fbpx

Un “wait and see” (parar la pelota diríamos en criollo). Aplicar el distanciamiento social a las negociaciones comerciales. ¿Por qué la Argentina decidió bajarse de las negociaciones en curso y futuras del Mercosur? ¿Qué implicancias tiene –y podría tener- eso para el país y para el bloque?

Trade News consultó a expertos del comercio y la política internacional de los países integrantes del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) para analizar la noticia que se conoció el viernes por la noche, cuando se formalizó la intención Argentina de congelar su participación en las negociaciones de los acuerdos comerciales actuales y futuras del bloque, excluyendo de esa determinación las ya concluidas con la Unión Europea (UE) y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).

Primera conclusión coincidente: la Argentina dejó en claro su voluntad de continuar en el Mercosur.

Segundo punto: las rencillas internas en el bloque –y las denuncias cruzadas de incumplimientos- son bastante más antiguos que el azote del COVID-19, sólo que ahora, bajo la lupa del virus, todo parece verse más fácilmente.

Tiempos de calibración

Desde Paraguay, Fernando Masi, investigador senior del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep) dice que lo ocurrido se trata de “un wait and see ante un mundo que antes de la pandemia ya se estaba volviendo más proteccionista y que, por lo tanto, nos obliga a calibrar nuestros pasos como Mercosur”.

De inmediato aclara: “No es que estoy abogando por un proteccionismo en el Mercosur, pero está claro que no se puede aplicar la libertad de comercio por la libertad de comercio, como quiere el actual gobierno brasileño. Eso es retrotraerse incluso hasta antes de 1930”.

Vista de la sede del Mercosur, en Montevideo.

Masi es enfático a la hora de opinar sobre la continuidad de nuestro país en el bloque.

“No creo que la decisión argentina implique una ruptura del Mercosur ni mucho menos”, dice.

Aunque admite que si Brasil, Paraguay y Uruguay siguen adelante con las negociaciones con terceros, puede crear un precedente.

“Eso estaría dando lugar a un Mercosur de tres ya que la Decisión 32/00 (negociar sólo en bloque) se estaría dejando de lado. Ello puede significar volver a revisar el sistema de gobernanza del Mercosur que siempre ha sido por consenso, y por lo tanto con el uso del veto que si bien la Argentina no ha utilizado en esta ocasión, deja un espacio para considerar una nueva forma de actuar en bloque o separadamente en las negociaciones con terceros”, detalla.

Impacto limitado

¿Qué impacto puede tener la decisión de Argentina de retirarse de esas mesas de negociación? Para Welber Barral, ex secretario de Comercio Exterior de Brasil entre 2007 y 2011, “por ahora, el impacto de la salida de los acuerdos es limitado. Argentina dejó en claro que seguirá adelante con los acuerdos de UE e EFTA, que están más adelantados, y que sin embargo tomarán algún tiempo para estar vigentes”.

Consultor de organismos internacionales y empresas en América latina desde hace más de 30 años (hoy socio de la BMJ Consultores) sus reflexiones permiten vislumbrar parte de la “interna brasileña”.

Barral cree que la ausencia argentina en las mesas de negociación con Corea del Sur, Singapur, Líbano, Canadá y la India, entre otros –tal como planteó nuestro país-, “quizá facilitará la conclusión de acuerdos” con Singapur y Canadá, pero cuando llegue el turno de Corea, “habrá resistencia de la industria brasileña”.

Los analistas coinciden en señalar que la negociación comercial con Corea del Sur no será nada sencilla para la administración de Jair Bolsonaro.

Ignacio Bartesaghi, Decano de la Facultad de Ciencias Empresariales y director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de la Universidad Católica de Uruguay, dice que comparte la visión de Barral: “Corea del Sur es un problema no sólo para Argentina sino para Brasil. Y eso habla de que una cosa es el presidente Bolsonaro y otra la industria brasileña”.

Achicar la brecha

“Todavía hay una brecha muy grande. Es cierto que la industria brasileña ha cambiado en los últimos años, pero cuando leés informes de la Federación de Industriales de San Pablo (FIESP) te das cuenta de que tienen una gran necesidad de dar un salto de competitividad para insertarse en un mundo que están viendo por televisión. Esa es la agroindustria brasileña, no tanto la industria manufacturera clásica, que es muy importante, y a la que le costó mucho cerrar con la UE. Los presionaron demasiado. Olvidate de que habrá un acuerdo con Japón y que costará muchísimo cerrar con Corea del Sur. A Brasil tampoco le será fácil avanzar con esas negociaciones y en este momento de coronavirus, más aún”, admite.

