CIUDAD DE MEXICO.- “Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio.” Más allá de que son muchos los que aseguran que la frase se atribuye erróneamente a Charles Darwin, la idea describe de modo perfecto lo que hoy ocurre con la OMC.

La Organización Mundial del Comercio lucha por sobrevivir y la definición no es exagerada si se tiene en cuenta que el ideólogo y ejecutor de los principales ataques es el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Invitados por Canadá, la Unión Europea (UE) y once países (Australia, Brasil, Chile, Corea del Sur, Japón, Kenia, México, Nueva Zelanda, Noruega, Singapur, Suiza) se reunieron en Ottawa y sellaron un compromiso: fortalecer y modernizar la OMC.

Canadá fue el anfitrión de una cumbre en Ottawa para fortalecer y modernizar la OMC. De los 164 miembros de la organización invitó a la Unión Europea (UE) y a once países: Australia, Brasil, Chile, Corea del Sur, Japón, Kenia, México, Nueva Zelanda, Noruega, Singapur, Suiza.

El encuentro terminó con una hoja de ruta en la que se enumeran los principales objetivos en los que trabajará que anunció que volverá a reunirse en enero de 2.019.

En la lista se destaca la intención de desbloquear el sistema de resolución de disputas de la OMC. Hoy el Órgano de Solución de Diferencias es “un sistema que trabaja bajo presión” y que “está al límite”, según explicaron funcionarios de la OMC.

Para tener una idea de la situación alcanza con mencionar que sólo en lo que va de este año se iniciaron 33 procedimientos, la cifra más alta registrada (el promedio histórico en los 23 años de vida de la OMC es de 16 anuales).

En la OMC se refleja el proteccionismo

El dato también refleja el creciente grado de proteccionismo ya que esta instancia es a la que acuden los miembros para denunciar el incumplimiento de las normas de otros Estados parte.

A modo de ejemplo, los cruces entre la UE y EE.UU. por supuestos subsidios a la industria aérea (Airbus y Boeing, respectivamente), se registran aquí. Y también el procedimiento que esta semana inició Brasil contra China –que por primera vez denuncia al gigante asiático- por las medidas aplicadas a las importaciones de azúcar.

El sistema de resolución de disputas es la columna vertebral de la OMC, “sin un medio para solucionar las diferencias el sistema basado en normas sería menos eficaz”, dijo un funcionario del organismo.

De hecho, la mayoría de los casos se resuelven en esta etapa de mediación. Si ello no ocurre se conforma el grupo de expertos que tendrá a su cargo llevar adelante el Panel que evaluará el Órgano de Apelación.

El sistemático bloque norteamericano

Pero esa es otra de las piedras en el camino ya que EE.UU. viene bloqueando sistemáticamente la designación de los jueces que integran el Órgano de Apelación que de no mediar un cambio quedaría inoperativo el año próximo.

De los 7 jueces que debe tener el órgano, hoy sólo quedan tres en funciones ya que EE.UU vetó las propuestas para los cuatro cargos vacantes desde 2.017 y dos de los tres miembros actuales finalizan su mandato en diciembre de 2.019.

Los asistentes a Canadá fueron invitados por el país anfitrión. Fuentes de la OMC especularon con que la ausencia de EE.UU. y China en esta primera instancia no es casual.

La ausencia de EE.UU. y China

La intención de Canadá habría sido convocar a países “afines” a la idea de reconstrucción de la OMC para lograr una propuesta concreta sobre la que trabajar sin interferencias ni demoras. Sin embargo, está claro que no hay reforma sustentable del organismo sin la participación de los dos principales actores del comercio mundial actual.

Así lo admitió el ministro de Comercio Internacional de Canadá, Jim Carr, quien explicó a los periodistas que la reunión se hizo para establecer el “marco para un impulso más constructivo en torno a medidas reales para la reforma”, pero que los cambios en la OMC no serán posibles a menos que EE.UU. y China se incorporen al proceso.

“Estamos en el proceso de establecer la mesa para un esfuerzo mayor, ampliándolo a todos los miembros, y el esfuerzo debe incluir a EE.UU. y China”, dijo Carr.

En el comunicado posterior al encuentro en Ottawa, se destaca la necesidad de “vigorizar” la función negociadora de la OMC, se aboga por concluir las conversaciones sobre la eliminación de los subsidios a la pesca en 2.019 y se asegura que es clave para la relevancia de la OMC “responder a los problemas económicos y comerciales modernos, y abordar temas pendientes y no concluidos“.

