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Un documental realizado por periodistas europeos pone el foco en la contaminación ambiental de la industria marítima y denuncia lentitud en los esfuerzos del organismo regulador internacional de la industria -la Organización Marítima Internacional (OMI)– en hacer cumplir no sólo los objetivos autoimpuestos sino los mandatos del Acuerdo de París.

Las emisiones de gases responsable del efecto invernadero (GHG, en inglés) de la industria marítima pasaron de 977 millones de toneladas en 2012 a 1076 millones de toneladas en 2018, un 9,6% de aumento. Valores que podrían incluso aumentar de mano de la recuperación económica y del crecimiento de la población y la demanda global a largo plazo.

No obstante, las emisiones de carbono negro, un derivado de los combustibles bajos en azufre y altamente contaminante, aumentaron un 12% en el mismo período, y se proyecta que, de no tomarse medidas, aumentará un 130% para 2050.

“IMO decidió no tomar compromisos de corto plazo. Si en esta década la industria no hace nada, las emisiones aumentarán un 15% hacia 2030”, destaca el documental crítico “Black Trail: Cómo matar al planeta y salirse con la suya”, es el nombre de la investigación sobre las emisiones en el transporte marítimo a nivel internacional, un trabajo colaborativo realizado por periodistas de Portugal, Grecia, Europa del Este, Noruega, Suiza y el Reino Unido.

Negligencia

La investigación advierte sobre cómo la industria naviera “cooptó” a la OMI, institución de las Naciones Unidas a cargo de regular la industria y, sobre todo, las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes producidos por los barcos.

Como en la OMI están representados los países, y como está fuertemente influenciada por la industria marítima, el documental compara al sector como “emisor” respecto de otros países: así, si el shipping fuera un país, sería el sexto emisor global. 

“Aunque la industria del transporte marítimo insiste en que transporta el 90% de la carga mundial, pero es responsable de menos del 3% de las emisiones de dióxido de carbono, la investigación expone una realidad más oscura y mortal. Muestra cómo el sector ha esquivado el debate sobre el clima mientras sigue quemando el combustible de transporte más sucio de todos. Las emisiones de los barcos son responsables de más de 50.000 muertes al año en Europa, ya que partículas como el carbono negro aumentan las tasas de cáncer en las ciudades portuarias del Mediterráneo”, señala una de las principales conclusiones del documental.

Sostienen, por ejemplo, que las soluciones instrumentadas (bajo contenido de azufre) generan otro tipo de partículas más contaminantes, que contribuyen al cambio climático y que “aceleran el derretimiento de los casquetes polares del Ártico”, así como también enfermedades respiratorias en las ciudades-puerto más activas del Mediterráneo, según aseveraron numerosos científicos entrevistados

El documental contó con el apoyo del fondo de Periodismo de Investigación para Europa (IJ4EU) y Journalismfund.eu

Black Trail from BlackTrail film on Vimeo.

El costado fiscal

Mientras uno de los puntos centrales refiere a la necesidad de rápidas acciones en materia de la adopción de combustibles existentes menos contaminantes (pero que son más caros), así como a la respuesta dada por los principales dueños de buques respecto de los tiempos necesarios para que se instrumenten los cambios en la industria.

Otro de los puntos fue mostrar el costado económico del sector. En tanto actor indiscutido y necesario para el “nivel y calidad de vida de todo el mundo” por ser responsable de movilizar el 90% de las mercaderías en todo el globo, especialistas advierten que las finanzas de estas compañías todavía tienen margen para absorber los mayores costos de la transformación ambiental.

El especialista en Puertos y Transporte Marítimo de la OCDE, Olaf Merk, brindó enfatizó el nivel de limbo fiscal en el que navega la industria.

Entrevistado por los periodistas, destacó que “en promedio, la industria marítima tributa alrededor del 7% de sus ingresos, y hay sectores donde es particularmente bajo. En la industria de cruceros, llega al cero por ciento”, señaló al ponderar carga fiscal sobre la base de las ganancias.

“En muchos países se aplica un monto fijo de impuestos sobre la base del tonelaje de los buques. Por ejemplo -explica el documental- el crucero MSC Preziosa pertenece a una compañía británica, tiene bandera panameña y es operado desde Suiza, Italia y el Reino Unido. No paga impuestos sobre sus ingresos sino un monto fijo por año en función de su tamaño: 36.000 euros. En 2018-2019, el buque generó ingresos por 44 millones de euros. Tributó apenas el 0,08% de lo que ganó”, ejemplificó el reporte.

“Si pagás menos impuestos que otra compañía, eso se considera un subsidio. Los subsidios son la diferencia entre lo que las compañías normalmente pagan en impuestos y lo que la industria (marítima) realmente paga. Son los ingresos que se pierden las arcas estatales”, señala Merk.

La exención al pago de impuesto a los combustibles en el shipping son, por ejemplo, un subsidio. “Si hablás de bajar el impacto climático -concluyó Merk- tenés que empezar por gravar las emisiones contaminantes. Pero esto podría encarecer el shipping, que tendrían menos ganancias. A la vez, lo trasladarían a los bienes transportados, pero el consumidor no lo notará. Y se ayudará así a mantener más limpio al shipping”, subrayó.