En los países desarrollados, la agenda de políticas públicas está liderando cambios que propician menores niveles de emisión y de contaminación en lo que hace a la logística y la movilidad pública y privada.

De acuerdo con reportes de British Petroleum Global, el 24% de las emisiones efecto invernadero del mundo son producidas por los medios de locomoción, incluido el tráfico aéreo y el marítimo.

En ese contexto, queda en claro la necesidad de que en la Argentina se analice y planifique una agenda de abordaje integral que permita adecuar a mediano plazo un conjunto de políticas y afectaciones empresariales, en consonancia con el plano internacional y los Acuerdos Medioambientales firmados por nuestro país.

La sostenibilidad ambiental y los compromisos internacionales nos motivan a encontrar salidas que fomenten el uso de combustibles más limpios y económicos.

Desarrollo energético

Argentina debe definir su plan de desarrollo energético. Pensar en monetizar Vaca Muerta incluye dar valor a las redes de carga de gas existentes y futuras, y constituye una forma de sumar valor agregado y empleo argentino a lo largo de nuestra extensa geografía.

La tendencia observada en otros países da la pauta de la ventaja que presenta Sudamérica, que tiene recursos gasíferos provenientes de yacimientos disponibles en áreas diversas a precios competitivos y además presenta todo un entramado industrial, tecnológico y vehicular para promover el sector.

En los hechos, Sudamérica resulta el segundo continente por relevancia en el número de puntos de repostaje y vehículos destinados al uso del gas, liderado por Brasil y Argentina.

Por eso resulta clave entender los beneficios que implicaría avanzar en políticas tendientes a promover los planes y proyectos de ordenamiento y mejora del sistema de transporte de pasajeros y de carga, con el propósito de fomentar movilidades saludables.

El ejemplo argentino

Argentina ha logrado una amplia difusión del uso del gas natural mediante la conversión de su parque automotor a GNC (Gas Natural Comprimido). Dicho proceso resulta de relevancia, pues por un lado ha logrado generar demanda de un insumo que presenta una ventaja comparativa, y por el otro, encadena todo un desarrollo de valor agregado en fabricación de surtidores, compresores, cilindros e ingeniería propia.

En este marco, durante el año pasado, se verificó una fuerte intensificación en el uso del gas vehicular destinado al transporte pesado.

Camiones y buses a gas

De hecho, entre marzo de 2020 y diciembre de 2021 se incorporaron alrededor de 216 camiones y buses propulsados a GNC y GNL (Gas Natural Licuado), a los que se suman casi unos 1.750.000 vehículos livianos. Se destacan además experiencias de buses propulsados a GNC que circulan en CABA y en varias provincias del Centro y de la Patagonia, dando origen al futuro uso del gas en el transporte público.

En este punto, resulta preciso destacar la profusa red de carga de GNC, que eventualmente podría incluir al GNL, y que supera las 2.000 Estaciones con una distribución geográfica homogénea a lo largo del país.

En línea con lo expuesto, los transportes propulsados con motores que utilizan gas natural como combustible, se ofrecen como una alternativa potencialmente viable en nuestro territorio nacional, tanto por la disponibilidad de ese combustible gaseoso, como por la extensión de sus redes de distribución y despacho.

Reducción por vía doble

Su uso traería aparejado una reducción notoria de la emisión de ruidos y gases tóxicos, mejorando la condición de vida de la población. Máxime si se considera que el grueso de los camiones circula actualmente utilizando gasoil grado 2 (o su equivalente Euro II), que resulta verdaderamente disonante de las perspectivas mundiales y altamente contaminante.

Asimismo, el desarrollo tecnológico alcanzado, aplicado al funcionamiento de los motores de combustión interna utilizados en el transporte, permite lograr un control de dicha combustión. Lo cual además de sus virtudes ecológicas facilita un uso racional de los recursos energéticos, el desarrollo industrial y el eslabonamiento productivo asociado al sector.

En una década

Ahora bien, conforme avanzan los objetivos del reciente “Plan de Promoción de la Producción de Gas Argentino”, y considerando maximizar los efectos de una matriz de transporte que intensifique la utilización del GNC y del GNL, se podría valorizar la producción del gas local, tanto por la estructuración de contratos de largo plazo, como por los precios reconocidos en estos mercados. A tales fines se requiere garantizar precios de gas competitivos en toda la cadena de comercialización.

Las proyecciones indican que, con políticas activas para dinamizar el sector y una relativa penetración de vehículos con motores dedicados a gas, en el término de 10 años el consumo de gas destinado a la locomoción en la Argentina podría pasar de los 6,3 millones de metros cúbicos diarios de 2021 (se vio disminuido considerando los efectos derivados de la pandemia), a 23,3 millones de metros cúbicos por día, de forma continua y sostenida.

¿Qué pasa en los países desarrollados?

