Estados Unidos y China han llegado a un acuerdo para mitigar las tensiones comerciales desatadas por la escalada arancelaria, que mantuvo en vilo tanto al comercio mundial como a las cadenas de suministro y, a partir del 14 de este mes, el aumento de aranceles entra en una tregua por 90 días.
Las dos principales potencias económicas decidieron implementar una reducción sustancial en los aranceles aplicados recíprocamente. Este entendimiento bilateral se perfila como un paso fundamental para reintroducir estabilidad en las complejas relaciones comerciales entre ambos gigantes.
El acuerdo fue logrado en el marco de encuentros de alto nivel celebrados en Ginebra, con delegaciones integradas por destacadas figuras de ambas administraciones, incluyendo al Secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y al representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, mientras que la representación china contó con la presencia del viceprimer ministro He Lifeng.
Suspensión
De acuerdo con lo comunicado por la Casa Blanca, los términos del acuerdo estipulan la suspensión de los 24 puntos porcentuales de los aranceles que habían sido impuestos por ambas naciones recientemente.
Esta moratoria arancelaria tendrá una duración de 90 días, con efecto a partir del 14 de mayo. No obstante, se mantendrá un arancel base del 10%.
En rigor, Estados Unidos reducirá los aranceles adicionales impuestos a China este año, reduciéndolos del 145% al 30%. Mientras tanto, China reducirá sus aranceles sobre los productos estadounidenses del 125% al 10%.
Recíproco
Respecto del alcance de la medida, Greer manifestó en una conferencia de prensa que ambas partes habían convenido una “pausa recíproca en aranceles por un total del 115% durante 90 días”.
Vale la pena recordar que desde el 1 de febrero pasado, la Administración Trump había implementado diversas medidas arancelarias sobre bienes chinos, que incluyeron un arancel universal del 10% efectivo desde el 4 de febrero, un 10% adicional asociado al comercio de fentanilo aplicado desde el 4 de marzo, así como también un arancel “recíproco” del 125% en vigor desde el 9 de abril.
Estas acciones se justificaron, entre otras razones, por el déficit comercial bilateral, cuantificado por las autoridades de EE.UU. en 1.2 billones de dólares.
El acuerdo desata implicancias directas y relevantes para la industria de la logística y el transporte marítimo global.
Consecuencias
De acuerdo con informes sectoriales como el Global Port Tracker, citado por el portal World Cargo News, los puertos de contenedores en Estados Unidos se preparaban para experimentar su primera contracción interanual en las importaciones en más de dieciocho meses.
Sin embargo, la introducción de esta pausa de 90 días tiene el potencial de alterar dichas proyecciones, pudiendo generar un nuevo impulso en los volúmenes de carga que arriban a los puertos estadounidenses.
La consultora Descartes indicó que en abril último las importaciones en contenedores de Estados Unidos mantuvieron un desempeño robusto, registrando un incremento del 1,2% en comparación con marzo y un 9,1% respecto al mismo mes del año anterior, superando la marca de las 2,4 millones de TEU por segunda vez en el ejercicio.
De hecho, a pesar de la tensa oratoria proteccionista norteamericana, China se mantuvo como el principal origen de las importaciones de Estados Unidos durante abril.
Sin embargo, a pesar de la tregua, ambas potencias pusieron en riesgo de parálisis un comercio bilateral de casi US$ 600.000 millones, provocando graves interrupciones logísticas, pánicos en los mercados y el temor a una recesión con inflación en la principal economía del mundo. Hasta ahora.
















