Terminales Río de la Plata, la primera terminal portuaria de la Argentina en certificar la ISO 28001 de “Sistema de gestión de seguridad para la cadena de suministros”, inauguró este año una central de monitoreo de 120 metros cuadrados como parte de un programa propio de mejora continua en materia de seguridad.

La concesionaria de las terminales 1, 2 y 3 del Puerto Buenos Aires, que pertenece al holding emiratí Dubai Ports World, asumió el desafío de actualización permanente de la tecnología aplicada al cuidado de los trabajadores, de los choferes que ingresan en la terminal, de la carga y de los contenedores.

En la actualidad, los estándares de TRP buscan superar la vara que imponen los protocolos del programa PBIP, e incluso posicionarse en la vanguardia en el plano corporativo, en una filosofía que apunta a contar con una terminal “segura, sin incidentes y permanentemente monitoreada”.

Las mejoras tecnológicas procuran evitar delitos físicos y virtuales. Por un lado, la infraestructura tecnológica busca disuadir la comisión de los delitos que se apoyan en la logística del comercio internacional para realizar contrabando de estupefacientes y mercaderías. Por el otro lado, se generan barreras preventivas para evitar uno de los delitos que más creció en la pandemia: los ciberataques.

Central 360°

Para cumplir con estas prerrogativas, se construyó una central independiente de monitoreo integral de 120 metros cuadrados, cuatro veces más grande que la anterior. Cuenta con una sala de crisis y con tres paredes en modo “video wall”, donde se proyectan las imágenes de 524 cámaras 4k en tiempo real, con una conectividad potenciada a partir de un nuevo anillo de 15 kilómetros de fibra óptica que recorre toda la terminal.

Los monitoristas trabajan en turnos de 8 horas (24×7) y están en contacto permanente con el personal de seguridad propio apostado en los gates e ingresos a la terminal, así como también con los móviles que recorren la terminal (1 por cada espigón), que se encargan de evitar que cualquier persona camine por los muelles y los playones de la terminal. Desde allí se disparan todo tipo de alertas: desde la advertencia a operarios que circulan sin casco hasta a choferes que circulan sin cinturón de seguridad.

El personal que trabaja en esta sala no comparte espacios con el resto de los trabajadores. Ni comedor ni baño. En esa sala están los servidores de la terminal que guardan toda la información y las imágenes, y a la que sólo ingresa el jefe de Seguridad de la terminal, único autorizado además a modificar o mover las cámaras y domos repartidos por toda la terminal.

Las imágenes permiten ver todo, desde el el perímetro (de doble alambrado con valla anti escalamiento, que también es recorrido permanentemente con un dron), hasta el depósito de verificación exhaustiva donde la Aduana realiza las inspecciones físicas de las mercaderías, pasando por los ingresos de camiones y particulares e incluso por las operaciones en buque, ya que hay cámaras en los pórticos que permiten visualizar carga y descarga, con el doble objetivo de proteger al personal, al patrimonio de la terminal y a los contenedores de las líneas.

Incluso el Oficial de Protección de Instalaciones Portuarias (OPIP) se desplaza con una cámara Go Pro, que graba on line todas las operaciones y verifica el estado de los precintos de los contendores.

Innovación en plena pandemia

Todas las imágenes se guardan durante 45 días en servidores propios e independientes del resto de la red de la terminal. Luego, se conservan en soporte físico por 1 año (el requerimiento de Aduana es de 6 meses). La información que se registra es para uso propio (desarrollo de analíticas de accidentología o eventos en el marco de mejoras en Seguridad e Higiene) y ante requerimientos tanto de la Aduana como de la Justicia en caso de interdicción de contenedores o mercaderías.

El sistema de reconocimiento facial comenzó a instrumentarse en plena pandemia

Asimismo, todo lo que se recopila sirve para descargos ante eventuales planteos tanto de los cargadores (por incidentes con la mercadería), como de las líneas ante reclamos puntuales por daños a contenedores o hasta de los fleteros y sus camiones.

Una de las innovaciones tecnológicas más recientes -consagradas a partir de la pandemia para mitigar el contagio- son las pantallas de reconocimiento facial, que irán reemplazando paulatinamente al sistema de identificación biométrica (huellas dactilares de la palma de la mano y un código numérico personal), y superando definitivamente el uso de las antiguas tarjetas magnéticas.

Estos monitores están operativos para todo el personal de la terminal (el nombramiento y giro de los operarios se realiza de esta manera) y el próximo paso es incorporarlos de manera paulatina a los gates para automatizar el ingreso de los camiones. El objetivo es lograr el reconocimiento automático de las patentes y cruzar la información con los choferes asignados a esa unidad.

Cada nueva solución tecnológica incorporada agiliza un proceso y torna más eficiente una operación. El desafío de la automatización impone el reto de la reconversión profesional de los trabajadores. De acuerdo con la política de gestión del personal, no se desplazan trabajadores por una innovación tecnológica incorporada. Se los recapacita y reasigna.

Seguridad de la información

Mientras la ISO 28001 se recertifica anualmente, con auditores extranjeros asignados por Bureau Veritas, el programa de mejora continua de la terminal para 2022 apunta a la certificación de la ISO 27001 de “Seguridad de la información”. Sucede que los ataques cibernéticos se dan a diario, bajo múltiples formatos, desde intentos de vulnerar los servidores hasta las estafas que llegan por WhatsApp al celular de cualquier empleado, poniendo en riesgo a toda la red. Una de las prácticas instrumentadas por el Departamento de Sistemas y por la consultora de seguridad contratada es simular ataques para poner a prueba la seguridad de los sistemas y servidores.

“Estos estándares no forman parte de un mandato corporativo. La casa matriz impone una línea de trabajo, como el uso de la tarjeta magnética en los ingresos, y nuestro estándar es hoy el reconocimiento facial. Luego, nos piden tantos metros de altura en el muro perimetral para resguardar la zona primaria aduanera, y nosotros le agregamos el anti escalamiento y el dron. Nuestra motivación es tener una terminal segura, sin incidentes, trabajar en disuasión y alineados en los estándares PBIP y de la ISO 28001, pero siempre en un escalón más arriba, e integrando todos los sistemas y áreas operativas”, indicaron ejecutivos de la terminal.