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Pocas cosas tan seguras en estos tiempos de incertidumbre alimentada por el Covid-19 como que, después de la pandemia, nada volverá a ser igual. ¿Cómo será la vida después de la cuarentena? Pensar y planificar el regreso a las grandes oficinas, fábricas o shoppings de manera tal que empleados, clientes y proveedores convivan de modo seguro es, sin dudas, uno de los grandes desafíos.

Porque si hay algo claro respecto del Covid-19 es que, más allá de los efectos sobre la salud de los humanos, la pandemia provocará –de hecho ya lo está haciendo- un enorme cambio cultural que abarca desde la manera en la que nos relacionamos, trabajamos, comerciamos, viajamos y consumimos entre otras tantas cosas.

¿Adiós a los lectores de huellas?

Aunque hay una creencia generalizada respecto de que el home office llegó para quedarse y con ello habrá menor densidad ocupacional en las oficinas, ese punto de encuentro laboral no desaparecerá, aunque definitivamente sufrirá varias adaptaciones.

“¿Quién aceptará apoyar el dedo para que un lector tome su huella? Hoy la mayoría seguramente tenga reservas hasta de pasar una tarjeta por un lector de RFID. Todos los elementos táctiles serán reemplazados por la detección facial con cámaras que tienen la capacidad de combinar eso con la detección de temperatura y si una persona está usando barbijo”, dice Alejandro García Cano, Director de Seguridad Electrónica y Soluciones de Securitas Argentina.

Riesgo patrimonial y sanitario

Durante el webinar “Cómo planificar una salida responsable de la cuarentena”, García Cano explicó que la nueva realidad hizo que la empresa –que pertenece al grupo sueco Securitas- sume al tradicional análisis de riesgo patrimonial, el análisis de riesgo sanitario.

Durante una hora, describió de qué modo se pueden abordar las necesidades actuales para lograr que la sociedad vuelva a la actividad comercial y laboral, a producir y a moverse en diferentes ambientes, de manera segura.

El abanico de herramientas incluye desde recursos sencillos como acordar una alternancia cíclica de asistencia del personal en horarios que busquen evitar las “horas pico” en el transporte, hasta el uso de inteligencia artificial para identificar 30 rostros al mismo tiempo, distinguir si las personas están usando barbijo y tomar la temperatura de cada uno; nano cristales sobre las manijas de apertura de las puertas que al actuar con la luz generan una reacción de oxidación continua más fuerte que la lavandina y sistemas para controlar el aforo no solo en los ingresos de un shopping o un edificio de oficinas, sino para conocer lo que ocurre en las diferentes áreas por alertas de exceso de personas, por áreas, en tiempo real.

Escapar a la fascinación tecnológica

Las soluciones tecnológicas suelen causar una fascinación generalizada, pero es clave distinguir qué es lo que verdaderamente sirve en cada caso y tener en claro que sin el respaldo humano detrás de ese despliegue, analizando riesgos y ejecutando medidas, no hay tecnología que alcance, advirtió.

Por eso, al mismo tiempo que describía el arsenal tecnológico disponible, García Cano explicó que para que el regreso a “la normalidad” se produzca de manera segura, será necesario combinar la tecnología adecuada con personal capaz de leer de modo correcto toda la información que se recolecta a través de analytics y ejecutar las medidas apropiadas.

“Antes de comprar recursos tecnológicos, las empresas deben asesorarse con expertos, pedir que les armen una propuesta seria y a medida. Cada caso es diferente. Hay muchas compañías que ya cuentan con alguna de esas tecnologías y uno de nuestros desafíos es lograr armonizar lo que tienen con lo que se necesitará ahora y lo que se necesitará en los próximos años”, aconsejó.

Efecto inmobiliario

“Todo esto dejará muchos cambios culturales. Por ejemplo, la venta por catálogo existe en Europa y Estados Unidos desde hace muchísimos años, y es eso lo que luego se convirtió en Amazon o en Mercado Libre. Hay un estudio que muestra que en los mercados desarrollados, hay un flujo anual de alrededor de 10 paquetes por año, por habitante. En la Argentina esa cifra baja a 2, por lo que, claramente, queda mucho por crecer”, dijo García Cano en diálogo con Trade News.

Y entonces se refirió a la creciente demanda de brindar seguridad tecnológica en la denominada última milla.

La cuestión, según Director de Seguridad Electrónica y Soluciones de Securitas Argentina, se divide en dos partes:

  • La primera, en la que los proveedores hacen la entrega a un almacén de última milla. De hecho este tipo de construcciones son las que según los arquitectos se incrementen a raíz del aumento de home office (que reduciría las superficies de oficinas y haría que buena parte de las nuevas inversiones se vuelquen a la construcción de depósitos AAA). Es claro que a esos depósitos habrá que darles una enorme seguridad electrónica con todas las tecnologías disponibles, especialmente todo lo relacionado con incendios.
  • La segunda tiene que ver con el ingreso a los lugares donde vive la gente, un edificio de departamentos, un barrio cerrado, etc, donde es necesario dar a esas cajas seguridad, trazabilidad y confiabilidad.

