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La industria del transporte marítimo, del que depende más de un 90% del comercio global de mercaderías, enfrenta un costoso desafío: al menos 1 billón de dólares de inversión en infraestructura para mitigar el impacto ambiental.

Y el comercio mundial de mercaderías deberá seguir muy de cerca este tipo de iniciativas globales porque, en última instancia, será quien costee la transición.

De acuerdo con la Organización Marítima Internacional (OMI), el shipping deberá reducir al menos en un 50% la cantidad de gases responsables del efecto invernadero emitida en 2008 para el año 2050.

Emisión cero

Lograr “cero emisión” de carbono demandará una transición de proporciones, que van desde la producción de nuevos combustibles hasta la construcción de buques con motores más limpios, cuyo costo se estima en 1 billón de dólares de acuerdo con cálculos de la Getting to Zero Coalition, una organización de 90 compañías comprometidas con reducir los efectos del cambio climático.

El informe destaca que bajar a la mitad las emisiones de los buques para 2050 implicará inversiones anuales de entre 50 y 70 mil millones de dólares por los próximos 20 años.

La “descarbonización” total de la flota mercante requerirá inversiones de hasta US$ 400.000 millones durante los próximos 20 años.

Entender el desafío

“Necesitamos entender la escala del desafío para resolverlo. El cambio del shipping a fuentes de energía con cero emisiones de carbono requiere importantes inversiones en infraestructura”, indicó Johannah Christensen, directora y jefa de proyectos del Foro Marítimo Global, socio estratégico de la Getting to Zero Coalition.

“La transición ecológica del transporte marítimo es considerable, pero ciertamente está al alcance si se implementan las medidas políticas adecuadas”, amplió.

“La viabilidad económica de las inversiones actuales e incluso los rendimientos de las inversiones recientes se verán desafiados, y cuanto antes se tenga en cuenta en las estrategias y planes, mejor”, apuntó Tristan Smith, del Instituto de Energía de UCL.

Inversiones en mar y tierra

Las inversiones a las que refiere el estudio se dividen entre las modificaciones de los buques y la infraestructura en tierra para la producción de combustibles bajos en carbono, su almacenamiento y su cadena logística de transporte y distribución.

Apenas el 13% de las inversiones tienen que ver con los cambios o innovaciones en motores, máquinas y almacenamiento de nuevos combustibles en los buques. El 87% restante deberá realizarse en tierra.

“La inversión sostenible llegó para quedarse. Prevemos que habrá un gran apetito por inversiones en proyectos de infraestructura sostenible que ayuden a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”, sugirió el presidente de Global Shipping Logistics & Offshore del banco Citi.

Tasa a la contaminación

Durante la última reunión del Foro Marítimo Global se propuso un gravamen global de carbono para acelerar la descarbonización del transporte marítimo, a través de inversiones en tecnología y diseño de nuevos sistemas de propulsión, combustibles alternativos e infraestructura para entregar estos combustibles.

La propuesta: US$ 10 por tonelada de CO2 emitida, lo que permitiría crear un fondo de US$ 8000 millones. Además, la tasa ascendería a 50 y 75 dólares por tonelada de CO2 hacia 2030, lo que permitiría recaudar US$ 70.000 millones.