La visión de Bartesaghi es quizá, la más crítica.

Desde Montevideo dice que siendo realistas, con lo que ocurrió, se rompieron los consensos y que “el Mercosur debería volver a alcanzar nuevos consensos en el marco de una relación política previa a la pandemia, con una relación cortada entre Bolsonaro y (Alberto) Fernández que ni siquiera se han visto”.

Confiesa luego que si bien imaginaba que la pandemia podía acelerar algunos procesos nunca imaginó que “Argentina iba a ser tan poco estratégica para transparentar una definición de estas características, que es inédita y no tienen ningún sentido. Porque en las negociaciones –y eso lo sabe cualquiera- se puede ganar tiempo de diferentes maneras”.

Es por eso que cree que lo que pasó tiene más que ver con un mensaje interno para Argentina “sin valorar de modo adecuado el impacto que esto puede tener en el futuro del Mercosur”.

Derrumbe de una movida negociadora?

Lo primero que expresa Diana Tussie, investigadora del Conicet y Directora de la Maestría en Relaciones internacionales de Flacso, es la sorpresa que le causó el hecho de que el anuncio fuera realizado por Paraguay –a pesar de que en la actualidad ejerce la presidencia pro témpore- “transformando lo que puede haber sido una movida negociadora antes que una decisión cabal”.

Elige también destacar que “Argentina no se retira del Mercosur, sólo decide no acompañar las negociaciones en pos de liberaralizar el comercio con Corea del Sur, India, Singapur, Líbano y Canadá y que eso saca a la luz el escenario larvado que ya se evidenciaba”.

“El mundo que viene no es una continuidad del que hemos transitado hasta ahora. No tomar en cuenta el escenario de derrumbe internacional en ciernes es equivalente a pedalear en el aire”, dice Diana Tussie. Imagen Gerd Altmann/Pixabay

“La decisión de distanciamiento social acompaña los tiempos. Recoge el apremio del ministro Guedes (Paulo, ministro de Economía de Brasil) por un Mercosur menos rígido, y también los planteos de la Unión Industrial Argentina (UIA) junto con su par, la Confederación Nacional de la Industria de Brasil (CNI), así como de la Confederación General del Trabajo (CGT)”, dice Tussie.

Colapso extraordinario

La experta en temas internacionales está convencida de que esas preocupaciones “están íntimamente ligadas al colapso extraordinario y sin precedentes de la actividad económica global por efecto de la pandemia por un lado, sumada a la incertidumbre sobre el resultado de la negociación de la deuda”.

Y menciona que como telón de fondo de eso surgió repentinamente la preocupación por el devenir del “Morogate” en Brasil, tras la renuncia del ex juez del Lava Jato, Sergio Moro, como ministro de Justicia de Bolsonaro     .

“Queda claro que el mundo que viene no es una continuidad del que hemos transitado hasta ahora. No tomar en cuenta el escenario de derrumbe internacional en ciernes es equivalente a pedalear en el aire”, grafica Tussie que por último asegura que con su movida de distanciamiento social comercial sobre la mesa, “Argentina allana el camino para aquello que tanto anhelan los otros tres socios del Mercosur: más negociaciones y más flexibilidad para negociar”.

El peso de la situación interna

Masi cree que la decisión argentina de no continuar con las negociaciones con terceros países probablemente se fundamente no sólo en la situación macroeconómica que vive el país, sino también en una situación preexistente de escasa reactivación del mercado interno, principalmente el sector industrial no agro-alimentario y dentro del mismo, las pymes industriales proveedoras y también de servicios.

“En la coyuntura actual, ¿qué beneficios traería a la Argentina un acuerdo comercial con Corea del Sur y Canadá? No son países que harán mucha diferencia para la colocación de productos agrícolas y agroindustriales donde la Argentina es competitiva. Pero si harán la diferencia en la apertura del mercado argentino a los servicios y productos industriales de esos países que en la coyuntura actual y en el futuro inmediato posiblemente no contribuirían a la reactivación de la industria nacional”, analiza.

Menos derechos

¿Qué efectos tendría sobre la Argentina si los otros tres socios lograran cerrar esos acuerdos?

“Si se concluyen, Argentina en el futuro -cuando cambie su política actual- tendrá que ingresar en acuerdos listos, sin posibilidad de negociar ventajas o exclusiones. O no aceptará los acuerdos, lo que podría crear una pesadilla burocrática en la administración de los acuerdos, sobre todo para lo referido a las reglas de origen. Es una lástima la exclusión de Argentina, que cambia una política regional de casi 30 años”, responde Barral.