Contra el proteccionismo

Casi de rigor en estos casos, los participantes expresaron también su preocupación por “el aumento del proteccionismo” y las crecientes tensiones comerciales “vinculadas con grandes cambios en el panorama global de comercio, definición que incluye no sólo la denominada guerra comercial entre EE.UU. y China, sino el impacto de la tecnología, entre otros aspectos.

En declaraciones a CBC, la radiotelevisión pública canadiense, el director general de la OMC, Roberto Azevêdo, dijo que su principal prioridad para reformar la organización es “que el Órgano de Apelaciones funcione de forma apropiada”.

“Estados Unidos ha bloqueado el nombramiento de miembros del Órgano de Apelación por sus preocupaciones con el mecanismo de apelaciones y más específicamente el trabajo realizado por el Órgano de Apelación”, detalló Azevêdo.

El director general de la OMC fue tajante: si ese órgano no funciona “dañará de forma significativa el sistema”, dijo antes de advertir que no se están produciendo avances en ese sentido.

Azevêdo lamentó que EE.UU. no esté proponiendo cambios al Órgano de Apelación para destrabar la situación. “Es un monólogo en estos momentos”, describió.

Críticas sin aportes

Funcionarios de la OMC admiten que muchos de los cuestionamientos norteamericanos hacia la institución tienen asidero. Sin embargo, al igual que Azevêdo, recriminan que Trump se limite a criticar sin aportar soluciones.

Las fuentes explican que si bien la organización es “joven” –se fundó en 1.995- los cambios en los últimos años han sido tan profundos y vertiginosos que se hace necesario revisar metodologías, temas y plazos.

Los más optimistas piensan que el paso del tiempo permitirá poner las cosas en su verdadera dimensión y que, por ejemplo, la Conferencia Ministerial realizada en Buenos Aires en diciembre de 2.017 será vista como el nacimiento de la nueva OMC, gracias a la incorporación de temas como pymes, comercio electrónico e inversiones.

El vocero de la OMC, Keith Rockwellel y el director general Roberto Azevêdo, dan el informe final de la Conferencia Ministerial de Argentina, presidida por la ex canciller Susana Malcorra. Foto: © WTO/ Cuika Foto

¿Por qué es tan importante la supervivencia de la OMC? En Ginebra repiten casi como un mantra que se trata de la única organización internacional a cargo de las normas del comercio mundial, que es un lugar al que acuden los gobiernos para solucionar sus problemas comerciales mediante la negociación y en un marco de igualdad y que el objetivo de la OMC va mucho más allá de “liberalizar el comercio”.

El sistema de reglas consensuadas permite proteger los consumidores, el medio ambiente y, aunque una vez más suene exagerado, evitar guerras.

Mercancías y soldados

“Si las mercancías no cruzan las fronteras, lo harán los soldados”, resumió un funcionario de Ginebra. La cita del economista francés Fréderic Bastiat llegó antes de recordar lo que ocurrió en abril de 1.929, cuando los senadores norteamericanos Willis Hawley y Reed Smoot pergeñaron la Tariff Act (Ley de Aranceles), una iniciativa por la que EE.UU. elevó unilateralmente los aranceles para los productos importados con el objetivo de mitigar los efectos de la Gran Depresión.

Lejos de lograr el objetivo buscado, la medida hizo que en los próximos cuatro años y medio desaparecieran 2/3 del comercio mundial y junto con ello la creación de empleo y el crecimiento económico.

Las fuentes establecen una conexión directa entre esa situación y el estallido de la Primera Guerra Mundial, y explican que como salida de los dos grandes conflictos que ha tenido el mundo, en 1.948 se creó el GATT (antecesor directo de la OMC).

Nadie puede asegurar si hoy existen posibilidades de llegar a un conflicto armado a nivel global, pero queda en claro que el creciente proteccionismo es una suerte de combo que incluye discursos y medidas xenofóbicas, caída de la actividad económica y generación del empleo, y crisis migratorias en busca de mejores horizontes como resultados ¿colaterales?

El tiempo, la voluntad política y la cordura de los principales referentes terminarán de escribir la historia de la OMC, el organismo en el que, pese a los cuestionamientos de Trump, cada país, sin importar su tamaño, tiene un voto.

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