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¿Cómo distribuir de manera segura y rápida 10.000 millones de dosis de la vacuna contra el Covid-19? Desafiada desde el comienzo de la pandemia, la logística vuelve a ser llave fundamental para encontrar respuesta a semejante interrogante.

Sin importar de qué aspecto se trate, cada vez que se analiza algo relacionado con la pandemia las cifras son gigantescas:

  • Hasta hoy, en el mundo, hay más de 29,2 millones personas contagiadas y más 928.000 muertos.
  • Actualmente, se están desarrollando y ensayando más de 250 vacunas en siete plataformas diferentes (seis están más avanzados, en Fase 3 de la investigación).
  • Se estima que 70% de la población mundial (que ronda los 7800 millones) recibirá la vacuna.
  • Teniendo en cuenta que según los desarrollos farmacológicos en algunos casos además de la primera dosis habrá que aplicarse un refuerzo al mes, y luego, como ocurre con la vacuna contra la Influenza, una dosis cada año, se estima que para distribuir los más de 10.000 millones de dosis iniciales se requerirán hasta 200.000 envíos en contenedores, 15 millones de entregas en cajas refrigeradas y 15.000 vuelos.

Cuenta regresiva

Si se cumple con lo estipulado, las primeras autorizaciones de uso de emergencia para vacunas anti Covid-19 entrarían en vigor en el último trimestre de este año.

Con esa cuenta regresiva en mente, los proveedores logísticos empiezan a trazar alternativas para resolver los desafíos que presenta el hecho de tener que establecer/adaptar rápidamente cadenas de suministro de material sanitario.

Hace unos días, DHL –empresa global de logística-, publicó un estudio sobre cómo desarrollar una logística estable para vacunas y material médico durante el Covid-19 y en futuras crisis sanitarias.

En el trabajo, realizado con McKinsey & Company en calidad de socio analítico, se identifican y analizan los puntos críticos a lo largo de la cadena de suministro del Covid-19, los requisitos específicos de la vacuna (con la temperatura como protagonista central), y la propuesta de un marco para abordar futuras emergencias, más allá de la actual pandemia.

Menos tiempo, menor temperatura

Durante una conferencia virtual para presentar el estudio, Claudia Roa, VP de Life Sciences and Healthcare de DHL para las Américas, explicó los efectos de la aceleración de los tiempos en la elaboración de la vacuna sobre la logística.

Dijo que el tiempo promedio para el desarrollo de una nueva vacuna oscila entre los 5 y 20 años. En ese lapso, los laboratorios consiguen alcanzar la estabilidad de los compuestos a una temperatura de entre 2 y 8°C, el rango en el que se transportan las “vacunas tradicionales”.

El desafío extra que se presenta con los desarrollos para la vacuna contra el Covid es que en el afán de acelerar los tiempos para obtener el producto final, en algunos casos se “se saltan etapas” y con ello, se imponen requisitos más rígidos en materia de temperatura para asegurar el mantenimiento de su eficacia durante el transporte y el almacenamiento.

Ochenta grados bajo cero

Para tener una idea de lo que se trata, hay casos en los que el transporte de los sueros debe hacer a -80°C.

Definitivamente, en ese contexto, surgen nuevos desafíos logísticos en la cadena de suministro existente para productos sanitarios, que normalmente distribuye vacunas en un rango que va entre 2 y 8°C.

Todo lo que ocurrió desde finales del año pasado sirve como experiencia para los logistas.

Un ejemplo concreto alcanza para entender la magnitud y velocidad de los cambios: desde el inicio de la pandemia, sólo Unicef adquirió 100 veces más de mascarillas comunes, 300 veces más de mascarillas N95 y 2000 veces más de guantes de uso médico que en 2019.

Los desafíos

Transportar suministros médicos desde orígenes lejanos y distribuirla al interior de cada país para que los elementos pudieran usarse en primera línea fue una de las actividades esenciales para responder durante la primera fase de la emergencia sanitaria.

La logística interna supuso un gran desafío debido a la concentración geográfica de la producción, las limitadas capacidades de carga aérea y la falta de controles de calidad de llegada.

Durante la escasez de equipos de protección personal (EPP) a raíz del Covid-19, los gobiernos enfrentaron una variedad de desafíos de transporte diferentes.

Con esa experiencia a cuestas es que desde DHL argumentan que la única forma de asegurar un suministro estable de material médico en futuras crisis sanitarias es desarrollar alianzas entre el sector público y privado.

“Los gobiernos deberán establecer un esquema detallado de estrategias y estructuras para crisis de la salud pública, en colaboración tanto con el sector público como con el privado”, sugieren desde DHL.

Red de alianzas

De hecho, en el estudio se propone dar vida a una “Red de alianzas” para lograr mayor efectividad.

“Una red de alianzas puede aliviar enormemente los puntos débiles de los gobiernos, ayudándoles a prevenir trastornos de la cadena de suministro y a abordar con éxito desafíos sin precedentes. Las alianzas deberían ser a nivel público-privado y público-público”, dice el documento antes de detallar cada opción:

  • Alianzas público-privadas. Deberían establecerse en forma de acuerdos tripartitos entre productores de suministros médicos, proveedores de servicios logísticos y autoridades sanitarias/gobiernos.

Durante el Covid-19, las alianzas con empresas privadas de sectores no sanitarios también resultaron ser importantes. Como parte del “VentilatorChallengeUK”, más de dos docenas de empresas, incluyendo a algunos fabricantes de vehículos de primera línea, se pusieron a construir respiradores. Las denominadas mascarillas de comunidad también lograron aliviar los cuellos de botella en muchos países, permitiendo así implementar el uso obligatorio de las mascarillas.

  • Alianzas entre gobiernos de países (colindantes) y de agrupaciones transnacionales relevantes (como la UE). Deberían constituir otro objetivo adicional. Como las pandemias suelen tener por definición un carácter global o multinacional (debido tanto a los periodos de incubación pre-sintomática como al nivel creciente de viajes internacionales), los países no deberían intentar combatirlas individualmente.

Es importante construir una red de alianzas previa a una emergencia sanitaria global, para así poder implementar una respuesta oportuna y efectiva.

Prevenir, mejor que curar

Aunque se pueden crear también nuevas alianzas en reacción a algún desafío inesperado, la mayoría de las alianzas y redes deberán establecerse de antemano, sugiere el trabajo.

“Para proteger las vidas humanas frente a la pandemia, los gobiernos han desarrollado un papel más activo en las cadenas de suministro de material sanitario. En los últimos meses, demostramos que una planificación suficiente y las cooperaciones adecuadas en la cadena de suministro pueden jugar un papel determinante en el aseguramiento por parte de los gobiernos de suministros sanitarios críticos durante emergencias sanitarias como esta”, dio Katja Busch, Chief Commercial Officer DHL.

En medio de tantas dudas, hay algunas cosas que parecen quedar en claro tras la experiencia con el Covid.

La primera, que la futura gestión de crisis de salud pública deberá contemplar cooperación o alianzas público-privadas.

La segunda, el rol protagónico de la logística. Por más que se logren desarrollar vacunas efectivas, la posibilidad de que pongan fin a la pandemia dependerá, en gran medida, del funcionamiento efectivo de la cadena de suministros.

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