Pero teóricamente el Mercosur estipula que los acuerdos pueden negociarse sólo en bloque, ¿o existe alguna excepción? “En teoría no. Hubo ya excepciones para Argentina en el acuerdo con Israel, por ejemplo. Depende de la anuencia de los Estados Partes de Mercosur. En la práctica, dependerá de la velocidad de las negociaciones extrarregionales y de su impacto en los cambios económicos en la región”, dice Barral.

El antecedente de Venezuela

Alejandro Perotti, abogado del estudio Alais & Torres Brizuela, enfatiza que lo ocurrido “no significa ninguna salida del Mercosur, sólo que de todas las mesas que tiene el bloque, en algunas de ellas, la Argentina no participará. De hecho esto ya pasó con Venezuela (que ingresó al Mercosur en 2012), Estado que, antes de su suspensión, tampoco participaba de las negociaciones externas del bloque”.

Experto en derecho del Mercosur, derecho aduanero y comercio internacional, Perotti admite que en este caso la significación política es mayor por tratarse de un Estado fundador.

“Creo que la apertura del Mercosur en forma unilateral, como lo ha venido proponiendo el gobierno brasileño a través de una reducción del arancel externo común y las negociaciones de acuerdos comerciales con terceros, deben ser mejor evaluados en el seno del Mercosur, en esta coyuntura en materia de costos-beneficios, principalmente para las economías más grandes del bloque. Las economías pequeñas, de menor industrialización, tienen sin embargo para ganar”, plantea Masi.

Sobrerreacción

Bartesaghi confiesa que imaginaba que al Presidente Fernández le costaría avanzar en las negociaciones internas del Mercosur y en particular la más dura, que es la de Corea del Sur, pero que de todos modos pensaba que a la Argentina “no le convenía tratar eso en este momento, cuando Bolsonaro está esperando que lo haga para quebrar Mercosur y la política comercial común. Lo que imaginé es que el canciller Solá manejaría un statu quo pidiendo a Brasil, Uruguay y Paraguay, tiempo”.

El uruguayo cree que hay una “sobrerreacción de Argentina, un exabrupto diplomático en permitir que esto se transparente y formalice, porque en este contexto, Argentina tiene todas las de perder al darle argumentos a los otros miembros que le están diciendo: No te creo, te vas a volver a cerrar”.

Para Bartesaghi, todo lo que pasó y de la forma en la que ocurrió, “da una sensación de desorden en Argentina y de presión de los otros tres socios que ya se sabe que tienen una visión diferente de la de Argentina en varios temas: reforma del arancel externo común (para nada una cuestión menor), reforma institucional del Mercosur, y manejo de la situación política de Venezuela”.


¿A qué se refiere Bartesaghi cuando propone que es hora de discutir a fondo el Mercosur?

A eliminar la 32/00 (medida que establece que las negociaciones sólo pueden hacerse en bloque); habilitar negociaciones bilaterales; suspender temporalmente el arancel externo común e iniciar un debate para discutir los objetivos del Mercosur, responde. “Nos somos una unión aduanera, somos una zona de libre comercio. Esa es la discusión que debería dar Uruguay”, sentencia.

Intereses diferentes

“El partido Argentina-Brasil es una cosa, eso es el Mercosur. Pero seguro que buscarán un statu quo. Argentina intentará que Brasil no se corte solo porque pierde el mercado de Brasil y se intentarán evitar los problemas en los flujos bilaterales. Paraguay tiene otra lógica, una de comercio muy concentrado en Brasil. Sus expectativas de apertura tampoco son tan ambiciosas como las de Uruguay. Uruguay es el que podría liderar el nuevo orden en el Mercosur”, propone.

“Uruguay debería plantear: mientras el acuerdo con la UE entra en vigencia y uds se ponen de acuerdo a ver si se abren con Corea o arrancan con Japón, yo no aguanto más la presión interna para poder cerrar un acuerdo bilateral. ¿Qué querés? Eliminemos la 32/00, y si no querés discutir a fondo el Mercosur y la reforma ni asumir que no somos un mercado común ni una unión aduanera, si no querés abrir esa Caja de Pandora, no la abrás, quédate con el statu quo que estamos. Pero a mi canciller le voy a exigir que ordene la cancha y que por lo menos consiga una autorización para poder cerrar un acuerdo con Corea o con China”, concluyó.

Dejar un comentario