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En algo más de una semana, convocados por la COP25, diplomáticos y funcionarios de casi 200 países llegarán a Madrid para discutir cuál es la mejor manera de abordar la crisis climática.

Lo que llamamos de modo resumido COP25 es la Conferencia de las Partes, el órgano de decisión supremo de la Convención Marco de Naciones Unidas, un tratado que establece las obligaciones básicas de las 196 Partes (Estados) más la Unión Europea para combatir el cambio climático.

El encuentro anual que se realizaría en Santiago de Chile debió ser suspendido a raíz de las grandes manifestaciones sociales que mantienen convulsionado al vecino país desde las primeras protestas, el 19 de octubre, y que reunieron a más de 1,2 millones de chilenos en la multitudinaria marcha del 26 de octubre.

Objetivos

¿Para qué se hacen este tipo de reuniones y cuál es su “utilidad”? El objetivo es que las Partes revisen los avances en la lucha climática y propongan, evalúen y aprueben la puesta en marcha de nuevos instrumentos que favorezcan la implementación de la Convención.

cambio climático

La COP25 se realiza en un momento en que los impactos climáticos se agravan en todo el mundo: grandes incendios consumen bosques en distintos puntos del planeta; inundaciones, olas de calor y frío extremo, huracanes, tormentas torrenciales y tsunamis, entre otros, son fenómenos cada vez más comunes.

Chile había sido elegido como sede porque si bien es responsable del 0,25% de las emisiones mundiales, está entre las 10 naciones más afectadas por la emergencia climática (reúne 7 de las 9 condiciones de vulnerabilidad establecidas por la ONU).

El encuentro que se realizará en España tendrá entonces como co-anfitriones a ambos países.

Enfoque y soluciones globales

Como buena parte de los grandes problemas que afronta el mundo en la actualidad (desde la gobernanza hasta las crisis económicas, políticas y sociales, o el desencanto de buena parte de la ciudadanía con el statu quo), está claro que tanto el abordaje como las posibles soluciones para el cambio climático no sólo deben ser multidisciplinarias sino surgir de una masa crítica global.

Por todo eso, en 2015, los gobiernos firmaron el Acuerdo de París , el primer tratado mundial de la ONU en el que todas las naciones se comprometieron a combatir el cambio climático y acelerar e intensificar las acciones e inversiones necesarias para construir un futuro sostenible reduciendo las emisiones de carbono, entre otros puntos.

Geopolítica

En un informe preparado por Periodistas por el Planeta (Organización civil cuyo fin es fomentar una agenda política ambiental) se explica que “en medio de una situación geopolítica dura, el auge de populismos de ultraderecha y la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la cooperación en la ONU se está tornando cada vez más difícil”.

Al mismo tiempo, destaca que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando y el número de muertes por impactos climáticos cada vez más devastadores no para de crecer.

El trabajo señala que la COP25 se realiza en un momento en que los impactos climáticos se agravan en todo el mundo: los incendios consumen bosques desde el Amazonas hasta Indonesia, y desde el Congo hasta Australia; las inundaciones acaban de golpear al Reino Unido y Venecia; las olas de calor, los huracanes de gran intensidad y las tormentas torrenciales son ahora fenómenos comunes.

¿Qué está en juego?

“A partir de la COP25 comienza la carrera para que los gobiernos presenten nuevos planes climáticos -que deben estar listos en 2020- y, en virtud del Acuerdo de París, deben ser mejores que los anteriores”, explican en la organización.

Los miembros de Periodistas por el Planeta se muestran esperanzados de que el fervor de las movilizaciones en las calles (que dan como un hecho) se sienta dentro del recinto, y que el anfitrión de la COP 2020, el Reino Unido, esboce su plan para elevar la ambición global.

La estudiante sueca Greta Thunberg, ícono global de la defensa contra el cambio climático, planea estar en Madrid para la COP25; zarpó desde Estados Unidos la semana pasada.

La esperanza reside en que el encuentro genere impulso y presión sobre los grandes contaminadores.

“La COP25 es una reunión vital para la ambición global. En su clausura, los principales emisores deben escuchar los llamados a la acción e irse de España sintiendo que deberán presentar compromisos líderes en 2020. Si la Unión Europea, China e India sienten la presión, eso inyectará cierto ritmo a los esfuerzos climáticos mundiales”, sostienen en Periodistas por el Planeta.

El portazo de Trump

En junio de 2017, Donald Trump concretó lo que hasta entonces había sido una recurrente amenaza: retiró a Estados Unidos (segundo emisor global de gases de efecto invernadero) del Acuerdo de París.

Los principales argumentos del presidente norteamericano apuntaban a que el pacto, lejos de tener que ver con la cuestión ambiental, era en realidad un mero acuerdo comercial “injusto y peligroso para EE.UU.”, que al mismo tiempo que frenaba la libre expansión industrial de su país ofrecía ventajas competitivas a China e India.

¿Qué se espera de la COP25? Que António Guterres, Secretario General de la ONU, refuerce el llamado a los países para que dejen de alimentar su “adicción al carbón”, exijan planes de neutralidad de carbono para 2050 y dejen de financiar con miles de millones de dólares los combustibles fósiles, apuntan en Periodistas por el Planeta.

A su vez, explican que la UE podría anunciar su plan neto cero para 2050, mientras que 100 o más países podrían comprometerse a la neutralidad de carbono para mediados de siglo.

Por ahora, todo se enmarca en un contexto de buenos deseos. Entre el 2 y el 13 de diciembre, los hechos dirán si el tinte esperanzador de las proyecciones tenían sustento.

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