En el caso de la Unión Europea (UE), por ejemplo, se dictó la Directiva Europea 2014/94/UE, tendiente a construir legislaciones que promuevan el uso de combustibles menos contaminantes, incluidos la movilidad eléctrica, el GNC y el GNL, los biocarburantes y el hidrógeno.

De este modo, las medidas tienden a coordinar a los países miembros de la UE en post de alcanzar la competitividad de estos nuevos insumos menos contaminantes, garantizando su escala, rentabilidad y promoviendo su expansión con objetivos concretos (técnicos, ambientales, económicos y regulatorios) que resultan de estricto cumplimiento.

Recambio

Cabe destacar que el gas natural, en complemento con el desarrollo del biometano, está comandando un proceso de crecimiento sostenido de recambio de combustibles fósiles (diésel o gasóleos) a otros de transición, como lo son el GNC y el GNL. Se considera que estos nuevos combustibles generan menores emisiones y a su vez resultan competitivos en términos económicos.

La UE actualmente tiene unas 4120 Estaciones de GNC (&Bio GNC) y 414 de GNL (&Bio GNL) instaladas, y se prevé que hacia 2030 la tendencia llegará a las 10.000 y 2000 estaciones respectivamente.

Por su parte, se estima que los vehículos pesados propulsados a GNC y GNL (incluidos buses que transitan en ejidos urbanos) alcancen una penetración sobre el mercado vehicular del orden del 40% hacia 2040, liderado por Alemania, Francia, Inglaterra, Italia y España.

Mercado marítimo

Por otra parte, el uso del GNL se está promoviendo aceleradamente en el mercado marítimo, que intenta minimizar las emisiones de azufre y los altos niveles de material particulado.

Así, el año pasado había unos 450 buques propulsados a GNL (sumando aquellos que están en operaciones y los próximos a operar), y en las nuevas construcciones, el gas ya representa un 20% sobre el total demandado, previéndose una penetración sostenida del GNL y un aumento de la actividad de bunkering de GNL en todos los puertos europeos.

De este modo, de acuerdo con los registros de la UE, el GNC resulta un 60% más económico que las gasolinas (naftas) y un 42% más módico que los gasóleos (o diésel).

Cambio profundo

El desarrollo del GNL en vehículos pesados de larga distancia y en buses urbanos, junto con la utilización del GNC determinará una modificación profunda en el esquema de movilidad a nivel internacional.

Actualmente el gas natural es entendido como el combustible de “transición” hacia matrices renovables. Ello es por la búsqueda de combustibles menos contaminantes y a su vez competitivos.

En tal sentido, Europa ha prestado especial atención en el desarrollo de un parque automotor liviano, otro de transporte pesado y para el uso urbano de pasajeros, provistos con gas natural.

Asimismo, las tecnologías de GNL han dado paso a la autonomía ante largas distancias (1.200 kilómetros), y el uso del GNC en la logística suburbana y en el transporte urbano (450 kilómetros).

Estos avances generan menores contaminantes, puntualmente material particulado, e inclusive disminuyen los ruidos nocivos. Su expansión se inserta también de forma coordinada por las Directivas Europeas al transporte marítimo y al ferrocarril.

Movilidad sostenible

La movilidad sostenible resulta un elemento de relevancia a la hora de catalogar y promover el uso del gas natural.

Por ello, en los países desarrollados se incluyen medidas que incentivan su utilización. Entre otras:

  • Etiquetas de promoción verde GNC (ECO)
  • Etiquetas de eficiencia
  • Promoción urbana de pasajeros
  • Incentivos económicos (desde bonificaciones una vez efectuada la conversión a GNC, GNL o GLP, hasta subvenciones directas a áreas específicas vinculadas con el turismo o taxis).

La UE ha dictado una normativa integral (Directiva Europea 2014/94/UE), que establece la necesaria localización de una estación de GNL cada 400 km, una de GNC en municipios de más de 100.000 habitantes, y una estación de GNC en carreteras de la Red Ten-T (“Corredores azules”) cada 150 km y en ciudades de más de 100.000 habitantes.

De este modo, bajo la estructuración de corredores viales se ha logrado que, en 2016, por primera vez, un camión a GNL haya unido localidades del Sur de España con Suecia.

Tendencia global

Todo esto muestra que hay una tendencia mundial a migrar hacia el gas natural como combustible vehicular en el transporte por sus condiciones ecológicas y económicas. Países como España, Alemania, Italia y Estados Unidos están lanzando cada vez más unidades propulsadas con gas natural. A su vez la amplia disponibilidad mundial del gas natural fomenta dicha estrategia.

Y todo esto muestra también la importancia de que, cuanto antes, en la Argentina el tema sea eje de una agenda compartida por el sector público y el privado.


La autora es Docente CEARE-UBA. Asesora Externa de Fadeeac, especialista en energía. Mg. Universidad de Barcelona. Economía de la Regulación, Tarifas y Servicios Públicos en Energía. Mg. Universidad Europea Miguel de Cervantes, Especialista en Economía Circular, Medio Ambiente & Movilidad Sostenible.