dicho, esa era la visión de un diplomático profesional sobre la Argentina. Me dio vergüenza.

-¿Qué hace falta para cambiar eso?

-Antes de la existencia del ISEN, la diplomacia era la diplomacia de los amigos del poder. Muñiz tuvo una gran idea al decidir hacer una diplomacia profesional. Con el paso del tiempo, los temas se fueron complicando y la política exterior empezó a sofisticarse, con lo que empezaron a necesitarse más especialistas por temas.

Me parece que con el paso del tiempo la política se metió de modo exagerado en todo, y en el gobierno anterior se exageró mucho eso. Había mucha gente en su casa (en comisión) porque estaban identificados como que pensaban diferente.


Imágenes: Florencia Carbone