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LONG BEACH.- La expansión del COVID-19 (al que de modo simplificado se denomina coronavirus) causó la cuarentena de personas, ciudades, barcos y, lógicamente, del comercio todo. De acuerdo con datos de Alphaliner, ya son más de 2 millones de TEU los que están fuera de servicio.

Aunque en números absolutos la disminución es más importante que la producida por la crisis económica y financiera global de 2009 (con la cancelación de servicios de algo más de 1,5 millones de TEU se alcanzó el record histórico), si se analizan las cifras, en aquél momento la flota paralizada equivalía a 11,7% de la capacidad global mientras que la paralización actual representa el 8,8% del total.

La preocupación, que crece al mismo ritmo con el que el virus se esparce por el mundo, ha llevado a la cancelación de numerosos congresos y reuniones de diversos tipos.

Cancelaciones

De hecho, la industria del transporte marítimo se preparaba para analizar la cuestión durante la conferencia anual Transpacific Maritime (TPM) que debía realizarse aquí, entre el domingo y hoy, pero de modo abrupto, 24 horas antes del comienzo, los organizadores comunicaron la decisión de cancelar el encuentro a raíz del coronavirus.

De acuerdo con lo publicado por Supply Chain Dive, los puertos de Los Ángeles y Long Beach (primero y segundo en movimiento de contenedores de Estados Unidos) registraron 56 cancelaciones en lo que va de 2020.

El Puerto de Los Angeles está a 30 km al sur del centro de Los Ángeles. El complejo portuario tiene una extensión de 30 km² y se estima que ocupa 69 km de tierra y agua. Está unido al Puerto de Long Beach (el segundo en movimiento de contenedores de EE.UU.). Se estima que alrededor del 80% del comercio internacional ingresa al país por esas dos terminales.

“Parte de la producción se trasladó desde China a otros países del sudeste asiático como Tailandia, Vietnam e Indonesia”, dijo Phillip Sanfield, director de relaciones con los medios del Puerto de Los Ángeles, en una entrevista con Supply Chain Dive.

Pequeño impulso

El funcionario explicó que de todo modos, “por cada contenedor que sale desde esos países se pierden dos y medio de China” y aunque admitió que el cambio no llega a una compensación total, al menos permite un impulso al aletargado movimiento comercial.

Ocurre que después de la extensión del feriado por el año nuevo chino, finalmente muchas fábricas retomaron la producción en el gigante asiático, pero la falta de personal y de insumos hace que los niveles de producción sean mucho más bajos de lo habitual.

“La reapertura de las fábricas en China ahora genera una recuperación gradual de la demanda, pero se espera que ello se traduzca en el volumen de carga después de algunas semanas”, según publicó Alphaliner.

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