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Las industrias y pequeñas y medianas empresas que necesitan reabastecerse de insumos enfrentan, además de las restricciones impuestas por el Banco Central, demoras adicionales por el brote del coronavirus en China

Si bien desde China llegan informaciones que aseguran que en los próximos días se retomaría el ritmo habitual, lo cierto es que el parate se nota en las fábricas y en las calles desde hace varias semanas, en coincidencia con el año nuevo chino y la extensión de las vacaciones decidida desde Pekín.

¿Cómo impacta en la Argentina? De una manera curiosa e inexplicable: sucede que para cumplir con la normativa aduanera local, el exportador chino que provee de bienes al importador argentino debe acercarse, personalmente, a los consulados argentinos en China más cercanos para realizar el “estampillado” de documentos.

“Para dar cumplimiento a la normativa de los valores criterios, es preciso apostillar la factura comercial, las listas de precios y el permiso de embarque (en origen)”, explicaron a Trade News en la Cámara de Importadores (CIRA).

Es decir, los papeles siguen más vigentes que nunca, y el brote de coronavirus lo deja todavía más en evidencia ya que, si los trámites se aceptaran de manera digital, esta contingencia no existiría.

Menos movimiento

“Por el brote, hay menos movimientos de personas, y esto podría también incluir a quienes llevan los documentos a los consulados para apostillar. Es cierto que todavía no notamos reclamos, pero creemos que si se extiende esta situación, probablemente se atrase la consularización de los apostillados y toda intervención necesaria en los consulados argentinos”, ampliaron.

Esta situación, que escapa al margen de acción de los empresarios argentinos, se potencia con las demoras -que sí son efectivas impuestas- por la obligatoriedad de ingresar las mercaderías a partir de lo 90 días del giro del anticipo de divisas por una operación de importación.

“Lo que sí preocupa es la imposibilidad de cumplir con estos plazos. En una situación normal era difícil; ahora, con una logística demorada, es imposible”, ampliaron.

Si bien el Banco Central estipula entre sus cláusulas la posibilidad de justificar la demora en el ingreso de las mercaderías por problemas en origen del exportador (como los que suscita el coronavirus), los bancos locales solicitan una cantidad importante de información para corroborar la demora.

“Entre esa documentación está, justamente, el apostillado en el consulado. Y por eso estamos advirtiendo sobre estas dificultades”, ampliaron.

Contacto con la embajada

La CIRA distribuyó un comunicado ante las inquietudes logísticas de sus asociados en relación al funcionamiento de puertos y aeropuertos en China.

“La embajada de China en la Argentina nos informó que de acuerdo con las comunicaciones mantenidas con la aduana de aquél país, por el momento no hay ningún puerto cerrado, excepto los dos aeropuertos internacionales de la Provincia de Hubei”, señala el texto.

“Según nos han transmitido los representantes diplomáticos, el problema radica en el control más estricto que están aplicando en comparación con otros momentos y a la falta de personal debido a la epidemia, lo cual afecta a la eficiencia del despacho”, señalaron.

“Por otra parte –ampliaron– otros países presentan restricciones sobre los vuelos y barcos que salen de China, lo cual también constituye un factor importante en las demoras”, y esto, debido a la configuración de los distintos servicios de transporte, con escalas en puertos de varios países.

La situación en Brasil

Por otra parte, desde Brasil, la Asociación Brasileña de Industria Eléctrica y Electrónica realizó una encuesta entre sus asociados y corroboró que ya se empiezan a sentir retrasos en los envíos de los componentes.

China es el mayor socio comercial de Brasil, origen del 20% de las importaciones totales del país vecino.

Según reportó Datamar, “el 52% de todos los fabricantes en el sector eléctrico y electrónico entrevistados ya tienen dificultades para recibir materiales y componentes de China, principalmente entre los fabricantes de teléfonos celulares y computadoras, entre otros”

La encuesta se condujo el 5 de este mes entre 50 empresas de diferentes segmentos del sector eléctrico y electrónico.

Algunos manifestaron que de no retomar un ritmo normal el abastecimiento en los próximos 20 días, “será difícil mantener el mismo ritmo de producción en los próximos meses”.

Datamar relevó también en el sector marítimo comprometido en los servicios entre Brasil y China, que contempla un total de 48 barcos que tocan puertos brasileños con importaciones chinas.

Según la consultora brasileña, “el impacto en las exportaciones e importaciones para cada barco que no logra la ruta China-Brasil es de aproximadamente 5000 TEU, y el tiempo de viaje promedio es de 35 días”.

China es la principal fuente de importación de componentes para Brasil, con un total de US$ 75.000 millones en 2019, lo que representa el 42% del total.