Diez años atrás, el grupo alemán DHL decidió poner la lupa en la globalización con un objetivo académico y, claro está, con un fin comercial. Una especie de estudio exhaustivo de un campo de batalla desbordado de complejidades y, últimamente, transformado en un verdadero estanque de cisnes negros.

Para lograr rigor científico se asoció con la NYU Stern School of Business y lanzaron el Índice de Conectividad Global de DHL, con la dirección de Steven Altman

El Índice mide la globalización en función de dos variables:

  1. Profundidad: analiza, por ejemplo, la relación de las exportaciones de una economía con su producción. Un parámetro para medir el nivel de internacionalización de un país.
  2. Amplitud: mide qué tan “amplia” es la distribución global de un flujo determinado, es decir si el comercio está diversificado (en proveedores y clientes) o si se mantiene en ámbitos regionales históricos. O sea, un parámetro asertivo del nivel de globalización de una economía.

¿Cuál es la base de datos de análisis para medir la conectividad global a la que llegaron DHL y la NYU Stern? Son 13 mediciones sobre los flujos de:

  • Comercio
  • Capital
  • Información
  • Personas

Con estas variables, aplicadas en 181 países, el estudio logra 3,5 millones de datos que les permite lograr conclusiones excluyentes.

Para el reporte de 2024, los 10 datos salientes fueron los siguientes:

1. La globalización es récord, pero está lejos de su potencial

La resiliencia y el crecimiento de los flujos internacionales de comercio, personas e información, frente a las resientes crisis geopolíticas, sanitarias e incluso ambientales refutaron la presunción de que la globalización retrocedió.

El nivel de globalización ronda el 25% lo que todavía marca un mundo de países y bloques en lugar de uno verdaderamente globalizado, lo que muestra, a la vez, el potencial que existe

2. Qué países lideran el concepto de “globalizados”

Singapur es el país más “conectado” del mundo, con el mayor registro de flujos internacionales (de comercio, personas, información y capital) en relación con su economía doméstica. La nación asiática es la definición por antonomasia de “apertura” y la flanquean en el ránking dos economías europeas: Irlanda y Países Bajos.

3. El impacto de la relación entre EE.UU. y China

Los vínculos entre las potencias 1° y 2° del mundo disminuyen. La participación recíproca en los flujos cayeron un 25% desde 2016 y, si bien el retroceso en el comercio bilateral se aceleró en 2023, ambas economías mantienen flujos por lejos superiores a cualquier otra pareja de países.

4. Un desacople histórico en Europa

Tal vez uno de los mayores golpes a la globalización lo dio el desacople entre Rusia y Europa producto de las sanciones impuestas tras el inicio de la Guerra de Ucrania. El daño fue mutuo: desapareció prácticamente el comercio ruso con los países de Occidente al tiempo que colapsó la inversión extranjera en la tierra de Putin. De las economías del G20, Rusia mostró la mayor caída anual en términos de conectividad global.

5. La “fragmentación global” no se refleja en los flujos

Con 3,5 millones de datos de 13 variables aplicadas a 181 economías, el Índice de Conectividad Global de DHL asegura que los flujos globales no muestran una división general de la economía mundial entre bloques geopolíticos rivales. La proporción del comercio que se realiza entre países alineados con Estados Unidos y los bloques alineados con China aumentaron durante la pandemia de Covid-19 y luego cayeron con la invasión rusa a Ucrania. Excluyendo a Rusia, los flujos volvieron a los niveles pre-pandemia.

La evolución de los flujos de comercio, capital, información y personas muestran que no hay reversión de la globalización.

6. Nearshoring y regionalización: existen, pero acotados

La globalización no ha dado paso a la regionalización. La mayoría de los flujos internacionales se producen a través de distancias estables o más largas, y una proporción cada vez menor se produce dentro de las principales regiones geográficas. Centrándonos específicamente en el comercio, sólo América del Norte muestra una clara tendencia hacia el nearshoring.

El flujo comercial más estable se da incluso en distancias más largas.

7. Globalización corporativa

Las empresas están obteniendo una mayor proporción de sus ventas en el extranjero y el valor de sus proyectos de expansión internacional anunciados está en su nivel más alto en relación con el PIB mundial en más de una década. La proporción de fusiones y adquisiciones transfronterizas se mantiene estable, al igual que la proporción de la producción global que las empresas producen fuera de sus países de origen.

8. Ratio Comercio/PBI

La participación del comercio global en el PBI mundial alcanzó un nivel récord en 2022 y disminuyó modestamente en 2023, en consonancia con el patrón habitual de desaceleración del comercio más que el PIB cuando el crecimiento mundial se debilita. Se pronostica que el crecimiento del comercio se acelere sustancialmente en 2024 a un ritmo ligeramente superior al del PIB.

9. La información fluye más lento

La globalización de los flujos de información aumentó por encima de las otras variables (comercio, capital y personas) en las últimas dos décadas, pero el último reporte muestra que la tendencia se estancó. Parte de la explicación se encuentra en las crecientes tensiones entre China y Estados Unidos, y muchos países impusieron restricciones al flujo internacional de datos.

10. Limitación

El nivel absoluto de globalización del mundo sigue siendo limitado. Los flujos internos aún superan los internacionales y el nivel de profundidad de la conectividad global llega a tan sólo el 25 en una escala de 0 (sin flujos internacionales) a 100 (sin fronteras ni impacto de las distancias).

¿Cómo está Argentina en el ránking?

Los datos sobre el nivel de conectividad de la Argentina, o su grado de internalización, medido por este informe privado no distan demasiado de los reportes globales que realizan el Banco Mundial o la Unctad.

De hecho, el nivel de globalización de nuestro país es promedio de acuerdo con el indicador de DHL: la Argentina se ubicó en el puesto 95 sobre 181 economías relevadas.

Como dato saliente, mejoró 11 posiciones respecto del último informe. Y, sorpresivamente, superó a Uruguay, que se ubicó en el puesto 99, y a Paraguay (134). Pero todavía está muy lejos de Brasil (61) y Chile (57).