Locales como probadores

“La última vez que estuve en EE.UU. veía cómo la gente entraba a un local de Nike, pedía un producto, lo probaba y se iba, y los vendedores ni se inmutaban. Nadie compraba nada porque en realidad iban al local para probarse el producto, ver cuál es su talle, si les quedaba cómodo. Después, salen de ahí y lo compran por e-bay. La tendencia marca que el comercio electrónico seguirá aumentando y los locales quedarán como probadores”, relató.

Durante el webinar, García Cano ilustró la complejidad que se verifica en las grandes superficies comerciales a la hora de planificar una salida responsable de la cuarentena.

 

Mediante una infografía que reproducía la estructura de un shopping, mostró cómo es necesario atender de modo simultáneo diferentes frentes:

  • Ingreso y egreso al shopping de los clientes. Hay cámaras que además de medir la temperatura de un grupo de hasta 30 personas en simultáneo, realizan identificación facial y establecen si la persona está usando barbijo. Toda esa información se analiza en tiempo real y establece mediante un sistema de semáforos, por ejemplo, si el lugar tiene capacidad habilitada para recibir a más visitantes (aforo). Pero hay un dato asociado que resulta clave: el control de flujo y sentido de desplazamiento de los visitantes de modo tal de evitar aglomeraciones en los puntos entrada.
  • Ingreso de mercadería. Los denominados túneles sanitizantes permiten una desinfección segura de la mercadería. Se trata de una cinta transportadora que está en permanente movimiento sobre la que se colocan los productos que son rociados con una solución de catión de amonio cuaternario.
  • Ingreso y egreso a las zonas bares y restaurantes. Lo ideal sería eliminar el uso del dinero en papel (a cambio, fomentar el uso de pago electrónico) para reducir las chances de contacto con superficies potencialmente contaminada.

Soluciones a medida

“Antes de comprar recursos tecnológicos, las empresas deben asesorarse con expertos, pedir que les armen una propuesta seria y a medida. Cada caso es diferente. Hay muchas compañías que ya cuentan con alguna de esas tecnologías y uno de nuestros desafíos es lograr armonizar lo que tienen con lo que se necesitará ahora y lo que se necesitará en los próximos años”

Alejandro García CanoDirector de Seguridad Electrónica y Soluciones de Securitas Argentina

A la hora de realizar controles asociados a la temperatura hay una gran variedad disponible:

  • Control de temperatura fijo. Allí se utilizan cámaras termográficas de largo y corto alcance que permiten realizar analíticos de ingresos y egresos, y con ello un “Crowd Control” para cumplir con el aforo. También hay cámaras que realizan detección de rostro mediante Inteligencia Artificial (es posible realizar mediciones de múltiples caras al mismo tiempo).
  • Control de temperatura de mano. En estos casos la medición es 1 a 1. Se combinan smartphone  y cámara termográfica.
  •  Control de acceso + temperatura. Se aplica un lector biométrico que registra temperatura; pero también hay opciones para hacer en el mismo paso reconocimiento facial, tomar temperatura y verificar si la persona usa barbijo. También es posible agregar estas funciones a los pórticos de detección de metales.

Preservar la información

En medio de semejante despliegue tecnológico, García Cano advirtió sobre un aspecto fundamental a tener en cuenta en estos tiempos: la ciberseguridad.

“Deberán extremarse las medidas de seguridad en ese sentido. Es muy importante que los usuarios tengan especial cuidado con la denominada IoT (Internet de las Cosas). Estamos en un tiempo en el que la pérdida de la confidencialidad es una posibilidad y por eso es clave contar con una protección profesional al respecto. Las cámaras irrumpen en nuestra vida cotidiana y de allí la relevancia de proteger el acceso a toda la información que se obtiene”, comentó.

Luego, se refirió a otros de los efectos colaterales de la pandemia: el aumento de la criminalidad.

Más hechos delictivos

Diferentes estudios señalan que el Covid-19 dejará en el mundo a millones de personas sumidas en la pobreza. Por lo tanto, no sería raro que un contexto social más complejo a la salida de la cuarentena se transformara en un aumento de hechos delictivos contra las personas y las propiedades.

“Pequeños detalles alcanzan para lograr disturbios a escala enorme. Eso es algo que hay tratar de evitar y mitigar si ocurren. Cada vez que presentamos estos protocolos a los clientes les explicamos que como lo marca cualquier libro de estrategia militar, cuando se sufre un ataque en la frontera A, lo primero que hay que hacer es cubrir la frontera B” y que eso tiene que ver con “brindar contención a lo evidente y mucha profesionalidad, pero también cuidado para aquello que no es evidente”.

Los analistas coinciden en asegurar que el Covid-19 es el mayor shock que han sufrido las empresas y el comercio en el último siglo.

Mucho se especula sobre si las cadenas de suministro serán más cortas, si se fortalecerá el contenido local y hasta si estamos frente a una nueva globalización (o desglobalización), si la pandemia marcará el final del capitalismo tal como lo conocimos hasta hoy.

Por ahora, las dudas y preguntas superan a las respuestas certeras, pero mientras tanto están quienes, aún en medio de la incertidumbre, imaginan y planifican el futuro inmediato.

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